Lienzo en blanco

2.2K 237 12
                                    

塗装

──❀•❀──


Olympia despertó antes, se mantuvo unos momentos acostada, le parecía realmente cómodo tener la cabeza apoyada en el bíceps del rubio. Miró con detalle las facciones del chico. Mientras dormía su ceño dejaba de arrugarse y dejaba rastro a un Katsuki calmado, cosa que podría pensarse completamente imposible. Se levantó como pudo y salió de la habitación. Parecía que no había nadie despierto. Fue a comprobar que tal secaba la pintura de lo que sería su habitación. Palpó con cuidado las paredes y se relajó a ver que se había secado. Vio una pequeña caja negra a un lado de la silla con una nota.

Para Olympia.

Espero que te guste esto cielo, cuando era más joven me gustaba mucho pintar. Decora como quieras las paredes. Sin vergüenza, esta será tu habitación, esperemos que de aquí a mucho tiempo.  

Olympia abrió la caja y se le iluminaron los ojos al ver varias brochas y botes de pintura de colores hermosos. Colocó la única silla de la habitación frente a la pared que tenía ventana. Cogió la caja y la dejó a los pies del taburete. Bajó la escaleras y cogió un vaso de agua, miró la hora y se sorprendió al ver que apenas eran las 5 de la madrugada. Volvió a la habitación y se sentó, miró el lienzo en blanco que era una pared y comenzó a pasar el pincel, completamente concentrada. 

Katsuki despertó al no sentir el calor de Olympia, extrañado miró por su habitación, bajó las escaleras sin rastro de ella. Comenzó a preocuparse. Comenzó a buscarla por la casa y la encontró pintando en su habitación. Dejó salir un exhalo y se apoyó en el marco de la puerta mirándola. La tenue luz que daba la ventana se reflejaba en los ojos de la albina que nuevamente vio de color rosado. Apenas pestañeaba y cuando lo hacía Katsuki se deleitaba viendo como cerraba los parpados lentamente bajó la mirada al vestido que llevaba, había cogido el vestido blanco con la que la había encontrado el primer día. Katsuki dejó de mirarla y se acercó viendo lo que pintaba, un cerezo, estaba dando los últimos retoques a uno de los dos pájaros que habían. 

Le parecía increible, la manera en que trazaba con la pintura, los suaves golpes de muñeca y el dibujo en general

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Le parecía increible, la manera en que trazaba con la pintura, los suaves golpes de muñeca y el dibujo en general.— Es bonito... —A Katsuki no se le daba bien expresar bien lo que sentía y menos si era para alagar a alguien por lo que solo se le ocurrió decir eso. Olympia pareció despertar de un trance. Miró sorprendida al rubio.

— Gra...gracias. —Se sonrojó un poco. —Todavía no lo he terminado. —Se estiró un poco. 

— ¿Desde cuando estas despierta? —Preguntó el rubio estirándose.

— Desde las cinco más o menos

El rubio abrió los ojos mientras dirigía la mirada al reloj del final del pasillo, eran las seis y cuarto.— Ve a dormir un poco más, es muy pronto. —Olympia asintió ya que le había entrado sueño. Katsuki solo dijo esto por que quería volver a sentirla cerca de el y era la mejor escusa. Olympia se limpió la pintura de las manos y volvió a la cama con los ojos entrecerrados. Se metió entre la sábanas. Katsuki la siguió, normalmente la albina terminaba colocandose en los brazos de el, pero el rubio calló en cuenta que la chica estaba ruborizada lo que significaba que quizás le diera vergüenza. Katsuki suspiró— Idiota... —Susurró. La cogió por la espalda y la colocó, cabeza en su pechó y apoyada en su brazo, sus finas manos contra su pecho. Tocó con delicadeza su pelo y miró las mejillas completamente rojas de Olympia. Sonrió de lado lleno de orgullo por ha ver sentir así a la fémina y limpió una mancha de pintura de la mejilla de la chica. Los suaves toques que le proporcionaba el chico, su temperatura corporal y el sonido de las palpitaciones constantes del rubio se transformaron el una bonita nana que terminó durmiendola.

.
.
.
.

Los dos días de descanso terminaron, Olympia había terminado de pintar en poco tiempo la pared, la cual seguía secándose, ya habían traído algunos muebles a la casa y esperaban ser colocados en sus respectivos sitios. 

La mujer se solía plantar frente a la pared admiradola ya que su hijo no había heredado sus dotes de pintura, ni la paciencia de Masaru. Había salido un niño explosivo que lo único que hacia al tener una brocha en la mano era lanzar ráfagas de pintura al lienzo con rabia. Pero allí estaba la obra de Olympia alegrando la habitación. La mujer incluso le pidió que la dibujara y casi la ahogó al ver el boceto que le había hecho. Tras ver el trabajo que había logrado pidio que retratara ella junto a Masaru, el padre lloró mirando aquel dibujo alegando que era incluso más bonito que una fotografía. Siempre lograban hacer sonrojar a la Albina.

Lastimosamente no podía dibujar a Katsuki juntodo a sus padres ya que no paraba de fruncir el ceño y moverse. Tampoco aceptaba hacerse una fotografía decente sin que su madre le estuviera gritando ni el haciendo lo mismo.

— Tranquila, suelen ser así, es mejor que te acostumbres. —Masaru se paso la mano por la nuca.— ¿Quieres una taza de té?

— Si, por favor. —Sonrió Olympia mientras dejaban quedaré e hijo siguieran gritando como dos posesos.













↬↬↬↬↬۵ ↫↫↫↫↫

Título: (pintura)

Gracias por leer mis pequeños Wattpacitos y perdón por tardar.

Gracias por leer mis pequeños Wattpacitos y perdón por tardar

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Olympia ❝ Katsuki Bakugo x OC❞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora