Ambos estaban sentados en el sofá, sin decir ni una palabra.
Layla jugaba con un mechón de su pelo, y pensaba en aquél error, aquél enorme error que había cometido unos minutos atrás. Cerraba los ojos constantemente, recordando aquella mirada de su padre y la palidez de Jeongguk, que estaba sentado junto a ella, mirando a un punto fijo, preguntándose lo que iba a pasar.
El padre de la chica se sentó en una silla frente a ellos. Suspiró. Estaba en silencio, al igual que todos los presentes en el salón. Esperaba que alguno de los dos dijera algo, pero ninguno se atrevía. Excepto Layla, que rompió el hielo de la manera más estúpida posible.
-Hola papá...- dijo ella en voz baja, con la voz entrecortada. Jeongguk cerró los ojos con una sonrisa disimulada, y mordió sus labios tratando de no reírse ante las palabras sin sentido que había dicho Layla.
-¿Es eso todo lo que me vas a decir?- preguntó el señor Miller, cruzándose de brazos. Ella asintió y abajó la cabeza.
John Miller dirigió su mirada al chico, esperando una respuesta por su parte. Pero él ni siquiera se había dado cuenta de que lo miraba. El hombre carraspeó, y entonces Jeongguk habló:
-Dígame señor Miller.
El hombre rió. Layla los miró, primero a su padre, que sonreía, y después a su novio, que seguía mirando a la misma mota de polvo que antes.
-¿Qué quieres exactamente, papá?- preguntó Layla, imponiendo a su padre con la mirada firme. Él no dijo nada. Pensó su respuesta por varios segundos, y finalmente dijo:
-¿Por qué no me lo habías dicho antes?
-¿El qué? ¿Que gustaba de Jeongguk?
John asintió.
-Ni te imaginas la gran cantidad de vueltas que puede dar la vida en tan solo una semana, papá.- contestó ella. Estaba orgullosa de su respuesta.
-Esto no solo es de una semana Layla... Yo lo sé...
Jeongguk miró al señor Miller atentamente. Ella tragó saliva.
-¿A qué te refieres?- preguntó ella, casi tartamudeando.
-Lo sabes de sobra, pequeña mía. Y tu hermana también lo sabía. Jung Hyun, Nami y sus hermanas, tu madre, yo... Siempre lo hemos sabido, y siempre que te preguntábamos lo negabas. Tratabas de engañarte a ti misma haciéndote pensar todo lo contrario, cuando la realidad era esa, tú lo amabas, Layla. Siempre lo has hecho. Y no estoy enfadado, de hecho, estoy muy orgulloso y feliz. Porque él es con el único que quiero que estés. Es un buen chico, es trabajador y cariñoso. Es una persona fantástica. Y sé que te va a hacer feliz, al igual que su hermano a Sydney. Ojalá ella estuviera aquí para verte junto a él. Ella era la que más deseaba esto.
Su padre se secó una lágrima que había derramado. Ella estaba asombrada, y emocionada a la vez. Sus labios temblaban, deseaba decir algo al respecto, o simplemente echar a llorar, ya que pensaba que esa era la mejor respuesta. Miró al chico. Lloraba, y hacía como si nada estuviera pasando. Simplemente miraba a su padre fijamente sin decir nada.
El hombre se levantó, y abrazó a Jeongguk. Él le devolvió el abrazo.
-Gracias.- susurró el chico.
-Gracias a tí.- dijo John.
Y cuando se separaron, el señor se acercó a Layla.
Ella sonrió.
-Gracias papá. Te quiero.
-Yo también te quiero. Ni te lo imaginas, pequeña.
Y ambos se abrazaron.
Tras aquel emotivo momento, el señor Miller dijo:
-Bueno... He llegado una semanas antes, ya que me ha surgido una cuestión de trabajo. Debo ir a Seúl rápidamente, ya que tengo que visitar a un chico que acaba de ser operado del corazón. Necesitaba volver a casa para recoger la bata y el maletín. Así que voy a buscarlos y me iré.
-Yo llevo toda la noche cuidando a Layla, está enferma.- añadió Jeongguk. El hombre sonrió, y caminó hasta su habitación para coger los objetos que le faltaban.
-¿Estás mejor hija?- preguntó el médico desde su cuarto.
-Sí, lo estoy.- respondió ella.
John volvió con sus cosas. Besó la frente de su hija y abrazó al chico.
-Me tengo que ir, adiós chicos.- dijo el hombre apresurado, mientras se ponía el abrigo.
La chica asintió, y el chico hizo lo mismo. Y se quedaron en el sofá viéndolo marchar.
Ninguno hablaba. Jeongguk volvió al punto fijo en el que había quedado atrapado minutos atrás. No podía procesar tantas cosas.
Él la miró, y le preguntó:
-¿Lo que ha dicho es cierto?
Ella no contestó. No sabía que responder.
Pensó en todo lo que su padre había dicho. Pensó en todas y cada una de las palabras que su padre había pronunciado. Las pensó varias veces, recordando todos los momentos pasados, reviviéndolos y poniéndose en su propia piel, y pensando en sus sentimientos.
Y después, tras mucho pensar, se secó la lágrima que había caído de sus ojos, y dijo:
-Sí, tiene razón.
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nothing like us | jeon jungkook
Fanfictionpero para cuando se dio cuenta de lo que sentía por él, pensó que era demasiado tarde para confesarle sus sentimientos. - seleccionada para los premios de wattpad 2019 - 435ª en #army 2/5/21 (febrero de 2019, no se permiten adaptaciones)
