No dije nada con respecto a su pregunta. Seguí en mi posición, sin querer moverme o hablar, por mi me quedaría así toda la vida. Se me hacía cálido el corazón con cada roce de la suave piel de Taehyung con mi hombro, y cada parte de mi espalda que recorría con sus manos me hacía sonrojar. Tanteó con sus dedos cada centímetro de mi espalda hasta dar con el broche de mi sujetador, jadeé sorprendida y avergonzada cuando llegó ahí y dejó sus dedos jugando con el broche. Rió en mi oreja al oírme gemir levemente por su toque.
No me quedé atrás, yo también recorrí su espalda con mis manos, cada parte de sus músculos y de la piel que puedo tocar por encima de la camisa del uniforme. Pude notar como se tensaba al sentir mis manos recorrer toda su espalda. Ronroneó en mi oído y dejó un pequeño beso en mi cuello debajo de mi oreja.
—Taehyung...—hace un pequeño ruido con su garganta y sigue jugando con el broche de mi sujetador.— por favor...—mis manos bajan al inicio de su pantalón por los lados y mi cabeza se ladea acercando mi boca a su oído y susurrarle en voz baja— seduce a este corazón vacío.
Taehyung me tiró contra el sillón, dejándome debajo de él. Me robó el aliento, él apenas se sostenía con sus antebrazos y se veía dudoso de besarme en esa posición o no. Después de varios segundos de haberme observado en la posición en la que estábamos, me besó por fin. Sentí por primera vez algo en su beso que no había sentido antes, lujuria.
Sentí cómo se acomodaba en el sillón y tomaba mis muñecas con sus manos aprisionándome y volviendo a unirnos. Bajó de besar mi boca a besar mi cuello y se detuvo donde encontró mi clavícula, para levantar su vista y verme jadeando de todo lo que estaba sintiendo.
Sus mejillas se volvieron rojas al verme, lo vi tartamudeando monosílabos y después de unos segundos, regresó a mi cara para disculparse aún con sus mejillas rosadas.
—discúlpame, Eunji.
Taehyung se levantó sonrojado del sillón y corrió al baño apresurado, lo miré extrañada. Me senté en el sillón, mi camisa estaba arrugada y mi falda se levantó más de la mitad de mis muslos. Me sonrojé, acomodé mi vestimenta y recordé la sensación de todo lo que acababa de pasar.
Oí un rugido de Taehyung desde el baño, me levanté del sillón y me acerqué a la puerta, toqué levemente.
—¿Taehyung, está todo bien? ¿Necesitas ayuda?—esperé por su respuesta pero Ninfa llegó. Después de tres minutos de estar frente a la puerta del baño, Taehyung salió.
—perdona. Tuve un problema.—miró mi expresión al ver que no entendía nada de lo que estaba hablando—. No quiero tocarte, Eunji. No quiero hacerte nada que no quieras que te haga. Y no quiero apresurar lo que sea que tengamos entre los dos, porque de verdad me gustas.—me sonrió dulce y se acercó a mi oído—. Cuando estés lista, quiero que me lo digas. Entonces, prometo tocarte de la forma en la que me gustaría.
—¿qué hiciste hace tres minutos, Taehyung?—pregunté.
—tendrás que averiguarlo sola.—susurró seductor en mi oído y dejó un beso en mi mejilla.—. Te veo mañana en el instituto.
Y se fue.
[.....]
No había un sólo momento en el día en el que ver a Taehyung me produjera escalofríos, electricidad que recorría mi espalda y me hacía encogerme de hombros como un gato asustado. Y es que el verlo implicaba sentir su respiración debajo de mi oreja, sus manos recorriendo mi espalda y sus piernas entre las mías.
Me aceleraba el corazón y mi cara se volvía un poema. Y no sabía si sentirme más avergonzada cuando él se percataba de que lo miraba y me respondía con una sonrisa cálida, de las que sólo él sabe darme.
Y cabe aceptar que quizá sí me estaba gustando más de lo que planeaba. Debido a la relación que llevábamos era imposible ya decir que lo odiaba. Aunque sí lo odiaba un poquito; odio lo que puede causar en mí.
—te he pillado—la voz de Amber me hace reaccionar. La miro perpleja, está delante de mí con sus cuadernos en mano. —. Ven, acompáñame a la biblioteca.
Esta vez no trae el uniforme del colegio, no trae su falda plisada, sino que tiene unas bermudas y encima la camisa polo que sí tenemos que usar, su corto cabello está tapado por una gorra y no trae maquillaje encima. Aunque es una chica, no puedo evitar pensar que Amber es muy atractiva, aún siendo mujer. Tiene un estilo que llaman Tomboy, una chica que parece chico. Y le queda muy bien; fácilmente podría ser la rival del protagonista de un shōjo.
En nuestro camino a la biblioteca varias chicas veían a Amber con malos ojos. Unas hablaban sobre la forma en la que se vestía siendo una chica, mientras decían comentarios homófobos. Sólo las miré con el ceño ligeramente fruncido y volví a ver a mi amiga a un lado, totalmente tranquila. También pasaban algunas chicas que cuando la veían automáticamente se sonrojaban y la saludaban tímidamente, Amber les devolvía el saludo con una sonrisa y seguía su camino.
Llegamos a la biblioteca, Amber dejó su mochila en una mesa y se acercó al escritorio.
—¡Choi Min Ho!
Exclamó con mucha fuerza. El bibliotecario salió del almacén acomodando sus anteojos mientras miraba mal a Amber y ella le regalaba una sonrisa enternecida y divertida.
—¿qué necesitas, Amber?—preguntó reclinándose en el escritorio de madera que separaba su espacio del de la biblioteca.
—¿me ayudas con mi tarea?—preguntó inocente. Minho suspiró y rodeó los ojos.
—es la tercera vez que me lo pides esta semana, tengo trabajo que hacer.
—¿cual trabajo? ¿De qué hablas? Nadie nunca viene a la biblioteca.—dice en tono divertido y se sienta encima del mueble de madera obscura.—. Y por eso me aprovecho de ello.—me guiñó un ojo. Reí por lo bajo y me senté en una silla de la mesa donde dejó sus cosas.
—está bien, está bien. ¿De qué es tu tarea?—preguntó sacando su inventario. Un libro enorme lleno de índices con títulos de libros.
—física cuántica—dijo mientras balanceaba sus pies. Minho suspiró y buscó en su libro.
—bien, ya vuelvo con tus libros.
—gracias.
Amber sonrió y se bajó del mueble, se sentó en frente de mí y rió por lo bajo discretamente.
—¿qué fue todo eso?—pregunté divertida.
—nunca habías venido a la biblioteca, ¿verdad?—rió de nuevo—. Nadie sabe que el bibliotecario es todo un bombón. Por eso me aprovecho. Hago mis tareas y al mismo tiempo deleito mis ojos con visualidad masculina.
—¿cuanto tiempo llevan conociéndose?
—aproximadamente medio año. Nos tenemos la confianza suficiente. Creo y quiero suponer que soy la única que viene a este lugar.
—¿te das cuenta de que lo haces buscar entre miles de libros para tu tarea?
—no tengo tarea, Eunji. Lo hago buscar entre tanto porque así lo puedo ver de una vista trasera, literalmente— Amber me hizo voltear a ver al bibliotecario, quien estaba agachado buscando libros, el fijarme en su anatomía me hizo ruborizarme y reírme por las ocurrencias de Amber.
—¿no has pensado en tratar de que sea...ya sabes, tu novio?—pregunté tímida.
—en realidad sí. Pero se que será un poco difícil, no creo que piense salir con una estudiante tan pronto.—se encogió de hombros—. Siento que prefiere a la chicas más frágiles y bonitas; como tú, Eunji.
—yo siento, que preferiría a una chica fuerte y relajada como tú. Que no le importa lo que dicen los demás.—sonrió ante mi comentario.
—¿qué te hace pensar eso? ¿Que no me importa lo que los demás dicen?—pregunta tranquila.
—porque...de camino aquí, ellas te miran mal y te insultan a tus espaldas, parece que no te importa lo que digan, en cambio a mí me afecta mucho.
—Amber suspiró—. Uno aprende a que no le importen ese tipo de comentarios. Desearía que a ti tampoco te afectaran.
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HATE | Kim Taehyung
Fiksi PenggemarSe supone que te odio. ⚫️ queda prohibida toda copia y/o adaptación ⚫️ ○ p u b l i c a c i ó n : 30 / 04 / 2018 ○ #92 - bullied ✔️ #4 - bullied ✔️ #26 - hate ✔️
