Nuestra protagonista, sigue viajando interminablemente a través de dimensiones por lo que tendrá que enfrentarse a un ente malvado y a su asesino serial con quien, próximamente formará un romance.
^^SEGUNDA TEMPORADA DE:
||Hasta que la muerte nos s...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Los chicos se miraron aterrorizados al escuchar la declaración de la demonio.
La tierra tembló, mientras el suelo se abría dejando salir a un grupo de demonios esparcidos por el eminente lugar. Todos eran atroficos y horripilantes, cosa que causó repulsión en ellos. Sus formas variaban, unos eran anchos, gruesos, delgados y deformes, portaban algunas características de la demonio de la lujuria, como sus alas, cuernos y cola.
─Muy bien chicos, atrapenlos─Rió malevola y psicópata. Los espectros relamieron sus filosos colmillos y soltaron un par de gritos agudos y chillidos de emoción. Para ellos yacía tiempo de no alimentarse.
Sin tan siquiera pensarlo, los chicos comenzaron a correr con todas sus fuerzas. Estaban alterados y horrorizados por la situación.
Era obvio que los espíritus los superaban en fuerza y velocidad, pero parecía que les daban tiempo de correr, como si fuera parte de su diversión.
─¡Taeko esto no fue buena idea!─Gritaba agitada
─¡Ya lo se! ¡Crei que era algo fácil ─Gritaba mirando una que otras veces hacía atrás.
─¡Vamos a morir!─Aseguraba la pelinegra.
─¡No lo haremos!─Afirmó el chico. ─Recordemos, ¿cómo podemos volver?
─¡Repitiendo las mismas palabras! ─comentó. ─Pero solté el libro hace un momento─Cerró los ojos maldiciendo.
─¡¿QUEEE?!─exclamó el pelirosa. ─¡Esto será difícil!, pero parece que mi mente guardó aquellas palabras─Musito un poco─¡Si lo recuerdo!, es.....─Antes de que pudiera decir algo más, tres de los demonios tomaron a la azabache.
─¡TAEKO!─Gritó de agonía. En un vago intento de ir hacía ella. El chico la tomó de la mano.
─¡Yo iré!─Dicho esto, él comenzó a avanzar en dirección a los demonios.
La tenían sin escapatoria, mientras uno enrrollaba su cuerpo alrededor de la chica. Los otros dos las sostenían de los brazos, uno deslizaba su lengua sobre el cuello de Taeko, saboreando su piel antes de matarla y el otro arrancaba la ropa de la chica. Ella estaba asqueada y cerraba los ojos como prueba. Daba chillidos de protestad.
Mujo soltó un gruñido de rabia al ver lo que le estaban haciendo a la azabache y no dudo en saltar hasta uno de ellos y clavarle una de las agujas que traia con sigo.
El demonio rugió de dolor, acto seguido lanzó al pelirosa hacía el suelo. Los espectros lograron distraerse, por lo cuál Ayano aprovechó la oportunidad, escapando con Taeko.
Sin embargo, el chico también estaba en problemas.
La pelinegra quería hacer algo para ayudarlo, pero era imposible en esa situación, no podía hacer nada, ellos la superaban en todo.