BANG CHAN
Narrador: Bang Chan.
Ya había pasado más de una semana, había perdido la cuenta de los días honestamente, y yo seguía con el paraguas en mi habitación y pensando un poco en ella.
Siendo sincero, me daba demasiada vergüenza acordarme de lo que sucedió aquella noche de lluvia. Actuando como si fuese un adolescente loco o algo así, como si fuese un romance de novela poco real.
Mi hermana había ido muchas veces a su casa y me hablaba respecto a ella cuando volvía con toda la inocencia sin siquiera conocer que la había besado unos días antes. Siempre me contaba de las cosas nuevas que _________ estaba haciendo y las que había dejado de hacer.
Ahora, de nuevo en mi balcón, sigo mirando a la ventana cerrada con las cortinas que me impedían la vista, habían estado así desde aquella noche. He pensado que está intentando evitarme, y no niego que eso esté mal, pero sigo pensando que tal vez perdí mi oportunidad con ella.
Tengo 22 años, y supongo que debo hacerme responsable de mis propios actos.
Sin pensarlo mucho, entré a mi habitación para buscar el paraguas que había dejado tirado en el suelo. Tomé un abrigo que estaba sobre mi cama y me lo coloqué para salir de casa.
Supongo que debo disculparme.
No quería llegar a su casa con las manos vacías y tampoco tenía un discurso para darle, por lo que se me ocurrió ir a comprar un ramo de sus flores favoritas antes de simplemente cruzar la calle y tocar su puerta.
Caminé cuadras arriba con las manos en mis bolsillos y mi mente en otro lado, no puedo creer que este tonto tema esté afectándome a este nivel. Lo único que me molestaba más era el sol que pegaba en mi rostro, son las 4 de la tarde y sus rayos bloquean en parte mi vista.
Como el lugar no estaba tan lejos, a los pocos minutos llegué. Entré con el ruido de la campanilla de la puerta y allí se encontraba la misma mujer mayor de siempre, con sus ojos cansados y las canas blancas en su cabello.
-Bang Chan -dijo la mujer con alegría-¿Como estás, cariño?
-Muy bien señora Song -respondí con una sonrisa.
Conocía la señora Song desde muy pequeño, ella no pudo tener hijos, por lo que siempre solía tratarme como tal desde el momento en el que me ayudó a curar un raspón en mi rodilla cuando caí en bicicleta frente a su casa. Desde es momento hasta mis 19 años, solía venir a su casa los fines de semana para comer galletas caseras y tomar té, ahora ya no pudo hacerlo por mi universidad.
-Estás tan grande -agregó, saliendo desde atrás del mostrador. Caminó hacia mí tranquilamente y me envolvió en un abrazo que parecía no querer soltarme- Y tan alto.
Reí por ese comentario. Supongo que tengo la misma altura desde mis 18 años, pero me resultó muy dulce de su parte.
-Díme que buscas -dijo cuando me soltó de su agarre, caminando hacia un estante repleto de diversas flores- No, no me digas. Adivinaré. Tienes una cita.
-No en realidad.
-Tienes novia -agregó rápidamente antes de que pudiera terminar.
-Tampoco.
La mujer se giro para mirarme nuevamente y volvió a sonreír, como si esta vez tuviera la respuesta correcta. A los segundos, volvió hacia mí y agarró ambas de mis manos para dirigirme esa mirada de madre que solía darme cuando era más pequeño.
-¿Sigues detrás de la chica del frente de tu casa, verdad? -rió levemente como si estuviera probándome. Le sonreí como respuesta, no tenía mucho para agregar- Ay, mi querido Channie.
No dijo nada más, solo soltó mis manos y fue directo a donde se encontraban los tulipanes, que ella sabía también que eran sus flores favoritas. Sacó unas cuantas, tal vez unas seis, y fue a envolverlas en un papel blanco repleto de detalles dorados.
Agarró una cinta blanca que combinaba con el color de los tulipanes y amarró el papel para que quedara un ramo delicado.
-Mira, Bang Channie... -comenzó con una leve sonrisa- Recuerdo la primera vez que me dijiste que ella te gustaba, tenías como 17 años y estábamos sentados en la cera de la vereda de mi casa jugando al poker como te había enseñado. Ella había pasado caminando con su perrito por la vereda del frente y tu te le quedaste mirando tan dulcemente que sabía lo que ocurría. Te pregunté si ella te gustaba, y con un suspiro me dijiste: si, mucho.
Sonreí recordando eso.
Ella había pasado como todos los sábados caminando con su pequeño perrito, llevaba sus auriculares puestos y le deseaba "buenas tardes" a cualquier persona que pasaba. En ese mismo año, mi hermana se había hecho su amiga, por lo que giró su cabeza, y al verme, sonrió como saludo.
La señora Song se dio cuenta y solo rió cuando le confesé que me gustaba. Y siempre, cuando volvía a su casa los sábados, me preguntaba si ya la había invitado a salir o si le dije que le quería.
Saqué mi billetera para pagarle cuando ella me entregó el ramo de tulipanes, pero ella levantó su mano negándose al pago
-Es un regalo, vé de una vez y dile que le gustas.
-Déjeme pagarle. -insistí.
-Vé y dile, eso es pago suficiente. -volvió a sonreírme- Y visíteme con ella un algún día.
Tomé el ramo y le agradecí, dándole una última sonrisa antes de salir del local para dirigirme a la casa de _________ de una vez con el ramo en manos. Debía decirle que me gustaba, de una vez, y hacer lo que la señora Song me dijo.
Caminé hasta su casa algo apurado y con las manos que me sudaban, mi corazón latía a más de un millón e intentaba buscar las palabras correctas. Hasta que llegué a su puerta y simplemente toqué muchas veces, tratando de calmarme.
-Chan -dijo cuando abrió la puerta, algo sorprendida- ¿Cómo estás?
-¿Tienes unos minutos?
-Seguro, pero aquí está...
-Espera, antes que digas algo -comencé. Ella solo me miró curiosa y luego quedó en silencio.- Te debo una disculpa por lo del otro día, te besé sin permiso y actué como un tonto. Pero quiero que sepas que me gustas mucho, y yo no sé si a tí te gusto, pero realmente debía decirte. Y si me das una oportunidad, prometo amarte.
Entregué el ramo de flores sin mostrarle ninguna expresión, no quería incomodarla un poco más o algo. Tenía en mente cómo me rechazaría y en parte, dolía, pero estaba feliz de haberle dicho.
Ella tomó el ramo, lo miró sonriendo para luego mirarme a mi con la misma sonrisa.
Sin darme cuenta, ya tenía sus brazos sobre mis hombros mientras me besaba dulcemente. Acepté el beso sin un problema, agarrando su cintura firmemente. No era como la vez anterior, este tenía más que un sentimiento provocativo.
-Venía a devolverte tu paraguas también -dije con una sonrisa cuando nos apartamos- Pero creo que lo olvidé en la tienda de flores.
-¡Ya era hora, tarado! -gritó una voz desde dentro de la casa. Conocía esa voz.- La próxima no seas tan idiota.
-¿Hannah? -le pregunté sin soltar su cintura.
-No me dejaste terminar cuando te dije que estaba aquí. -rió
Le volví a sonreír y le robé un corto beso, otra vez.
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Stray Kids [ One Shots ]
FanfictionSi estás buscando historias cortas con estos hermosos y talentosos 9 muchachos, con diferentes temáticas, situaciones diversas y distintas emociones... ¡Bienvenída! Aquí llegaste. @PerfectLion cambió la portada de la historia. Y admito que me gusta...
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