Capítulo Dos

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Félix despertó temprano, se llevó un pequeño susto al no reconocer de primera el lugar donde estaba y tener a un extraño a unos metros de él

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Félix despertó temprano, se llevó un pequeño susto al no reconocer de primera el lugar donde estaba y tener a un extraño a unos metros de él. El alfa seguía dormido en su propia cama con la boca entreabierta por donde se le salía un hilillo de saliva que escurría hasta la almohada, la imagen le dió entre ternura y risa.

Eran pasadas de las ocho y sabía que por más que tratara no se dormiría de nuevo.

Fue al baño para ducharse antes de que el otro despertara, abrió la llave y esperó a que se calentara para entrar. Dejó que el agua recorriera su cuerpo por largos minutos para comenzar a bañarse. El agua se calentó mucho de pronto y a través de la cortina vió una sombra.

¿Por qué entró a lavarse los dientes mientras se ducha?

-- ¿No pudo esperar? El agua me está quemando -- le reclamó pegado a la pared.

Escuchó una ronca disculpa y luego la puerta cerrarse. Se apuró a terminar para salir. Se asomó a buscar su toalla y no la vió por ningún lado. Changbin no se la llevó ¿o sí?

-- ¡Changbin! -- la puerta se abrió y el nombrado se asomó por el espacio -- ¿Puede pasarme mi toalla?

-- ¿Dónde está? -- el alfa no podía creer que estaba buscando la toalla.

-- En el primer cajón.

Sacó la tela y regresó al baño. Paró en seco al ver al omega extendiendo el brazo y con su rostro un poco a la vista. Terminó por dársela cuando se dió cuenta de que se quedó mirándolo de más.

Se tiró en su cama abrumado, era como si el simple hecho de estar cerca del menor hiciera que su pecho ardiera y su lobo buscara algo que no comprendía. Tenía varias preguntas para su tío esa misma tarde.

Félix secó el espejo empañado y analizó su cuerpo por largo rato. Veía como su apariencia comenzaba a ser enfermiza y se preguntó cómo había logrado comer casi nada entrenar a diario por tanto tiempo.

Necesitaría ayuda, si tan solo supiera pedirla. y Entró al cuarto para cambiarse porque el frío golpeaba su cuerpo. Con la toalla en la cintura se puso una camiseta de manga larga y una sudadera.

Seo mordía sus labios para no hacer lo que siempre. Hablar de más sin importar herir los sentimientos de las personas. Terminó echándose boca abajo sin importar que no podía respirar bien. No era de su incumbencia si el chico prefería morir de hambre, pero cómo no decir nada cuando ve la forma en que lo afecta.

La puerta fue aporreada un par de veces, cuando Changbin se levantó a atender fueron azotados por un empalagoso olor, típico de un omega en celo.

-- Hola~ -- saludó un castaño sumamente avergonzado, sostenía por la cintura al dueño de tan dulce olor -- ¿Puedes preguntar a tu compañero si tiene supresores?

Justo Changbin giró para preguntar al pelirrosa, Félix ya estaba sacando de un cajón un blíster con las dichosas pastillas. Dejó pasar a sus amigos para que no estuvieran en el pasillo llamando la atención.

Estudiante De Intercambio [Changlix] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora