52. NamJin 1

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"Quiero que me mires a los ojos, quiero que me quieras otra vez" 

"Quiero que me mires a los ojos, quiero que me quieras otra vez" 

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4 años después de la despedida. 

Tres años de terapia en salud mental fueron necesarios para obtener libertad vigilada, un año después, por mi buen comportamiento quede completamente libre. 

Al inicio me sentí solo y vulnerable en el mundo exterior, cuando me vi realmente sin nadie a mi lado es cuando noté que mi jaula ya no estaba.
Por años estuve encerrado en aquella estructura en la que me sentí seguro, y es que no era la jaula de barras metálicas a la que me refiero, si no a la propia que había creado para mí en mi cabeza.
Quiero creer que he cambiado, que he crecido, porque ya no tengo los mismos miedos de antes, aquel hombre se volvió solo una sombra del pasado que dejó de perseguirme en los sueños, y el hombre que dijo que me amaba años atrás se transformó en mi mayor ansiedad. 

Decidí que no era capaz de presentarme en ese lujoso departamento, como si yo no tuviese derecho alguno de volver ahí.

Sentí que necesitaba más tiempo, tiempo para sanar, para olvidar y planificar. 

En mi libertad sin rumbo, y aunque no estaba listo para enfrentarlo, aun así volví a Polaris. Viviendo en uno de los barrios más baratos de la ciudad y tratando de pasar desapercibido, mi cabeza no lograba entender porque regresé a este lugar, pero en el fondo de mi corazón quería que él me encontrará. 

 —¡¿Jin cuánto le falta a ese platillo?!

 —Dos minutos chef. 

Revisé el pulpo en la olla, preocupado porque se pasará del tiempo apropiado. El vapor me hizo sentir ahogado, las estufas encendidas hacían parecer de la cocina un horno. 

El viernes era el peor en el restaurante, siempre estaba lleno hasta tarde, debido a las reuniones de los oficinistas. Ser ayudante de cocina se volvía caótico en días como estos. Aunque después de siete meses trabajando aquí, ya me había acostumbrado a los gritos de la chef a cargo. 

 —¿Necesitas ayuda con el emplatado? 

Le sonreí amable a ese hombre, agradecido de que fuese tan bueno conmigo. Acomode los últimos detalles de los platos, para que quedaran perfectos.

 —Estoy bien Ken, no te preocupes. ¿Tu estas bien? te ves un poco pálido.

Le di una mirada preocupada, mientras lo analizaba, se veía un tanto diferente de otros días, las ojeras lo delataban. 

 —Solo estoy un poco mareado, no es nada. 

 —¡Ken, sale pedido de la mesa 9! 

 Vi como ponía los platillos sobre el carrito para llevarlos a la gran mesa, miré la espalda de Ken dentro de ese trajecito negro de Garzón que tanto odiaba.
Salió por las dos puertas y mis ojos no perdieron su figura que aún se veía tras la ventana circular.

Esclavitud ~HopeV~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora