Parte 5. Let me In

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Sintió un escalofrío y volteó de un salto, haciendo que la toalla se resbalara de su cabeza. Con la humedad y el calor, el cabello de Charlie se había ondulado y algunos mechones cruzaban frente a su cara, dándole un aire mucho más juvenil e inocente. Charlie normalmente tenía el aspecto de una chica de 26 años.

En la salita estaba Alastor, observándola con su sonrisa burlona de siempre. Ella temblaba, pero también sabía que tenía que parar esta locura. Lo señaló enérgicamente y abrió la boca para comenzar una discusión y obtener respuestas. Pero Alastor ya se había adelantado, señalando al fondo de la habitación. En la cocineta Razzle y Dazzle jugaban cartas en la mesa.

La mano de Charlie quedó suspendida en el aire y todos sus pensamientos se fugaron. Quedó en blanco. El demonio de la Radio, nuevamente tenía puesta su vestimenta habitual, Con una levita gris y su corbata de moño. Lo observó mientras el se levantaba y con elegancia cruzaba la estancia, dirigiéndose a la cocineta, donde Razzle acababa de ganar la ronda y festejaba con sus pequeñas pezuñas al aire.

-Muy bien chicas. Ya está despierta. Pueden retirarse – Charlie miró la escena y dio un par de pasos en su dirección, Dazzle miraba a Alastor levantando una ceja con los brazos cruzados.

- Lo que pase a partir de ahora será por que ella así lo quiera -Y, tronando los dejos, las teletransportó fuera de ahí. Charlie sintió pánico, Alastor se acercaba a ella, luciendo esa sonrisa de bastardo seductor. Cerró los ojos y esperó.

Nada.

Delante de ella, Alastor había extendido una caja grande, en la que se leía "Rosie's Emporium". Miró al Demonio de la radio, y luego a la caja, confundida.

- Pruébatelo, dulzura – Alastor se instaló nuevamente en el sillón y se acercó una taza de café.

Charlie corrió al vestidor, sentía que toda la sangre de su cuerpo se había alojado en su cara.

Abrió la caja. Dentro había un vestido negro de tafetán, sin tirantes. Con zapatos de tacón bajo. -Para Bailar – pensó. Y ropa interior negra. Se ruborizó. Pero era mejor a estar desnuda.

Afuera, Alastor intentaba recordar algo que había escuchado hacía tiempo de aquel hijo de puta, de Vox. Lucifer y Dios, tenían el mismo poder, eso era conocimiento del dominio público, en el cielo, para controlar la sobrepoblación, después de un tiempo de descanso, las almas eran reducidas a energía y esta energía bajaba a la tierra de nuevo, para integrarse a todas las formas de vida. A diferencia de el infierno, donde desde hacía veinte años, los ángeles exterminadores controlaban la sobrepoblación masacrando a la mayor cantidad de pecadores y demonios posible una vez al año.

Dentro de todo esto, Lucifer y Dios tenían una especie de portal de comunicación, mediante el cual podían mandar mensajes o incluso almas. A voluntad, sin importar si la persona enviada al cielo fuera realmente buena, o si la enviada al infierno fuera realmente mala.

Charlie era hija del ángel mas poderoso que había pisado el cielo, y de la primera humana creada por Dios. Alastor sonrió, intrigado por la cantidad de poder que podría estar contenido detrás de aquellas mejillas rosadas.

Aquella cosa que estaba en esa galería helada, debía ser una especie de portal. ¿A donde conduciría?, Alastor se lamió los labios, saboreando la idea de volver a la tierra en esa forma, sería fantástico. Todo el caos y el terror que se podría lograr en aquel lugar que, después de todo, Dios veía como una granja de hormigas.

-Ejem – Charlie estaba de pie frente a Alastor, que abandonó sus pensamientos en el aire y quedó en blanco. Incluso la estática que lo acompañaba siempre, se detuvo.

Somewhere Only We Know (Chalastor )Where stories live. Discover now