El timbre sonó. Todos los alumnos salieron de clase rápidamente, incluido Jeongguk. Todos deseaban llegar a sus casas de una vez por todas, tras un día eterno de clases. En especial, Jeongguk, que no se encontraba bien. Pero entonces, alguien lo detuvo. Este dijo:
-Jeon Jeongguk, ¿Puedes venir un segundo?
Se volteó, era el director Hoseok. El chico asintió tímido, y caminó hasta él. No sabía que había hecho. No sabía si lo que había hecho era bueno o malo. Tal vez se debía al retraso de esa mañana, y le quería preguntar por qué había llegado tarde.
-¿Que ocurre?- preguntó Jeongguk preocupado.
El director sonrió, tras ver al chico nervioso.
-Chico, no es nada malo- dijo entre risas. Jeongguk suspiró aliviado.
-¿Y qué necesita?
-Sabemos que eres amigo de Layla Miller, y nos preguntábamos si podrías entregarle la tarea de estos días.- respondió el director, entregándole un dosier.
El chico asintió sonriente. Era la excusa perfecta para ver a su mejor amiga. La echaba de menos. Habían sido tres días muy largos sin ella.
-¡Por supuesto director!- exclamó el chico.- ¡Que pase un buen día!
Decidió que esa misma tarde iba a pasar a verla, pero antes, estaba dispuesto a comprarle un regalo. Llegó a casa entusiasmado. La espera a que su hermano llegara de la universidad se le hizo eterna, pero cuando llegó, Jeongguk corrió hasta él.
-Jung Hyun, necesito que me hagas un favor.- suplicó el pequeño.
-Espera, espera, necesito sentarme...- bostezó el hermano mayor, caminando lentamente hasta el sofá. Estaba agotado. Había estado estudiando durante toda esa noche, y no había dormido más de cuatro horas.
El mayor abajó los párpados.
-Jung Hyun...- dijo Jeongguk, agitando su hombro para que el mayor se despertara.
El chico abrió los ojos con dificultad. Lo miró y preguntó:
-¿Qué quieres?
-Llévame al centro comercial, por favor.- suplicó el pequeño.
-No pienso ir a ninguna parte. Estoy agotado Jeongguk.- dijo su hermano seriamente. El mayor caminó hasta su habitación.
-Pero... Necesito ir...- insistió. Se arrodilló ante su hermano, y repitió las palabras "por favor" infinidad de veces. Pero no se había dado cuenta de que el mayor ya se había puesto el pijama, y estaba dispuesto a irse a dormir, a pesar de que eran las seis y media de la tarde.
Se tumbó en la cama. Y le preguntó a su hermano pequeño:
-¿Sabes ir en transporte público?
El menor asintió.
-Pues coge mi tarjeta de bus, y no me molestes.- respondió Jung Hyun. Y se durmió.
El pequeño abrazó el cuerpo de su hermano, y besó su mejilla.
Llegó sin problemas al centro comercial. Jeongguk tenía muy claro lo que le quería comprar. El día que fue a comprarle el disco de One Direction a Layla, un escaparate de esa misma tienda mostraba unos artículos que consiguieron captar la atención del chico. Eran dos cadenas de plata, una llevaba un sol, y la otra, una luna. Sin duda, representaban el interior de ambos amigos. Ya que la chica era muy reservada, muy cerrada y adoraba estar sola. En cambio, el chico era abierto, alegre y le encantaba la compañía de los demás.
Compró también un conejo de peluche, de color rosa pastel, que llevaba una camiseta del grupo favorito de la chica. Layla adoraba los peluches, y el chico estaba seguro de que le iba a encantar. Y por último adquirió un brazalete de Justin Bieber, donde estaba escrita la fecha de nacimiento del cantante y sus iniciales.
Tras las compras, un taxi lo dejó frente a la casa de la chica. El pulso se le aceleró. Sus piernas temblaban, y su respiración era agitada.
Picó al timbre.
Y la chica, abrió.
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nothing like us | jeon jungkook
Fanfictionpero para cuando se dio cuenta de lo que sentía por él, pensó que era demasiado tarde para confesarle sus sentimientos. - seleccionada para los premios de wattpad 2019 - 435ª en #army 2/5/21 (febrero de 2019, no se permiten adaptaciones)
