Jeongguk acarició el pelo de Layla delicadamente. Sonrió. Se había quedado dormida.
Se levantó cuidadosamente para no despertar a la chica con sus movimientos. No sabía cuando iba a despertar, y no quería hacerlo por él mismo. Así que se preparó el desayuno él solo: café y un pequeño croissant.
Tras eso, no sabía que hacer. Se sentó en el sofá y sonrió. Tantas cosas habían pasado tan solo en una noche... Aunque aún así, no sabía a qué se debía la pregunta de Layla. ¿Y si Jimin, de alguna manera había adivinado lo que él sentía por ella?
Era imposible, Jimin no haría eso, si estaba enamorado de Layla. No tenía sentido, pero no encontraba otra posible explicación.
No encontró la respuesta hasta que decidió abrir su teléfono.
Tenía mensajes de su hermano, de la noche anterior.
Mensajes que le proponían una confesión hacia Layla.
Jeongguk miró a la chica, y rió.
-Con que te has adelantado...- susurró entre risas. Se acercó a ella y besó su mejilla.
Jeongguk caminó hasta el baño, y cerró la puerta. Quería llamar a su hermano, e informarle de todo. Y así hizo. Jung Hyun aún estaría en el tren que le llevaba a la universidad. Podría coger el teléfono sin problemas.
-¿Hermanito?- preguntó su hermano desde el otro lado de la línea.
-Así es Jung Hyun.- respondió Jeongguk.
-¿Por qué no estás en el instituto?
-He decidido no asistir hoy, así puedo cuidar a Layla hoy. No mejora.
-¿Leíste mis mensajes?
-Los leyó ella.
Jung Hyun permaneció callado unos segundos. Estaba en shock.
-L-Lo... Lo siento Jeongguk...- dijo el mayor, aterrorizado.
-Jung Hyun. Gracias.
Ambos hermanos sonrieron, y a pesar de que no se pudieran ver, podían sentir su mutua felicidad.
-¿Ha salido bien?- preguntó emocionado Jung Hyun.
-Sí- afirmó el chico. Sus manos temblaban al recordar aquél momento tan bonito.
-¿Sois pareja?
-No todavía. Voy a ir a comprarle algo.
-Me alegro mucho por ti.- dijo Jung Hyun. El menor sonrió, y el mayor también lo hizo, como si pudiera ver su sonrisa. Pero a pesar de no verla, la sentía.
-Gracias Jung Hyun.
-De nada hermanito.
Colgaron a la vez.
Jeongguk miró a Layla, que seguía en el sofá, tumbada, dormida profundamente. El chico sonrió, y recordó lo que Layla le había confesado esa misma noche: que ella lo había pasado muy mal por él. Se sintió mal en aquel momento. Pensaba que era culpa suya, y en parte lo era.
Se sentó junto a ella, y dijo:
-Lo siento, de verdad.
Besó su mejilla, y caminó hasta la habitación de la chica para coger las llaves. La búsqueda de las llaves de Layla dio comienzo, pero se detuvo, ya que una de la gran cantidad de fotos que la chica tenía en su corcho con fotos le llamó la atención. Él estaba ahí, junto a ella, en Londres.
El chico sonrió al recordar el viaje, pero se le borró la sonrisa, al recordar lo mal que lo pasó cuando un viejo amigo suyo le dijo a Layla que Jeongguk gustaba de ella, y él hizo lo posible para hacerle pensar lo contrario. Le costó, pero lo logró.
Las llaves estaban dentro de una taza de Justin Bieber. A punto de salir, el chico se dio cuenta de que había dejado su teléfono en el comedor, y volvió. Tenía dos mensajes de Jimin, que preguntaban el por qué de su ausencia en clase, pero decidió no contestar.
Se fijó en su fondo de pantalla, en la hermosa Ji Eun. Una imagen, que fue cambiada por la foto que el chico tomó la noche anterior: aquella foto borrosa en la que él sonreía y Layla cubría su rostro.
Rió al verla.
Y salió contento a comprarle algo a la chica.
El cielo estaba nublado y el aire era frío. Decidió caminar rápido, temiendo que en cualquier momento podría empezar a llover. Caminaba sin rumbo, no sabía que era exactamente lo que buscaba. Simplemente, echaba un vistazo a cada escaparate que veía, y si nada le convencía se marchaba. Pero nada le convenció, así que recurrió a una pequeña floristería muy conocida en Busan, ya que la dueña, una amable señora mayor proveniente de China llamada Fei, les daba consejos de amor a los adolescentes. Además, el día de San Valentín, regalaba flores a las personas que querían declararse, y muchas de estas iban dirigidas a su nieta: Lin. Ella era una chica muy popular entre los adolescentes.
Jeongguk le tenía un cariño inmenso a la anciana. La trataba como si fuera su abuela, ya que su hija era la mejor amiga de la madre del chico, y Fei se había encargado de ser la canguro de él y de su hermano cuando eran pequeños, porque sus padres pasaban la mayor parte del tiempo trabajando.
Jeongguk entró al establecimiento, y saludó a la señora:
-Muy buenas, señora Fei.
-¡Hola Gguk!- dijo ella.- Estás mucho más alto! ¿Qué te trae por aquí?
-Es una historia un poco larga... Pero para ser breve, voy a pedirle a mi mejor amiga que sea mi novia.
-Espera... Juraría que me sé su nombre... Es esa chica de pelo castaño y pecas... Me has hablado de ella.
-¿Te rindes?- sonrió el chico, tras ver que la mujer no lo recordaba.
-No, en absoluto. No puedo olvidarme de... ¡Layla! La hermana de Sydney, que en paz descanse, pobre ángel.
-Es increíble, ¿Cómo puedes recordar tantos nombres?
-Si no lo hiciera, sería una simple anciana más para vosotros. Debo acordarme de todas las historias, nombres y dilemas de todos los clientes. Tengo una memoria privilegiada.
Él asintió sorprendió. Se acercó a la sección de rosas, y eligió una rosa roja enorme, preciosa.
-Me llevaré esta. ¿Cuánto es?
La mujer sonrió.
-No es nada. Te la regalo. Ya me contarás.
El chico abrazó a la mujer.
-Muchísimas gracias por todo.
-De nada hijo, para eso estoy.
Al salir de la tienda, sintió la brisa húmeda de la lluvia. Chispeaba, y no tardaría mucho en convertirse en tormenta. Cuando Jeongguk estaba a la mitad del camino, empezó a diluviar, cada vez más y más. Pero cuidó de la rosa como si su vida dependiera de ello. Y al llegar a casa de la chica, estaba intacta, pero él estaba empapado. Caminó hasta el comedor, la chica seguía durmiendo. Le tomó la temperatura. La fiebre le había bajado.
Decidió darse una ducha, y ponerse de nuevo el pijama.
Estaba exhausto tras la gran carrera que había tenido contra la lluvia.
Pero estaba satisfecho, porque lo había hecho por ella.
Y lo haría mil veces más.
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nothing like us | jeon jungkook
Fanfictionpero para cuando se dio cuenta de lo que sentía por él, pensó que era demasiado tarde para confesarle sus sentimientos. - seleccionada para los premios de wattpad 2019 - 435ª en #army 2/5/21 (febrero de 2019, no se permiten adaptaciones)
