Nos quedamos un rato más ahí, hasta que vi a un niño que iba comiendo, algodón de azúcar. Desde pequeña hasta hoy, siempre me ha encantado comer algodón de azúcar. Era algo que no podia resistir, pero no traje dinero y recordé que tengo un nuevo amigo, así le cobro de todas las que me ha hecho pasar desde niña.
–¿Quieres uno? –Pregunto. Me atrapo de sorpresa. Repito me está leyendo mis pensamientos. –¿Sí o no? –Pregunto de nuevo.
–Eh... si. –Respondí. Nos fuimos del área de los juegos en busca del señor que vende los algodones de azúcar. Tenía cierta duda como adivino que quería un algodón de azúcar. –Ahora eres adivino. –Digo.
–No. Solo pregunte si querías uno, más no sabes que es lo que te iba a ofrecer. Qué tal si era una mordida, un abrazo, un chocolate, un...
–Ya, ya. Comprendí tu punto.
Llegamos al puesto de los algodones de azúcar había una pequeña fila para poder comprarlo, nos colocamos en la fila. Unas chicas llegaron y se pusieron atrás de nosotros, comencé a escuchar mucho murmullo y pequeñas risas nerviosas, hasta que una de ellas se animo y hablo.
–Hola. –Dice la chica un poco nerviosa.
–Hola. –Dijimos al unisonó. Claramente ese << hola >> no era para mí, si no para Liam. La chica me lanzo una mirada de << no es para ti>>.
–Mi amiga y yo queremos saber tu nombre. –La amiga de esta chica se puso sonrojada y miro hacia otra parte. Liam, sonrió ante lo sucedido.
–Me llamo Liam. –Dice con sus manos en sus bolcillos de su pantalón. La chica llamo a su amiga para que se uniera a la conversación que esta por empezar. –Y sus nombres ¿cuáles son? Apuesto que deben de ser muy hermosos como ustedes. –Dice, puse mis ojos en blanco.
–Soy Claris. –Dijo la rubia de los labios de color rojo fuerte que hace contraste con su vestido de flores amarillas.
–Y yo Ágata. –Respondió la chica tímida con su cabello lacio castaño que le cae por los hombros y su piel color canela. Ella usa un short parecido al mío con una camisa blanca por dentro que resalta su definido cuerpo. Liam por otra parte se le nota que tiene interés hacia ella.
La conversación comenzó, claramente me dejaron fuera. Hasta me hicieron de lado, la chica que parecía tímida ya no lo era. La fila se comenzó a sentir eterna, ya me estaba cansando de oírlos hablar.
–Oh Liam, que malvado eres dejas a un lado a tu hermana. ¿Por qué no la presentas? –Dijo la rubia.
–No somos hermanos. –Respondimos al mismo tiempo.
–No me digas que es tu novia. –Ambas chicas se miraron y se pusieron blancas como papel.
–Tampoco, es una amiga. –contesto él. Las chicas fueron tomando su color.
De nuevo volví hacer invisible...
–Entonces nos pasarías tu número, así siempre nos mantendríamos en comunicación. –Dice la castaña.
–Por supuesto que si nenas. –Odio esa palabra. Él les paso su número. Las chicas se marcharon con una gran sonrisa de satisfacción por conseguir lo que querían.
Por fin nos toco nuestro turno, para pedir el algodón de azúcar. Para mí mala suerte, solo quedaba para uno. Liam, fue muy generoso en compartirlo conmigo. Buscamos una banquita, para disfrutar del delicioso sabor azucarado en mi paladar.
–Está muy dulce. –Digo. Tomando pequeños trozos, del gran algodón color rosa. Liam, me observaba. –¿Que? Tengo algodón. –Me limpie mi boca con mi mano.
ESTÁS LEYENDO
Mi verano inolvidable | Inolvidable #1
Teen FictionPara Nery, ir cada verano a California a visitar a su tía Sharon, era de lo más normal. No se quejaba por ir siempre al mismo lugar a pasar su verano. Al contrario se divertía mucho con su tía. Pero qué pasa si este verano los acompaña Liam, su o...
