capítulo 14🌙

1.7K 160 8
                                        

Layla despertó mareada.

La estancia estaba oscura. Trató de incorporarse, pero fue imposible. Estaba envuelta entre los brazos de Jeongguk. Escuchaba su respiración. Estaba tranquilo. A Layla le gustó tenerlo junto a ella. Sentía paz. El movimiento de la chica despertó a Jeongguk. Layla se hizo la dormida: cerró los párpados y respiró lentamente. El chico forzó la vista para verla entre la penumbra. Se acercó a su mejilla, y la besó. Puso su mano en la frente de la chica: estaba ardiendo. La fiebre había subido. El chico acarició su pelo delicadamente y se levantó. Caminó hasta la cocina, encendió la luz para no estar a oscuras y humedeció un trapo. Llevó un cubo lleno de agua al salón. La chica entreabrió los ojos, para que pareciera que la luz le había despertado.

-Siento molestar... Pero la fiebre te ha subido.- se disculpó el chico, que le puso el trapo sobre la frente. Jeongguk bostezó, y la chica sonrió.

-Eres adorable cuando bostezas- dijo ella. Se sonrojó.-. ¿Lo he dicho en voz alta?

El chico echó a reír. Se sentó junto a ella, y dijo entre risas:

-Sí, sí que lo has dicho. Pero ahora que tú me has confesado algo, yo te diré que me encanta verte sonreír.

De nuevo, ella sonrió.

-También te diré que te quiero.- añadió el chico. Remojó el trapo, y lo puso de nuevo en la frente de Layla.

Ambos se quedaron en silencio unos segundos.

-Yo también te quiero, Jeongguk- dijo ella, tímida.-. Y sobre lo de ayer... Estuvo muy bien...

El chico volvió a remojar el trapo, sonriendo vergonzoso.

-¿Estás mejor? ¿Sientes que la fiebre ha bajado?- preguntó Jeongguk. Layla asintió, y después de unos minutos, vació el cubo y dejó el trapo secándose.

Se tumbó junto a la chica, y se tapó con la sábana. Se miraron, pero por poco tiempo, ya que segundos después el espacio entre ellos era inexistente. Fue un beso corto, pero bonito. Ambos sonrieron. Y dispuesto a evitar el silencio incómodo que siempre llegaba después, Jeongguk anunció:

-Mañana no iré al instituto. Me quedaré contigo, cuidándote.

Ella asintió.

-¿Qué hora es?- preguntó ella. El chico activó la pantalla del teléfono, y Layla miró a otro lado. No quería sentirse mal al ver la foto de la hermosa Ji Eun.

-Las seis y media- respondió él.-. Creo que no voy a dormir más.

-Yo tampoco.- respondió la chica. Se incorporó y se tapó con la manta. El chico se acurrucó junto a ella. Jeongguk la abrazó, y le dio un beso en la mejilla.

Él se dirigió a la cocina, y volvió minutos después con dos sándwiches calientes de chocolate. La chica no quería comer.

-Venga Layla, estás en los huesos- insistió Jeongguk para que la chica comiera. Pero ella negó con la cabeza.-. Debes comer algo, seguro que hace días que comes poco.

-He vivido tres días a base de barritas energéticas y fruta.- rió ella. Jeongguk suspiró.

-Estaré todo el día pidiéndotelo si hace falta. Debes comértelo.

-No pued... Quiero decir, no quiero.

Layla sintió la obligación de explicarle todo lo ocurrido en los últimos días. Y además, Jeongguk preguntó:

-¿Por qué no puedes?

Tragó saliva. Respiró hondo. Deseaba que la tierra le tragara en ese momento.

-Todo empezó el sábado- comenzó Layla. El chico tomó sus manos temblorosas para calmarla.-. Estaba en casa de Nami, y ella empezó a hablar de ti. Pensó en lo adorable que te verías durmiendo, y yo recordé esa misma noche. Recordé verte dormir en la penumbra, a las cinco de la mañana. Parecías tranquilo, y me gustó verte así. Pensé en todo lo que me habías cuidado la noche anterior, y en todo lo que has dado por mi desde que éramos pequeños. Y me fui a casa, porque me sentía extraña. Estuve llorando toda la tarde. Jamás me había enamorado. Me miré al espejo, y me comparé con Ji Eun, a quien tienes de fondo de pantalla, y me sentí mal. Me odiaba. Ella era perfecta. Le encontré el parecido con Nami, y me dolió. Pensé que te enamorarías de ella. Y aunque odiara admitirlo, estaba celosa. Dejé de comer, ya que quería ser igual que ella. Dejé de dormir, porque no podía parar de pensar en ti. He vomitado para perder lo poco que había comido, para no engordar. He tratado de parecerme a Ji Eun, y todo ha fallado. No soy ella. No seré ella.

Al acabar de hablar, Layla se dio cuenta de todas las lágrimas que habían empapado su pijama. No era la única que lloraba, pues Jeongguk también lo hacía. El chico la abrazó y con la voz quebrada dijo:

-Yo no quiero a Nami. Yo no quiero a Ji Eun. Te quiero a ti, Layla.

La chica acarició su cuello delicadamente. Dejó ir todas las lágrimas que había retenido. Minutos después, cuando sentía que sus ojos estaban secos, se liberó de los brazos del chico. Se miraron fijamente, y Jeongguk sonrió.

-He de admitir que yo... También estaba celoso- dijo el chico. Sus labios temblaban.-. No debería decirte esto... Pero a Jimin... Le gustas. Es el chico más atractivo, popular y sonriente de nuestro curso. Y pensaba que te enamorarías de él. Me dolía pensar que todos estos años de esfuerzo habían sido en vano. Y no lo soportaría.

Layla sonrió.

-¿Sabes que tienes tú, que no lo tiene nadie más?- preguntó la chica, acercándose al chico.

Jeongguk sintió su respiración junto a la suya.

-¿Qué?- preguntó el chico. Sus labios rozaron los de la chica.

-Tienes mi corazón, desde el primer momento en el que nos conocimos.- contestó ella.

Y de nuevo, se besaron.

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora