Capítulo 01.

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9:45 Pm, Sábado, a mitad mes.

Estoy caminando sola por la orilla de la carretera hacia mi casa, las casas ya apagaron sus luces y honestamente empiezo a sentirme inquieta.

Me viene a la mente lo que decía mi mamá cuando vivía con ella.

No salgas tarde Cam, no has visto las noticias, a cada rato pasan sobre muchachas que secuestran para vender sus órganos o peor.

E

l punto es que fui a pasar un rato en la casa de una amiga Lesly Roshawna, vimos películas, hablamos, comimos pollo, lo normal. Se me hizo tarde para regresar, como ninguna de las dos conduce me vine caminando, ella iba a acompañarme pero si lo hacía la que tendría que volver sola era Les.

—Bájale a tu paranoia Camelia —Me dije a mi misma mientras caminaba, el clima empezaba a helar o tal ves es que soy muy friolenta, me abracé a mí misma, las farolas alumbraban con una tenua luz naranja, no muy lejos visualicé un carro de color azul con vidrios oscuros, lo único que emitía luz en este era las intermitentes —Es solo un carro, pasaré a toda prisa intentando alejarme lo posible del vehículo, igual y está vacío —Saqué mi celular para enviar un mensaje antes de cruzar por allí.

Voy a medio camino, te aviso cuando llegue, si no llámame.

Lo envié a Lesly y seguí caminando, el corazón a mil, los nervios a flor de piel la paranoia en todo mi ser.

Tranquilizate Cam, calma.

Repetía mi mente una y otra vez.

—Señorita —Habló una voz pero no frené ni siquiera volté, en lugar caminé más rápido, solo quería llegar lo más lejos posible —Se le calló su celular —Sus palabras me hicieron frenar y chequear, sentí la presencia del objeto en mi bolsillo, una luz de alarma se encendió muy dentro de mí, casi corrí logrando rebasar el auto pero otro sujeto me atrapó saliéndo frente a este y colocándose un paño mi cara.

¡Ay no!

  Intenté soltarme y evitar respirar porque por películas sabía no era perfume lo que tenía.

—Ayudame tonto —Pidió el secuestrador a quien había hablado para distraerme, abrió la puerta del vehículo, forsejé más pero era demasiado fuerte, quizás debí llevar clases de defensa personal, mi cabeza empezó a dolerme, tenía sueño.

NO TE DUERMAS CAMELIA DEBES EVITAR ENTRAR AL CARRO

Seguí golpeándolo pero cada vez me costaba más coordinarme y mis acciones carecían de fuerza.

Solo...

Borroso, todo se mueve, sé que no estoy ebria porque no tomo ¿Dónde estoy? Es un asiento de carro ¿Por eso se mueve? Veo un conductor, ¡Ay no me voy a dormir! NO TE DUERMAS, TE VOLUNTAD CAME...

Tengo hambre, abrí los ojos pero no sabía donde estaba, parecía una habitación pero la cama estaba desmantelada, todo a mi alrededor parecía moverse o solo era yo ¿Estoy amarrada a una silla? ¡El secuestro! ¡Mis organos! No me duele nada, aún no me los han quitado porque obvio sigo viva. Busco una señal de salida, una ventana con verjas, la puerta fijo está cerrada, la ventilación, pero primero debo desatarme, además con qué quitaré los tornillos de la reja, antes de eso asegurar que nadie entre. Tambalé la silla hasta caer de lado ¿Ahora qué? Necesito un apoyo para impulsarme.

La puerta se abrió dejándome ver unos zapatos de montaña y un par de zapatillas excelentemente lustradas.

—Se calló de lado —Habló una voz que reconocí, era el sujeto que me había dicho lo del celular.

—Ya despertó —Habló otra voz, alcé la mirada hasta verlos, eran demasiado lindos ¡Qué carajos! —Por favor tonto solo levántala del suelo —Demandó el que parecía mayor, el otro era solo un adolescente.

—¿Por qué yo? ¡Hazlo tú Sergio! —Se negó el menor, no soy un trapo inútiles.

—No íbamos a decir nombres —El tal Segio me recogió del suelo como si yo fuera parte de la silla, sentí marearme con el movimiento.

—Linda aquí —Llamó el tal Sergio chasqueando sus dedos frente a mi cara para llamar mi atención —¿Te llamas?

—¿Qué?

—Lo planteo de forma distinta... ¿Te llamas Ivory Roshawna?

—¿Yo? ¡No! —Dije abrumada ¿Me confundieron con la hermana de Lesly?

—¡TE DIJE QUE NO ERA ELLA!

—¡CÓMO IBA A SABERLO! —Le regresó gritando su hermano menor —Estaba en el lugar y hora.

—Cuando vas a secuestrar a alguien te aprendes su rostro, niñato —Puntualizó el mayor con enojo ¿Si es un mal entendido... me soltarán? —¿Qué le diremos al jefe? Que su pequeño dejó el secuestro a última hora y ahora tenemos a la chica equivocada?

—No podemos, le dije a papá que la tenía desde hace tres semanas.

—Esto haremos, hay que evitar que papá la vea, haremos que es ella mientras traes la real para el día de la extorsión ¿Entendido?

—Yo no tengo nada que ver, déjenme irme —Supliqué a lo que recibí la mirada de lástima del más joven.

—No hasta que tengamos a la Ivory real.

—¡AYUDA! —Grité con la esperanza de ser oída, posiblemente no lo sería pero así al menos me daría cuenta si estoy cerca o no de las personas, ninguno de los dos hizo ademán de callarme, bueno debo estar en el fin del mundo.

—Nadie te va a oír —Comunicó el menor observándome como si fuera una diminuta tortuga dentro de una tina de baño vacía. La puerta se abrió y en ella aparecieron dos hombres, supuse que el primero en entrar era hermano mayor de los presentes ya que era igual de apuesto.

¡No Cam, estocolmo!

—¿A qué se debe tanto escándalo? —Interrogó con gesto de enojo, tenía una cicatriz en su cara que le daba un aire siniestro.

—Papá, puedo explicarlo es solo que... —Intentó hablar el mayor nervioso ¿Era su padre? El hombre me miró como a un pequeño animal inútil.

  ¡Ya te moriste!

—¿Roshawna supongo?

—Sí -Dijo el menor titubeante.

—No te pareces en nada a tu padre —Habló con despectividad ¿Me dijo fea? —No quiero escándalos, se mantuvo en silencio tres semanas no será difícil hacerla callar dos más —dicho esto le indicó al que ahora reconocí como un guarda espaldas que lo siguiera, ya solos Sergio cerró la puerta.

—Bueno, nuevo plan, mantenerla aquí hasta que pidamos el dinero mientras papá cree que es ella, cuando den el dinero soltaremos a las dos.

—Entendido —Dijo el menor incómodo —A partir de hoy eres Ivory Roshawna, hija del Señor Roshawna, si quieres salir con vida de aquí es mejor que te lo graves en la mente, nadie puede saber que eres alguien más, ni empleados y mucho menos nuestro padre —Amenazó serio colocando cinta sobre mi boca, luego fue a la puerta seguido de su hermano.

El dilema de los Graham. (Está en corrección)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora