Ella es maravillosa.
Baila de una forma encantadora, mientras me observa desde lejos.
Me niego a salir de este lugar, pero no puedo dejar de verla.
Y sé que ella hace lo mismo conmigo.
Me observa y sonríe, mientras baila de una forma seductora.
Como si me llamara para unirme a ella.
Me siento tan tentado a hacerlo, pero las voces me dicen que no lo haga.
Y por alguna razón...
Sé que ellos quieren salvarme.
*
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No sé qué me da más miedo.
Ir a una casa llena de demonios para salvar a mi mejor amigo, o ir en el asiento del copiloto, mientras un hombre ciego maneja, y una mujer tenebrosa reza en el asiento trasero, y que luego toca mi cabeza mientras murmura palabras que no entiendo.
Y si ese no era suficiente ambiente, Frank cantaba last train to London.
-me sorprende que puedas cantar cuando sabes a lo que nos vamos a enfrentar a esas cosas-
-si me muero me iré con una buena canción en el corazón-
-solo no se te ocurra cantar mientras huimos-le reprendió Marta.
-no te prometo nada querida-
-bueno no sería peor que cuando te detuviste en esa cocina por un emparedado, sabiendo que nos seguían-
-pero tenía hambre...-
Esos dos siguieron discutiendo, pero el ya no quería escuchar.
Se supone que esta era la gente que les iban a ayudar a entrar y sacar a Blake.
Joder, todos van a morir entonces.
*
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La puerta de madera se encontraba frente a ellos.
Había usado esta por días, y ahora sentía que era enorme y pesada.
Ni Miles ni él se atrevían a usar la llave, así que Frank se las quito y abrió él la puerta.
Las marcas de rasguños en el piso de madera, les causo a ambos un escalofrió enorme.
Marta tomo sus manos y les ayudo a entrar, les aseguro que por ahora nada sucedería, y que pensaran en Blake.
Sabían que no debían hablar del plan, así que solo se miraron una última vez antes de entrar a la casa.
Todo dentro de ella estaba tranquilo, como si nada hubiera pasado.
Pero había algo extraño, quizás solo era la situación, pero a pesar de solo ser las 10 de la mañana, la casa estaba muy oscura, y había algo en el ambiente que no era normal.
Los platos del desayuno seguían en la cocina, esperando por ser lavados.
Pero eso era lo único que estaba fuera de lugar, pues la casa estaba limpia.
Como si alguien la hubiera estado limpiando los tres días que no estuvieron.
Normalmente una casa está llena de polvo o insectos, por los platos sucios.
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Muñecos en la Noche
FanfictionMiles acababa de mudarse, tenia un trabajo perfecto y dos mejores amigos. Es por ello que no entendía porque le estaba pasando toda esta pesadilla. Y todo comenzó cuando encontró ese maldito muñeco.