Miles acababa de mudarse, tenia un trabajo perfecto y dos mejores amigos.
Es por ello que no entendía porque le estaba pasando toda esta pesadilla.
Y todo comenzó cuando encontró ese maldito muñeco.
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Miles miraba el piso manchado de sangre de su casa.
No entendía que estaba ocurriendo, solo sabía qué hace un momento estaba hablando con Blake y con Waylon, algo acerca de pasar el fin de semana en casa de Lynn.
No es que ella le desagradara, pero no llevaba el mismo ritmo de vida de ellos.
Cuando querían festejar, ella iba y quitaba la música, alegando que estaba demasiado fuerte, si llevaban carne ella decía que no podían meterla a su casa, pues ahí eran todos vegetarianos.
Y lo pero era cuando querían dormir los tres juntos, ella se molestaba e iba a pasar el fin de semana con su madre.
A buena hora Blake se había comprometido con alguien tan aburrida.
Suspiro entonces fastidiado, era sábado por la mañana, no había nada que hacer, tenía vacaciones y sus amigos estarían ocupados hoy.
Se levantó dispuesto a ir a comer algo, al menos cocinar le haría perder algo de tiempo.
Pero entonces lo vio, Little pig estaba en su puerta, le saludaba de una forma casi eufórica, mientras sonreía.
Sus patitas estaban manchadas por la sangre del piso, pero aun así corrió ansioso para que él le cargara.
-hola amigo, tú me harás compañía mientras Waylon y Blake regresan-
Little pig asintió rápidamente, por un momento hasta creyó que su pequeña cabeza de despegaría de aquel cuerpo.
-hagamos algo, yo preparare el desayuno y tu mi amiguito vas a ayudarme a buscar a Chris...-
¿Quién demonios es Chris?
Su nombre salió de su boca sin pensarlo, pero algo estaba mal ahí, el no conocía a ningún Chris.
-debe estar en el sótano verdad-
Little pig asintió de nuevo.
-crees que tenga hambre, hace mucho que debe estar entrenando-
Little pig ladeo su cabeza, y luego señalo las escaleras.
El noto como la sangre comenzaba a desaparecer, permitiéndole a él caminar descalzo por los pasillos.
Nunca me han gustado los muñecos
Hay algo en ellos que no me agrada.
Algo en sus pequeños y brillantes ojos me hacen sentir nervioso.
Como si me observaran.
Por ello siempre los he evitado.
Sin importar que tuviera que hacer, buscaba mantenerlos lo más lejos de mí.
Es por eso que el encontrar la casa llena de muñecas de porcelana le asusto un poco, se sentía observado y casi podía jurar que estas movían la cabeza para mirarle la espalda.
Era aterrador, como una película de terror.
Little pig salto de sus brazos, y comenzó a correr escaleras abajo, el no pudo evitar seguirle mientras se reía.
Se sentía como Alicia persiguiendo al conejo blanco.
Simplemente no podía contener su sonrisa ni sus piernas, solo corría detrás del escurridizo muñeco, sin saber lo que le esperaba al final de las interminables escaleras, que parecían no terminarse jamás.
Little pig entonces se detuvo, y le señalo una puerta, el entro sin pensarlo, encontrando un baño muy diferente al suyo.
El cargo a Little pig, y camino por el pequeño baño, no había mucho que ver, una tasa, un lavabo, no había espejo, este estaba completamente roto en el piso, él se acercó hasta los trozos y tomo uno, cortándose por error.
Little pig salto de inmediato y tomo aquel pedazo cubierto de sangre, y corto entonces un pedazo de su patita. De esta comenzó a salir un gran chorro de sangre, pero Little pig parecía feliz por esto.
Cuando la sangre termino de brotar, este le entrego un pedazo de espejo e hizo que se mirara en él.
Detrás de Miles había una niña rubia, el volteo de inmediato, pero no había nadie.
-no estoy ahí Miles Upshur, yo no existo en ese lugar-dijo Little pig.
-Little pig...-
-de hecho, me llamo Jessica, Jessica Gray-
- ¿Qué eres tú? -
-no lo sé...supongo que alguna vez fui como tu...pero ahora no lo sé-
- ¿eres una niña? -
-si...déjame mostrarte lo que me paso-
Little pig estiro su patita, y Miles la tomo sin dudarlo, no entendía lo que pasaba, pero quería saber la verdad.
*
*
*
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Waylon despertó horas después en su cama, Eddie había tenido que ir a trabajar y él se sentía muy cansado para levantarse.
Pero necesitaba hablar con Miles y con Blake, debían quedar de acuerdo con los planes del fin de semana, seguramente ya habrían llegado a su casa ahora.
Así que se levantó y camino hasta la cocina, ahí estaba un teléfono de pared.
Estaba por tomarlo para marcar el número de Miles, cuando este comenzó a sonar, el sin preocupación lo levanto.
Por un momento solo se escuchaba estática, pero después lo escucho débilmente...
-Tienes que salir de ahí, nos están vigilando-
Era la voz de Frank...Frank Manera...porque sabía ese nombre si no conocía a nadie llamado así.
Nada tenía sentido.
El timbre sonó entonces, el corrió a abrir pensando que sería Eddie, y frente a el apareció la señora Gluskin, su futura suegra.