capítulo 8🌙

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Por séptima vez, Jeongguk llamó a Layla. De nuevo, sin respuesta. No había contestado a ninguno de sus mensajes, llamadas o cualquier intento de contactar con ella.

-¿Has logrado dar con ella?- preguntó Kim Seokjin: hijo de la señora Kim, amigo de Jeongguk y camarero en la cafetería, mientras le servía un café. Ambos estaban sentados en una mesa junto al radiador, mientras desayunaban.

-No hay manera... Lo he intentado de todas las maneras posibles.- respondió Jeongguk apenado, quién le dio un sorbo al café.- ¿Podría traer un poco de azúcar?

Seokjin asintió, y caminó hasta el mostrador.

-No tengo ni la más remota idea de lo que le puede haber pasado...- se lamentó Jeongguk.

-Tranquilo Kook. No te preocupes. No será por ti, créeme.- dijo Seokjin, mientras buscaba en los cajones un sobre de azúcar. Lo encontró, y volvió a la mesa.

Jeongguk tomó su teléfono para llamar de nuevo a la chica, pero Jin se lo arrebató de las manos.

-Deja el teléfono. Es imposible que te conteste al segundo, relájate.

Jeongguk suspiró de nuevo. Estaba muy preocupado por su amiga. Ella, nunca dejaba su celular. Le dio un sorbo al café.

-Mañana la verás... Mañana es lunes, el puente habrá acabado.- trató de tranquilizarlo Seokjin.

-Mañana tenemos el examen de matemáticas- rió el chico.-. Le llevo repitiendo a Layla todo el fin de semana que estudie, pero no me ha hecho caso.

El chico echó a reír. Jin lo miraba sonriente.

-Debe ser bonito, eso de enamorarse.- dijo Jin.

-Lo es...- respondió Jeongguk. Ya había acabado de tomarse el café. Se levantó y dejó la taza sobre el mostrador.

Jin se levantó de su asiento para recoger la mesa.

-Lo es.- suspiró de nuevo el castaño.

Pero para Layla, no lo era.

Se había despertado con dolor de cabeza. Se encontraba muy mal. Todo su entorno daba vueltas sin parar. Cerró los ojos y frunció el ceño. Posó la palma de su mano en su frente, le ardía. Intentó levantarse del sofá sin caer, y rápidamente tuvo que aguantarse en la pared, ya que había perdido el equilibrio. Caminó poco a poco hasta la cocina, las paredes la sostenían, y se sentía más segura. Buscó en el cajón de los medicamentos alguno que le calmara la fiebre. Llenó un cubo de agua fría y cogió un trapo. También cogió una barrita energética, decidió que ese sería su desayuno. Caminó hasta el salón. Dejó el cubo en el suelo, y remojó el trapo en el agua. Lo ató a su frente. Se comió la barrita energética en silencio, y acto seguido, se tomó la pastilla para la fiebre.

Abrió mínimamente la puerta del jardín, para que la brisa lluviosa se introdujera en la casa. La chica adoraba la lluvia. Sonrió. Era el día perfecto para quedarse en casa.

No sabía que hora era, había perdido completamente la noción del tiempo durmiendo. Rió, al pensar que podría estar desayunando a las cuatro de la tarde. Encendió la pantalla de su celular, y para su sorpresa había acertado. El reloj marcaba las cuatro y media de la tarde. Pero la hora no fue lo más sorprendente para ella. Tenía 10 llamadas perdidas de Jeongguk, y más de tres cientos mensajes. El chico estaba preocupado por ella. Sin embargo, Layla decidió no responder. Estaba demasiado confusa y mal como para darle un motivo. Apagó su teléfono, y se tumbó de nuevo. Encendió la televisión y puso vídeos de One Direction en youtube. Pasó la tarde entera así. Reía y lloraba ante tantos recuerdos que la banda le había brindado.

Pensó en los dos meses que pasó en Londres junto a su familia, el año 2010. Su hermana y ella se habían enganchado a Factor X, y se enamoraron de los chicos y sus voces desde la primera vez que los vieron.

En el año 2011, su hermana y ella se compraron el primer disco de los chicos. Estaban muy felices de haberlo adquirido. Su hermana mayor decía que estaba segura de que los chicos iban a triunfar algún día. Y el mayor sueño de Sydney, era verlos en concierto. Un sueño que años después, en 2014, se cumplió. Visitaron Londres, y no para ver a su familia, sino para ver a los chicos en concierto. Fue el mejor día de sus vidas.

Tras recordarlo, Layla empezó a llorar. El dolor de cabeza que la pastilla había calmado, empezó a aumentar cada vez más y más. Entonces la chica echó a correr hasta el lavabo, y devolvió lo único que tenía en el estómago: la barrita integral. Sus piernas se rindieron y cayó al suelo. Se sentó, con las piernas cruzadas, cubrió su rostro con sus manos, y lloró aún más. Lloró en silencio, mientras la canción que se escuchaba de fondo, If I Could Fly, la calmaba.

Había pasado horas sentada en el frío suelo del lavabo. Escuchó varias veces su teléfono sonar, pero aún así, la chica no se quiso levantar. No tenía fuerzas para ello.

Pensó en que todo esto, había sido a causa del amor. Nunca se había planteado lo que sentía por su mejor amigo. Nunca había pensado en que tal vez no lo quería como un amigo, si no como algo más.

Pensó en el regalo que su amigo le había comprado. Pensó en la infinidad de veces que le había ayudado cuando lo necesitaba. Pensó en la noche del sábado, en lo agradable que había sido descansar a su lado y abrazarlo cuando se asustaba. Y entonces sonrió. Porque en parte, el amor era bonito.

No se había dado cuenta de que había oscurecido, y seguía con la mirada perdida, sentada en el suelo tras la caída. Notó cómo la fiebre subía. Entonces, consiguió el ánimo suficiente para levantarse, y se tumbó en el sofá. Se tapó con las sábanas y se acurrucó.

Cogió su celular para parar la música, pero no lo hizo, porque Greanade de Bruno Mars dio comienzo.

En cuanto escuchó las primeras notas, echó a llorar. Era una canción de amor, la cual nunca había entendido. Antes, todas las palabras cantadas, le parecían simplemente la letra de una canción. Pero ese día, todo había cambiado. Ya lo entendía todo. Todas las canciones de amor. Porque el sentimiento no era tan bonito como parecía a simple vista. Porque las parejas son fruto de una interminable lucha, con sangre, sudor y lágrimas por el amor de la otra persona.

Y esa frase, la última frase que su hermana pronunció meses atrás, cobró sentido:

"El amor duele".

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora