Mientras, en la cafetería...
El pitido de la cafetera volvió a sonar. Jin vertió cuidadosamente el café en la taza, le añadió dos terrones de azúcar y también añadió un poco de leche. Muy poco. Y la llevó junto a unas galletas a la mesa de la señora Fei, la dueña de la famosa floristería.
-Aquí tiene, señora. Lo de siempre.- dijo Seokjin, a la par que sonreía.
-Muchas gracias, chiquillo.- respondió ella. Sorbió el café.- ¿Sabes? Siempre he pensado que serías la pareja ideal para Lin, mi nieta. Eres un chico muy apuesto, y juntos os veríais genial.
El rostro del chico se tiñó de rojo suave.
-Seguro que ella no piensa igual. Su nieta es hermosa, no la merezco.- rió él. La anciana también lo hizo. Y sorbió de nuevo el delicioso café que Jin había preparado. Entablaron una divertida discusión, pues la anciana insistía en que sí, y él lo negaba. La disputa duró unos minutos, hasta que el chico tuvo que regresar al mostrador, pues una nueva clienta había llegado.
Si Jeongguk estuviera ahí, seguro que la hubiera ignorado después de sorprenderse.
Pero Jin desconocía de ella, tan solo la había visto un par de veces. Para él, ella era una clienta más.
-Hola, ¿Me podrías servir una taza de café con caramelo fundido?- dijo la chica, que jugaba con un mechón de su pelo.
-Lo siento... No tengo caramelo...- dijo él. Nadie le había pedido algo así.
-Oh... Es una pena... Amo lo dulce.- insistió ella. Sonrió. Y se sentó en una de las sillas que había frente a la barra.
-Puedo servirte una taza de café con leche, y le puedo añadir azúcar. Eso lo hace dulce.- dijo Jin. La chica rió.
-Pues sí, tomaré eso. Gracias.- sonrió.
Jin preparaba el café de la clienta, intimidado por su mirada, pues estaba fija en él. La mencionada miró hacia ambos lados, y ella le preguntó:
-Oye, el otro día pasé por aquí y había otro camarero... ¿Quién era?
Jin, al principio, se extrañó. Pero entonces cayó en él.
-¡Oh! Era mi amigo, Jeon Jeongguk. Vino a sustituir a mi madre, que está enferma.
-Espero que se recupere pronto.- dijo ella.
-Está mejor. Volverá al trabajo en un par de días.
Tras unos segundos de silencio, la chica volvió a hablar:
-¿Y ese chico tiene novia? Es decir, lo vi con una chica el otro día.- mintió.
-Sería su mejor amiga, Layla.
-¿No están juntos? Parecían muy unidos.
-Son como hermanos. Se tienen mucho cariño.- dijo él. No quería contarle lo que su amigo sentía por Layla.
Le acercó la taza, y ella bebió el café apresuradamente.
-¿Cuánto es? Acabo de recordar que debo hacer un recado.- dijo ella junto a una sonrisa maliciosa.
-Emmmm... 2000 wones.
La chica asintió, y le entregó el dinero. Entonces, salió a toda prisa de la cafetería.
-Jin... No tendrías que haberle contado nada a Chaesoo.- dijo la señora Fei, que escuchaba la conversación desde su mesa.
-¿La conoce?- preguntó Jin, acercándose a la anciana. Y se sentó en una silla junto a ella.
-Por supuesto. Decenas de chicos vienen a mi tienda contándome sus problemas... Chaesoo los atrae, está unos días con ellos y al siguiente, jamás han existido. Sus corazones como juguetes para un león: simplemente los destroza, y cuando no se les puede dar más uso, los deja a un lado.
Él asintió pálido.
-¿No te has informado ya?- dijo la anciana.
-¿De qué?- preguntó el chico.
-De que tu amigo y Layla son pareja.
El chico se levantó rápidamente de la silla.
-Corre antes de que sea tarde.- terminó la anciana.
Y él, salió corriendo.
En clase...
Sí. Todos se habían enterado de aquello que habían tratado de ocultar. Pero no fue tan malo como esperaban, excepto por algún que otro disgusto por parte de sus mejores amigos, los cuales gustaban de uno de los componentes de la pareja. Pero aún así se alegraron por ellos.
El timbre sonó, indicando el final de clases. Jeongguk cargó con su mochila.
-¿Quieres que lleve la tuya?- preguntó el chico a Layla, a punto de irse.
Nami estaba junto a ella. Sonrió y miró a su amiga.
-No hace falta, de verdad.
Pero aún así, él la cogió. Y se marchó sonriendo.
-¡Es tan atento...!- sonrió Nami, mirando a su amiga. Ella asintió.
-Lo es. Es un cielo.
-Y... A ver, cómo te pregunto esto... ¿Sabe bien?
-¿Qué?- gritó Layla riendo.
-¡Oye! No me juzgues, jamás he besado a un chico.
-Emmmm... Pues supongo. No sé, ¡Jamás he pensado en ello!
Nami no dejaba de mirarla atentamente. Y finalmente, Layla asintió riendo. Jimin, por otra parte, interrogó a Jeongguk:
-¿Por qué no me dijiste que te gustaba?
Jeongguk no sabía qué responder.
-Pues... No lo sé. Sentía celos de ti, porque pensaba que si Layla se enteraba de que gustabas de ella, iba a salir contigo.
-¿Podría haber tenido una oportunidad?
-No- rió él.-. Al parecer sólo era una paranoia mía.
Jimin entristeció, y su amigo se disculpó. Bajaron las escaleras hablando de esos últimos días que Jeongguk había estado ausente, de exámenes programados y de trabajos que había que entregar. La puerta del instituto estaba llena de gente. El barullo de los alumnos que acababan de salir era muy ruidoso, pero algo hizo que pararan de hablar, y que empezaran a susurrar.
Pues alguien había llegado.
Y esa alguien era muy conocida por todos y todas.
No parecía muy contenta, pero aún así lucía atractiva.
La leona atacaba de nuevo.
¿Quién sería su próxima presa?
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nothing like us | jeon jungkook
Fanfictionpero para cuando se dio cuenta de lo que sentía por él, pensó que era demasiado tarde para confesarle sus sentimientos. - seleccionada para los premios de wattpad 2019 - 435ª en #army 2/5/21 (febrero de 2019, no se permiten adaptaciones)
