capítulo 18🌙

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El dolor de cabeza había cesado. Pero en esos momentos no importaba. Eso era lo menos importante. Jeongguk aún pensaba en la respuesta de la chica. No sabía cómo reaccionar a tal confesión. En tan solo unos minutos habían ocurrido tantas cosas, que costaba creerlas todas.

Finalmente, el chico decidió levantarse e ir a por un vaso de agua.

Layla decidió romper el hielo. No de una manera tan estúpida como la última vez, pero similar.

Caminó hasta él. Bajó la mirada, y dijo:

-Ya no me duele la cabeza.

El chico sonrió.

-Amo que hagas estas cosas. Sé que te incomoda el silencio- rió él. Posó su mano sobre su frente, y comparó la temperatura con la suya.-. La fiebre te ha bajado bastante, mañana ya podrás acudir a clase.

Ella asintió.

-Y hasta mañana, ¿Qué hacemos?- preguntó la chica.

-Hacer tus deberes. Tienes muchísima tarea por hacer.

Ella suspiró, y automáticamente caminaron hasta la habitación de la chica. Estuvieron más de media hora haciendo raíces cuadradas. Hicieron varios dibujos para arte y ejercicios de física. Tampoco olvidaron los deberes de inglés, ni la redacción de 300 palabras sobre el medio ambiente. Tras dos horas terminaron la tarea, y agotados, se tumbaron en el sofá.

-¿Qué tal si cantamos?- preguntó el chico, sonriendo.

-Eso será después. Ahora me voy a dar una ducha.- respondió Layla.

-Mientras, prepararé la cena- añadió él.-, ¿Te apetece sopa?

Ella asintió. Y ambos se pusieron a hacer lo que debían. El chico puso los platos en la mesa, y Layla, salió del cuarto de baño justo a tiempo. Se sentó junto a su novio, y éste besó su frente.

Mientras cenaban, una duda invadió la mente de Layla.

-¿Deberíamos decir que somos pareja?- preguntó ella.

-Mejor esperemos un tiempo... No querrás que Nami se lleve un disgusto.

Ella miró muy atentamente al chico.

-C-Cómo... Cómo sabes tú... ¿Lo de Nami?- dijo ella, asombrada. El chico cubrió sus labios tras una risa, indicando que se le había escapado su propio conocimiento.

-Una de sus hermanas se lo dijo a Jung Hyun. No recuerdo quién fue.- confesó.

-Yuri, seguramente. Esa chica habla por los codos...- rió.- Pero si Nami se entera de esto, se desataría una gran discusión entre las hermanas.

-Y es por eso que ni tú, ni yo diremos nada.- terminó. Besó los labios de la chica, y no hablaron más en toda la cena.

Perdieron la noción del tiempo entre canciones, acordes y besos. La medianoche estaba al caer para cuando se dieron cuenta de la hora, así que en cuanto supieron de ello, se tumbaron en el desordenado sofá y se fueron a dormir. Pero Layla, antes, se tomó una pastilla. Mejor prevenir que curar.





El hecho de madrugar, para Layla, se estaba convirtiendo en un hábito. Una notificación del teléfono de Jeongguk era lo que le había despertado. Se acercó a la mesa para ver de qué se trataba.

Cogió el teléfono del chico. Lo que más le llamó la atención, fue el fondo de pantalla. Había cambiado. Ahora era una foto de ambos, tomada unos días atrás. Le pareció una foto muy tierna.

La notificación no era de mucha importancia. Simplemente era un recordatorio, ya que tenía visita médica ese día.

Así que volvió a donde estaba, y cerró los ojos. Sin antes, haber hecho una foto de ella junto a él, abrazándolo, y haberla establecido como fondo de pantalla.







Abrió los ojos y se incorporó bruscamente. La chica se percató del sobresalto de su pareja, y le preguntó angustiada:

-¿Qué pasa?

-¡Había olvidado poner la alarma! ¡Son las ocho, Layla!

Y en un tiempo récord, cinco minutos, ambos ya estaban listos para ir al instituto. Corrieron hasta el edificio mientras comían una magdalena como desayuno, y subieron las escaleras a toda pastilla hasta la clase. Y justo antes de entrar, Jeongguk le dijo a Layla:

-No entres aún.

Y ella asintió.

Todos estaban sentados en sus respectivos sitios, haciendo tarea. El profesor, Kim Namjoon, dijo enfadado:

-¿A que se debe este retraso, señor Jeon?

-Lo siento, profesor Kim.- respondió el chico.

-El otro día también llegó tarde... ¿Está durmiendo bien?

-Sí, sí, claro.

-Y estos días, ¿Por qué ha faltado?

Layla, que no había dicho nada aún y permanecía en silencio tras Jeongguk, se mordía los labios, deseando que el chico no confesara.

-Me dolía la cabeza.- mintió él. Y Layla sonrió.

-¿Trae justificante?- preguntó de nuevo Namjoon, tal y como si lo acusara de mentir.

-No.

-Esta se la paso, Jeon Jeongguk. Prométame que, la siguiente vez que supuestamente le duela la cabeza, o irá al médico o me dirá la verdad.

Él asintió y caminó hasta su sitio.

Y Layla entró a clase.

-¿Y usted? ¿A usted también le dolía la cabeza?

Ella asintió.

-Y por supuesto, no trae justificante.

De nuevo asintió.

Los alumnos comenzaron a hablar entre ellos.

-Señor Namjoon, mi padre es médico- añadió ella.-. Él mismo me dijo que reposara unos días.

Jeongguk sonrió, y Namjoon no dijo nada más.

Layla se sentó en su sitio, la mesa tras Jimin y Jeongguk, y le preguntó a su fiel compañera, Nami, que actividades había que hacer. Después de explicárselas, ella empezó a hacerlas.

-Bonito collar.

Jimin y Nami habían pronunciado las mismas palabras a la vez.

Se miraron entre ellos. Y miraron los collares. Después, miraron los rostros de sus compañeros. Ambos sonrojados.

Jeongguk cerró los ojos.

Layla también.

Y a pesar de no ver, sintieron como las miradas de toda la clase se clavaban en ellos como flechas.

Un sol, Jeongguk.

Una luna, Layla.

Dos collares, un mensaje.

Y si los portadores pudieran transmitir un mensaje, sería "Es una simple coincidencia".

Pero todos sabían que no lo era.

Todos. Hasta Namjoon.

Y que todo lo que había pasado en los anteriores cinco minutos, no eran coincidencias.

Algo había detrás. El mensaje correcto. El cual sus amigos transmitieron con un grito. Con una mezcla de sorpresa, enfado, celos y alegría.

-¡SON PAREJA!

nothing like us | jeon jungkook Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora