Habían pasado aproximadamente treinta minutos desde que llegue a la tienda de la abuela de Russell. Habían cerrado el local y me habían guiado al piso superior en el cual se encontraba un apartamento en donde vivían ellos dos.
Russell había puesto agua para café y su abuela y yo lo esperábamos en el sofá que estaban en la sala. Era un departamento pequeño pero muy bonito, las paredes blancas y la enorme ventana que se encontraba al fondo iluminaban la habitación, todo lo contrario al piso de abajo.
Russell entrego una taza en las manos de su abuela y otra la puso frente de su asiento en la mesita de centro. Espere que ambos terminaran de dar el primer sorbo a su bebida para dirigirme al chico.
-Y bien, ¿Podrán ayudarme de alguna forma?-. Los mire de hito en hito. Sabía que la mujer no podía escucharme ni oírme pero mis nervios y mi paciencia estaban llegando a su límite. Tenía que hacer algo de inmediato y saber si podrían ayudarme a volver a mi cuerpo o como sea que eso funcione. Tenía que poner orden a mi vida.
Dudaba mucho que alguien más en la ciudad e incluso en el país pudiera verme de la forma en la que ese chico Russell puede hacerlo. Así que mis esperanzas estaban con él y no me le despegaría ni un segundo hasta haber agotado el último recurso que pudiera hacerme volver.
-Veras querida, como ya lo mencione hace un momento, te encuentras en el limbo entre la vida terrenal y la espiritual. Por lo que puedo suponer que paso esto es que tu estuviste muerta por unos instantes provocando que tu alma saliera de tu cuerpo físico, al volver a reanimarte, quizá ya se había perdido la conexión que tenias con tu cuerpo y por eso no volviste a él aunque este lo mantengan respirando.
-¿Eso significa que no podre volver?
-¿A caso estas escuchando lo que acaba de decir? esta vez Russell se dirige a mí, con los ojos cerrados tratando de mantener la compostura.
-Disculpa por estar un poco paranoica pero nunca me había muerto, así que no sé cómo funciona esto de los espíritus.
-Querida, nunca habíamos estado en una situación así. Ni siquiera mi abuela me platico que algo así pudiera ocurrir. Lo más probable es que no nos quede mucho tiempo.
-¿Nos?
-¿Por qué?
Hablamos a la vez. Russell y yo cruzamos miradas por lo diferente de nuestras preguntas. Estaba más claro que el agua que él no estaba en su mejor disposición para ayudarme y si no fuera por su abuela, que seguramente le pedirá ser nuestro medio de comunicación, el ya estuviera en cualquier lado disfrutando se su mal carácter. Porque con ese humor dudaba que tuviera amigos. La verdad no me importaba. Necesitaba la ayuda de su abuela, que no dudaba que por su vasto conocimiento, fuera a encontrar la forma de hacerme volver.
-Claro que si Russ, tú me ayudaras a buscar en los viejos diarios alguna información que nos sea útil para ayudar a la señorita. No sabemos por cuánto tiempo ella pueda estar sin la conexión.
-¿Qué significa eso de la conexión? Pregunto esta vez dirigiéndome directo a Russell. Como si fuera de esperarse me miro con mala cara
-La conexión es como un imán, una fuerza que une alma y cuerpo. Claro está que son dos cosas completamente distintas. Cuando una persona muere, se desconecta totalmente, en este caso, tu alma en este momento, como yo te veo, es una representación física de como lucias-. Lo miro con mala cara. Yo no estaba muerta.- luces en el plano terrenal. Cuando una persona muere y una vez que se logra descansar en paz, tu representación física comienza a desaparecer y tu alma se convierte en luz en el plano espiritual. Ahora bien. No sabemos cuánto tiempo vayas a poder estar sin tu conexión tú estas desconectada parcialmente de tu cuerpo y no sabemos cuánto tiempo vayas a poder estar sin ella. Pueden ser días, horas o incluso años.
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Russell
De Todo"El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional." Brenda Hill y Joan Baker son chicas distintas en todos los sentidos. Brenda es amor, Joan es odio. Brenda es Luz, Joan es oscuridad. Vidas completamente distintas. Sin ningún parentesco. Viviendo...
