capítulo 21🌙

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-Jung Hyun, tenemos que hablar.- dijo Jeongguk. Había llamado a su hermano por teléfono, ya que tardaba demasiado en volver. El tren se había parado y tardaría más en volver.

-¿Qué has hecho ya?- preguntó el mayor, preocupado tras escuchar la voz llorosa de su hermano.

-Ha habido un malentendido entre Chaesoo y yo...

-Espera, ¿Chaesoo? ¿Hablamos de la leona?

-Sí. La conocí hace poco, cuando Layla y yo no éramos pareja. Pero le mentí y le dije que sí para que me dejara en paz.

-Enfadar a la bestia no es bueno, hermanito.

-Lo sé.

-¿Y que ha hecho? Te la ha devuelto, ¿Verdad?

-Sí. Me ha besado frente a todo el instituto.

Jung Hyun se sorprendió tanto que dejó de hablar.

-Eh... ¿Y Layla?- preguntó Jung Hyun.

-En su casa. Se fue llorando después de aquello.- dijo. Jeongguk tenía un nudo en la garganta. De nuevo, iba a echar a llorar.

-Debes aclarar las cosas con ella.

-¿Cómo? No me querrá escuchar, ni ver, ni saber de mí.

-Mañana en el instituto, demostrarás que no eres un monstruo. Hasta entonces, piensa lo que dirás.- dijo el mayor. Después, se despidió de él, ya que tenía que cambiar de tren puesto que se había averiado.

Jeongguk suspiró, y se sentó frente a su escritorio. Empezó escribiendo una especie de discurso, lleno de tachones puesto que no sonaba natural, pero tras una hora terminó escribiendo parte de una canción, que terminaba en "lo siento".

*********

Alguien llamó a la puerta. Ella se incorporó, y desconectó los auriculares.

No le gustaba recibir visita cuando estaba sola, ya que nadie podría defenderla.

"Si Jeongguk estuviera ahí, hubiera ido él." pensó.

Se secó la lágrima, y caminó hasta la puerta.

-Layla, ¿Estás ahí?- preguntó una voz tras la puerta. Era una voz familiar, y tardó unos segundos en identificarla. Era Park Jimin.

Abrió, y dejó pasar al amigo de su nov...

Lo piensa de nuevo.

Y se decanta por "el amigo de Jeongguk".

Ambos se sentaron en el sofá. El chico observaba la estancia con atención, como si se tratara de una mascota en su nuevo hogar. Pero Layla, no estaba dispuesta a dejarlo ahí por mucho tiempo. Tenía los minutos contados.

-¿Qué te trae por aquí?- dijo ella, en tono despreocupado. Se notaba que estaba mal, puesto que tenía la voz desanimada, y sus párpados estaban entrecerrados.

-Solo venía a ver cómo estabas. Ya sabes, por lo que ha pasado.- respondió él. Miraba fijamente a la chica, y sonreía tratando de que ella lo hiciera. Pero la función de espejo, no surtió efecto, puesto que la chica no sonreía.

-Ni siquiera sé lo que ha pasado. No sé quién es esa chica, ni que hacía ahí, ni que relación tenía con Jeongguk. Pero tampoco quiero saberlo. Estoy dolida, y por lo menos en unos días, no quiero hablar con él.

-Si necesitas algo, estoy yo aquí.- añadió él, acariciando su cabello. Ella asintió. De nuevo, la chica lloraba. Y Jimin secaba sus lágrimas. Él no sabía que eso la hacía sentir peor, pues recordaba cuando Jeongguk también lo hacía.

-Oye... Layla... Quería decirte que desde hace tiempo siento algo por ti, y me preguntaba si ahora...

Layla rió negando con la cabeza, y el chico se sonrojó.

-Jimin, aún no he hablado con Jeongguk. No sé qué ha pasado. Si te soy sincera, quiero confiar en que todo saldrá bien. Y aunque no acabe de buena manera, dudo sentir algo por alguien después de esa remota posibilidad.

Jimin permaneció en silencio por varios instantes.

-Lo siento. Pensaba que por fin tendría una oportunidad.- se disculpó avergonzado. Layla negó de nuevo.

-Me halagas, de verdad. Pero hoy en día, y espero que siempre, mi corazón pertenece a Jeongguk.

Él asintió tras recapacitar durante unos segundos.

-Yo también lo deseo.- finalizó con una sonrisa. Al fin y al cabo, era quien le hacía feliz. Y si ella lo era, él también.

Tras despedirse, Layla se quedó escuchando música. Esas canciones que están hechas para las rupturas, y que Layla jamás había comprendido. Pero el tiempo pasaba, e iba comprendiendo más cosas de la vida que no entendía antes.

Como que el amor puede ser bonito, o falso.

O que no puedes dejar escapar a alguien a quien amas, pues te arrepentirás.

O que las cosas pasan por algún motivo.

O que las apariencias engañan.

O que a veces, no todo es lo que parece.

Y se secó las lágrimas, y caminó hasta casa de Jeongguk.

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora