Un toque firme en la puerta del laboratorio. Hange se volvió extrañada. ¿Quién será? Era muy tarde como para que alguien pudiera visitarla, y si era urgente, seguro que el toque hubiera sido más apremiante.
Se levantó y abrió la puerta de golpe.
-¡Levi! ¿No puedes dormir?- le dijo mientras le indicaba que pasara.
-Ya sabes que solo duermo algunas horas, pero hoy me cuesta bastante, y quería hablar... si quieres. Me dijiste que querías saber cómo hacía para ser tan efectivo matando titanes.
- Sí, pero no tiene por qué ser ahora, debes estar cansado- le dijo ella.
Preparó té y le sirvió una taza.
-Lamento no poder ofrecerte té negro, pero según sé, hay cierto capitán gruñón, que acapara todas las existencias-dijo con humor.
-No lo sé Hange-la revelación le congeló la mirada-No sé cómo puedo hacer todas esas maniobras, sé que las hago, que son precisas, que son rápidas, solo las tengo en la mente y mi cuerpo las ejecuta. Nadie hace eso. Soy un ser anormal, como ese titán que devoró a Farlan e Isabel. Quizás soy un monstruo.
Ella vio su pesar y lo compadeció. Imaginó que no había sido fácil la confesión. En el subterráneo era mucho más sencillo camuflarse entre la fauna de desarraigados, sin embargo en este mundo "normal", su destreza no pasaba desapercibida, generando preguntas, comentarios y también resquemores.
-No, Levi, no creo eso. Creo que tu proceso de desarrollo fue diferente. ¿Los motivos? Quizás no se puedan saber nunca, pero tus habilidades son únicas y eso es todo lo que debes entender. Tu aporte a la Legión ha sido muy valioso, y ciertamente, una inspiración para los nuevos miembros. ¿No has notado cómo ellos te respetan? Eso te los has ganado tú, siendo un buen capitán, cuidando de ellos y confiando en sus capacidades.
-Y tú... ¿qué piensas?-y la miró fijamente.
A Hange le sorprendió la pregunta, y por un segundo el corazón le dio un vuelco. ¿Qué pensaba ella de él? La pregunta la confundió, no sabía qué respuesta darle, porque tampoco ella se había dado tiempo para responder esta pregunta. Así que le ofreció la más sincera que tenía, aquella de la cual no dudaba.
-Creo que si a alguien le confiaría mi vida, sería a ti-le respondió con afecto.
Él la miró un largo rato, confundiéndola aún más. Levi evitaba el contacto visual todo lo que podía y poder ver sus hermosos ojos grises azulados, escrutándola tan abiertamente, era nuevo y perturbador. Un incómodo silencio se instaló entre ellos, y por primera vez, fue Hange la primera en bajar la vista. Levi se levantó.
-Gracias por el té... estaría bien que te bañaras, apestas-dijo y se marchó, dejando a Hange en un mar de confusión y con el corazón encogido.
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ÚNICOS
Fiksi Penggemar¿Qué hace que dos personas lleguen a compenetrarse tanto? ¿La confianza?¿La amistad?¿El amor?¿El deseo de sobrevivir? Estas son pequeñas historias basadas en el ship Levihan, Levi Ackerman y Hange Zoë, durante los diferentes arcos de "Shingeki no K...
