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El lugar era exactamente como Jung Min lo había imaginado.


El tumulto de gente estaba por todos lados y el boliche era enorme. Las luces azules iluminaban el ambiente, prendían y apagaban o era el pánico que el ver a tanta gente le causo, encima de ellos había otro piso en el cual también personas estaban bailando. Enseguida se agarró del brazo de Young Saeng, por puro instinto, en el momento que un grupo de hombres pasaban a su lado.


—Hey, tranquilo —Young Saeng le dijo bastante cerca mientras miraba hacia todas partes. Cuando volteó su rostro, quedó a escasos centímetros del de Young Saeng pero no se molestó en alejarse. Sólo asintió. Sabía que junto a él estaría bien.


Geun Suk, Hyung Jun y Hong Ki se marcharon hacia la barra una vez que entraron, sólo soltaron un efusivo grito al entrar antes de desaparecer y agradecía que Young Saeng no los hubiera seguido tan rápido porque no se movió por varios minutos hasta que se sostuvo de su brazo.


Luego de que Young Saeng hizo que enlazara su brazo con el de él, comenzaron a caminar hacia la barra, la cual estaba increíblemente casi vacía. Enseguida lograron encontrar a sus amigos y notaron que ya estaban pidiéndole alguna bebida al barman, quien los miraba divertido.


Jung Min se prometió que no bebería ni una mínima cosa esa noche, de otra manera no sabía qué es lo que pasaría y debía cuidar a Young Saeng. Debía cuidar que no hiciera ningún escándalo que lograra hacer enojar a su padre.


Se sentó en uno de los bancos que había alrededor de la barra. A su izquierda había uno vacío, pero a su derecha un sujeto estaba ocupando el lugar mientras miraba hacia la multitud de gente bailando. Por lo que se dió cuenta, era un Beta, así que cuando luego de quince minutos de estar ahí Young Saeng se marchó, prometiendo que no se alejaría mucho, no se sintió tan temeroso. Tan.


Miró a sus amigos bailar por un rato, riendo un poco de las payasadas que hacían. Todos tenían un vaso de plástico de tamaño mediano; no sabía lo que contenía, y no pensaba averiguarlo ni siquiera preguntándoselo a alguno. Muy pocas fueron las veces en las que bebió hasta ponerse borracho, y no quería repetir lo que sentía al día siguiente. No, por supuesto que no.


Pensaba que al tener puesta una chaqueta de las de Kyu Jong tal vez ningún Alfa se le acercaría, sin embargo, fue todo lo contrario ya que varios se acercaron y a todos rechazó. La mayoría se iban sin hacer un escándalo, pero algunos... insistían. Y sólo con uno agradeció que Young Saeng apreció. No supo si se había dado cuenta o qué, pero llegó en el momento justo que el Alfa comenzaba a alzarle la voz por rechazarlo varias veces.


Jung Min tuvo bastante miedo, pero Young Saeng lo salvó y se colocó en medio del Alfa y él.


—Detesto esto —murmuró Jung Min luego de que el Alfa se había ido. Tuvo que alzar un poco la voz, pero Young Saeng logró escucharlo a la perfección.


—Eso te pasa por estar bueno.


Jung Min lo miró y entendió por qué Young Saeng decía eso al ver que tenía uno de los vasos en la mano. Calculaba que estaban en ese lugar desde hace mínimo dos horas, y varias veces Young Saeng y sus amigos habían cambiado de bebidas junto a él, para luego volver a bailar entre la multitud de la gente. En ningún momento bebió algo a pesar de que le ofrecieron.

Mordida Equivocada {SaengMin}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora