capítulo 13🌙

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Despeinada, con la melena de un león. Ojeras. Ojos rojos de tanto llorar. Mejillas coloradas debido a la fiebre. En pijama, un pijama que le iba ancho, ya que había adelgazado.

Así fue como la chica abrió la puerta. Tras ver a Jeongguk, la chica se tapó el rostro con las dos manos. Estaba avergonzada, le había visto en su peor momento. Pero el chico, tomó sus manos.

Para él, seguía siendo hermosa.

Caminaron de la mano hasta el salón. El sofá con un edredón grueso, dos almohadas y una suave manta rosa. Sobre la mesa, había una caja de barritas energéticas, bricks de zumo vacíos, una botella de agua de medio litro y una caja de medicamentos.

Layla se sentó en el sofá. No hablaba, miraba al suelo. Jeongguk recogió los bricks de zumo, y rellenó la botella de agua. Después de eso, se sentó junto a ella.

-¿Cómo te encuentras?- preguntó el chico con voz delicada. Layla no contestaba, le daba vergüenza hablar con Jeongguk tras haber llorado por él. Era extraño. Se sentía extraña.

El chico posó su mano en la frente de la chica. Indudablemente, tenía fiebre.

-¿A qué hora te has tomado la pastilla la última vez?- dijo el chico, ojeando la caja de medicamentos. Layla estaba obligada a responder, y tímida contestó:

-Creo que a las siete, esta mañana.

El chico encendió su celular para mirar la hora. Layla también miró. El fondo de pantalla había cambiado. Era una imagen de Ji Eun, en una presentación en directo de Pallete. Al ver la imagen de la chica, una lágrima recorrió el rostro de Layla. Rápidamente la secó. Eran las siete y diez, y la pastilla la debía tomar cada doce horas. Layla estaba aterrorizada. Odiaba las pastillas, y las tragaba con mucha dificultad.

Empezó a temblar, el chico le dio la pastilla.

-J-Jeongguk... Yo... Yo no puedo...- dijo ella, con la voz temblorosa.

-¿Quieres que la parta por la mitad?

Ella asintió. El chico le dio un trozo. La intentó tragar con agua, y aunque le costó, lo consiguió.

Jeongguk le dio la otra mitad. Al tragarla, la pastilla se le quedó en la garganta. Empezó a toser sin parar. Y tras sentir que se ahogaba, corrió hasta el baño. Devolvió lo poco que le quedaba en el estómago. Y prefirió haberse ahogado, antes de que Jeongguk tuviera que presenciar eso. Porque sí, ahí estuvo él, sujetando su cabello.

Minutos después, ambos estaban sentados en el sofá. Layla contenía las ganas de llorar, y Jeongguk, no paraba de mirar a la chica. Le preocupaba.

El chico cogió la bolsa que había dejado en la cocina, y la llevó hasta el comedor. Dejó el dosier en el escritorio de la chica, y le llevó tres regalos envueltos a la chica.

Layla lo miró, con los ojos llorosos.

-Ábrelos.- dijo Jeongguk sonriendo.

Los abrió todos, sin decir nada. Primero el brazalete, luego el conejo. Sonrió. Era la primera vez en ese día que Jeongguk la había visto sonreír. Y en cuanto abrió el último, y vio las cadenas, liberó todas las lágrimas que había contenido, y abrazó al chico.

Jeongguk le puso la cadena a la chica, y ella a su amigo.

-Me alegro de que te hayan gustado. Tienes el dosier de actividades del instituto en tu habitación.- dijo Jeongguk.

Ella asintió sonriente

-¿Estás mejor?-preguntó el chico.

-Sí, estoy más calmada. Gracias por todo Jeongguk, no sé qué haría sin ti.- respondió Layla. En ese momento hubiera deseado besarlo, como en las películas, pero contuvo las ganas y simplemente lo abrazó.

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora