Parte 24. Somewhere Only We Know

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¡ALASTOR!

Se separaron. Rosie venía hacia ellos.

- ¡Vuelve adentro Rosie! Una vez ocurre la transformación, no tendremos piedad. -Gritó Charlie

- Alastor... - Sus ojos negros expresaban urgencia.

- Alastor, debes matarme ahora. – La princesa del infierno dio un paso atrás. Alastor no entendía.

Con un movimiento elegante de su mano, Rosie hizo aparecer una lanza con punta brillante, igual a la de Vaggie. Alastor y Charlie entendieron de inmediato.

-Si alguien tiene que morir para evitar esto, tengo que ser yo. – Alastor le arrebató la lanza. Charlie y Rosie se lanzaron sobre él intentando quitársela.

- ¡Alastor! No hay tiempo. Debes hacerlo. Charlie te necesita, y tu hijo te necesita. – Alastor miró a aquella mujer, a quien conocía desde hace 40 años, que se alzaba elegante ofreciendo su pecho para el sacrificio.

-Alrededor de ellos, comenzó a correr una brisa helada. Faltaban unos segundos.

- ¡ALASTOR! – La voz de Rosie era segura y firme.

Charlie y Alastor se miraron y tomaron juntos la lanza. Aguantaron la respiración. A su alrededor las hojas del jardín se elevaban con la brisa que se había convertido en una ventisca.

En sus manos, sintieron la lanza atravesar la carne suave. Un destello de luz los cegó a todos.

Dentro del hotel, la luz los había cegado también y se recuperaban poco a poco.

Un grito profundo se escuchó en todo el infierno. Harold se precipitó entre los presentes.

En el suelo, agonizando, se encontraba Hellsa Von Eldritch. En su pecho se desvanecía la lanza de ángel exterminador.

Harold llegó en seguida a su lado. Y sostuvo su cabeza, acomodándola en su regazo.

- Me alegra... que, a pesar de todo lo que hicimos, hayas podido sentir el amor. – La voz de Hellsa se apagó. En su mano aún brillaba el poder que había utilizado para liberarlos a todos.

Nadie dijo nada. Harold emitió un grito desgarrador, que se mitigó con el sonido de las campanadas del reloj.

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La curva suave en su piel, era preciosa. Cálida.

A la luz de las velas lucía espectacular. Sus mejillas rosadas y su boca abierta, mientras gemía su nombre.

Su princesa, su esposa.

Conforme se acercaba el final de su embarazo, Charlie se veía mucho más apetecible a los ojos del Demonio de la Radio.

Cada noche, preparaba una velada romántica en algún restaurante de la ciudad y al llegar a casa, la tomaba con dulzura, despacio, mientras acariciaba la curva de su abdomen.

Después de que ambos conseguían ese alivio placentero, en la abrazaba por detrás, hundiendo su nariz en su cabello rubio. Mientras ella caía rendida en seguida.

Alastor se levantó a beber un poco de agua. Al volver suspiró, comprobó que Charlie se había extendido en toda la superficie de la cama. Sonrió. Observó el anillo de bodas en su delicada mano. Igual al que él portaba en su mano izquierda.

Su boda había sido todo un acontecimiento. Habían asistido muchísimas personas. Alastor estaba muy incómodo, pues el protocolo de una boda real, era demasiado para él.

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⏰ Last updated: Dec 04, 2019 ⏰

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Somewhere Only We Know (Chalastor )Where stories live. Discover now