capítulo 11🌙

1.7K 135 6
                                        

Llegaba tarde a clase. Se había levantado más tarde de lo normal debido al cansancio que llevaba acumulado, así que tuvo que desayunar más deprisa. Pero lo que realmente le había hecho salir tarde de casa, era el mensaje que había recibido. Era un mensaje de Layla, cosa que le había alegrado el día. Se disculpaba por haberlo preocupado. Y él, le contestó con un "No te preocupes. Lo importante ahora es que descanses.".

Cinco minutos tarde. La clase ya había empezado, y el chico pasó un poco de vergüenza frente a sus compañeros, que ya estaban sentados y haciendo actividades del libro. Se sentó en su sitio, junto a su compañero: Park Jimin, y le preguntó por la página del libro.

-Página 120, tienes que leer el texto y hacer los ejercicios 2, 3, 4, 5 y 8.- respondió amablemente Jimin. Sonreía por algún motivo que Jeongguk desconocía, y le causó curiosidad.

Jeongguk leyó el texto. Era una carta de amor que una chica le enviaba a su amado. Entonces, todas las piezas encajaron, había dos opciones: o Jimin estaba enamorado, o el chico sabía lo que sentía Jeongguk por Layla.

-¿Por qué sonríes? ¿Estás enamorado?- preguntó Jeongguk riendo nervioso.

Jimin lo miró, se había sonrojado.

-¿Tanto se nota?- respondió.

Jeongguk suspiró aliviado, y lo interrogó para averiguar quién era:

-¿Es de nuestra clase?

Jimin asintió.

-¿Es rubia?

Jimin negó con la cabeza. Jeongguk quedó asombrado, ya que desde hacía cierto tiempo, Kim Taehyung, quien era uno de sus mejores amigos, y él sospechaban que a Jimin podría gustarle una niña que había venido de intercambio un año desde Alemania. Era rubia, y su nombre era Lisa.

-¿Es chica?

Asintió de nuevo. No era Kim Taehyung. Jeongguk se quedó pensando, pero Jimin, confesó.

Giró lentamente la cabeza para mirar una silla que había vacía, en el asiento de detrás suyo.

Era el asiento de Layla.

-¿Qué le habrá pasado a mi princesa? Me preocupa...- suspiró él. A Jeongguk se le paró el corazón.

No respondió. Únicamente asintió, y empezó a hacer los ejercicios. Jimin era el chico más atractivo de su clase, sin ninguna duda. Pertenecía al grupo de los populares, y llamaba la atención de muchas chicas del instituto, ya fuera por su físico atlético, por su hermoso rostro, por su manera de bailar o por su bonita voz.

¿Y si a Layla también le gustaba?

Durante el resto de clases, ese pensamiento no dejaba de atormentarlo. Nunca se había sentido celoso. Nunca. Y se sentía extraño.

En la última asignatura, inglés, Jeongguk decidió salir de clase. A punto de llorar, el chico salió del aula y se dirigió al baño. Se encerró en uno. Y una lágrima se derramó de sus ojos. No la iba a parar. No quería ser celoso. Así que como castigo, la dejó ir. A medida que caía, dejaba un rastro húmedo, de dolor. En cuanto cayó, Jeongguk se dijo a sí mismo.

-Si ella es feliz, tú también debes serlo.

Asintió, y volvió a clase.


El dolor de cabeza había disminuido. Se encontraba mejor, a pesar de que seguía con fiebre. Decidió encender su celular. Tenía varios mensajes de Nami. Aunque su amiga estaba en clase, siempre se escaqueaba para mirar el teléfono.

Nami Baby💕:

Ayer me encontré con Jeongguk,
me preguntó por tí, estaba preocupado.

Se nota que te quiere mucho.

Layla sonrió. No le contestó, simplemente se tumbó, y miró al techo.

La quería mucho. Nami estaba en lo cierto. Lo había dado todo por ella.

Incluso cuando su hermana falleció. El chico faltó una semana entera a clases sólo para hacerle compañía.

Lo amaba. Sin duda, era el chico perfecto.

Recordó cuando eran pequeños, cuando tenían unos nueve años. A Jeongguk le gustaba Layla, y él decía que haría lo posible para enamorarla. Sin embargo, la chica no lo dejó entrar en su corazón. Y años después, le abrió la puerta.

-Demasiado tarde...- suspiró ella. Entonces, echó a llorar. Y si algo había aprendido en esos días que estuvo enferma, era que no se debe llorar con fiebre. Ya que el dolor de cabeza le aumentó mucho.

Se incorporó. No había comido casi nada en esos tres días, a excepción de alguna manzana, uvas, barritas energéticas o nueces. Decidió beber un vaso de zumo de naranja. Pero antes de eso, se miró al espejo. Había adelgazado muchísimo. No tenía grasa abdominal a penas. En ese caso, no supo si alegrarse o preocuparse, porque aunque había logrado lo que quería, había hecho "trampas" al no comer. Se encontraba mal y le faltaba energía. Así que a parte del zumo, se obligó a sí misma para comerse un sándwich de queso. Y tras casi media hora, lo logró. Sonrió. Y entonces, puso su lista de reproducción nueva, que había creado esa misma noche.

Era una lista llena de canciones de amor.

La puso aleatoria, y la canción "Truly, Madly, Deeply", de One Direction, dio comienzo.

Truly madly deeply I am,
foolishly completely falling,
and somehow you kicked all my walls in
so baby say, you always keep me.
Truly madly crazy deeply in love
with you...

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora