Un calor infernal se apoderaba del ambiente mientras ellos luchaban por sus vidas. Rugidos demoníacos penetraban agresivamente sus tímpanos al mismo tiempo que huían de la fiera que los emitía.
El azabache avanzaba atravesando la espesura de las cortezas llameantes cubriendo a la pelirroja con su cuerpo mientras el resto del equipo se turnaban por distraer a la bestia. Corrían cerca de ella y se alejaban rápidamente, los hombres esquivaban con gran dificultad los placajes que iban dirigidos hacia ellos, aunque para la mujer albina parecía más un juego; se le veía disfrutarlo. Por otro lado, los arapos rasgados de la chica del color ambar en sus ojos estaban siendo bañados por ese líquido espeso del mismo color de su cabello escarlata. Su abdomen exhibía un gran tajo que se extendía desde la pelvis hasta cerca de su pecho, su respiración entrecortada era cada vez más débil y su mirada estaba perdida, como siempre, en los ojos del azabache, pero esta vez por una razón completamente diferente. El ocaso en los ojos del chico se enfocaban en el camino que atravesaba, cubriendo a la roja con su cuerpo protegiéndola de las esferas ígneas que les eran lanzadas por el viento huracanado.
El túnel por el que habían entrado a ese lugar infernal estaba a poco más de cien metros de ellos, ya estaban cerca. Una vez dentro, estaría seguro de que no iba a ser devorado por ninguna de las tres cabezas que poseía el ser horripilante que les perseguía, sólo debía avanzar un poco más. Cada vez estaba más cerca, se aproximaba a la salida a pasos agigantados pensando en salvar a la chica en sus brazos, no obstante, el escenario cambió abruptamente en su contra. Un círculo negro se abrió en el suelo, justo delante de la entrada, y de él emergió el verdadero problema. El amo de la bestia, y el responsable de la herida de la chica... Él lo sabía, ahora todo estaba perdido.
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Corazón De Piedra
FantasySu misión no es buscar pelea. Su misión no es buscar problemas. Su misión es simplemente no morir. Pero... Qué difícil es hacerlo estando ya en el infierno, ¿Verdad?