Rasguños

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Esto tenía que ser una broma.

Estaban listos para ir a cenar con Lynn, cuando la lluvia se desato.

Una tormenta tan fuerte que los vidrios retumbaban por el viento.

Miles bromeo diciendo que se salvarían de una indigestión por la cocina de Lynn.

Blake golpeo el brazo de su amigo, pero hasta el debía admitir que su prometida no tenía buenas habilidades en la cocina.

Pero él la quería, así que dejaba pasar ese detalle.

-no queda más que pasar otra noche aquí-dijo Waylon, mientras se disponía a preparar la cena.

La idea de quedarse otra noche en esta casa no le gustaba nada.

Quería ir a su casa, ver a su prometida y abrazarla.

Algo de este lugar no le gustaba.

Sentía un escalofrió cada vez que pasaba por la sala, y veía a ese maldito peluche sentado en el sofá.

Había algo en esa cosa que le comenzó a causar escalofríos.

Y todo por aquel incidente con el espejo.

Se había terminado de bañar, y vio una nota de Miles y Waylon.

-vamos a la tienda volvemos en un momento-

Le habían dejado su desayuno en la mesa.

Esos dos siempre hacían lo mismo.

Así que no le presto atención y se dispuso a comer.

Tenía mucha hambre y poco le importaba esperar a ese par.

Se sentó entonces en la mesa, frente a la cual Miles coloco un enorme espejo.

Según Upshur este hacia ver más grande el pequeño comedor.

El entonces comenzó a comer, disfrutando el delicioso desayuno que Waylon había hecho.

Y es en un momento en que alza la vista, ve entonces de reojo a esa cosa.

Una pequeña mancha rosa que se esconde detrás del sofá.

De inmediato corre hasta la sala para ver que es, y solo encuentra a ese maldito peluche tirado en medio de la sala.

El solo lo levanto y le dejo en sofá.

Pero cuando volvió al comedor, no pudo dejar de sentir que algo le observaba.

Se sentó volteando la silla, para mirar directamente la sala.

Nada más paso, pero a partir de eso no podía dejar de vigilar a ese horroroso peluche.

No le gustaba nada.

Quizás una paranoia por la falta de sueño.

*

*

*

Regresamos justo a tiempo, pues la lluvia ya comenzaba a caer.

Y fue apenas pisamos la entrada que la tormenta comenzó.

Miles y yo nos reíamos por lo empapado que estábamos.

Pero al ver a Blake supimos que algo no estaba bien.

Él se abrazó a nosotros temblando.

No paraba de decir el televisor o el peluche, y señalaba la sala.

Miles corrió hasta su sala para ver si algo había pasado.

Yo me abrace a Blake, quien se aferró a mí de una forma casi dolorosa, pero yo no podía hacer nada.

me sentía desesperado por que no podía calmar a mi amigo.

Y Miles volvió diciendo que no encontró nada.

Recorrió toda la casa y no había nada.

Llevamos a Blake al cuarto, y Miles le ofreció una cerveza.

Cuando Blake se logró calmar, nos platicó lo que había ocurrido.

*

*

*

Cuando termine de desayunar, lave los trastes y decidí subir al cuarto de Miles para buscar su ropa sucia y lavarla.

Si terminaba antes de las tres podría dejar todo terminado antes de ir a mi casa.

Estaba tan concentrado buscando, que al levantar la vista y prepararme para tomar la sesta de ropa, casi grite por el miedo.

Ese maldito muñeco estaba sobre la cama, mirándome fijamente.

Yo salí corriendo del cuarto, quería salir de esa casa.

Pero al llegar a la puerta esta estaba trancada.

Luego comenzó a sonar la televisión.

Pensé que Miles o Waylon habían regresado, así que fue a buscarlos.

La televisión estaba prendida, así que la apague.

Pero apenas iba a volver a la puerta, esta volvió a encenderse.

Y un horrendo hombre apareció en la pantalla.

Se reía con una macabra risa.

Escuche entonces la puerta y salí corriendo hasta ella y me aferre a Waylon.

*

*

*

*

No terminamos de escuchar la historia, cuando tomamos las llaves de mi coche y corrimos a la entrada.

Estábamos aterrados y no queríamos estar ni un segundo más ahí.

Pero al terminar de bajar las escaleras todas las luces se apagaron.

No teníamos tiempo para detenernos, seguimos corriendo.

Pero entonces algo tiro a Blake al piso, y comenzó a jalarlo.

Nosotros ya estábamos en la entrada, justo en el límite entre la casa y el jardín.

Blake gritaba y rogaba que no le soltáramos.

Nosotros nos aferrábamos a sus manos y jalábamos con fuerza.

Pero lo que estuviera en la penumbra era mucho más fuerte.

Las risas que venían desde la oscuridad eran escalofriantes, pero esos ojos azules.

Mi corazón casi se detiene cuando los vi.

Brillaban solo dos puntos en medio de la oscuridad, y puedo jurar que había una sonrisa justo debajo de ellos.

Estaba casi hipnotizado mirándolos.

Esa cosa me llamaba.

No escuchaba voz alguna, pero sentía que me llamaba a entrar.

Y no fue hasta que algo nos golpeó en el estómago que volví a la realidad.

Caí al piso con fuerza, viendo con horror la cara de Blake gritando para que justo después la puerta se cerrara.

Miles desesperado abrió la puerta, pero no había nada.

Solo rasguños en el piso, y todas las luces encendidas.

Llamamos a la policía, inventamos que alguien había entrado a casa y que nos había golpeado.

Los oficiales revisaron de arriba abajo.

No hace falta decir que no encontraron nada.

Lynn llego minutos después, y nos llevó a su casa.

Ella nos abrazó con fuerza.

No entendíamos nada.

Hasta que ella comenzó a contarnos lo que le sucedió.

Muñecos en la NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora