Rubén fingía leer un libro recostado en el respaldo de la silla del despacho para hacerse el interesante frente a los ojos de Miguel Ángel quién permanecía de pie frente al escritorio aguardando la órden de su "señor" en silencio.
"¿Por qué es tan serio?" Rubén se mordió su labio inferior en un pequeño puchero al recibir un trato tan frío de su sexy chófer.
Él joven alfa tenía un buen ojo para sus conquistas más una mala suerte para depositar su corazón. Rubén aburrido de ver palabras difíciles de pronunciar y de aprenderse prefirió dejar
su finta para concentrarse en "Mangel".-¿No dirás nada? - Dijo alzando la voz lo suficiente para sacar a "Mangel" de sus pensamientos.
Miguel Ángel se llevó una mano a su nuca con el fin de acomodar su sombrero más un mal movimiento y terminó rodando su herida haciéndole hacer una mueca que Rubén
noto.Rubén se levantó de su asiento golpeando fuerte el escritorio provocándole una horrible migraña a "Mangel" que contuvo el impulso de apretar su sien derecha cerrando su mano en puño ocultó debajo de la manga de su saco.
-¡Te di la oportunidad de tu vida! - Exclamó en un volumen molesto para los oídos de "Mangel". - ¿Cómo es que me pagas? Déjame adivinar, ¡golpeándome!
"Mangel" miró el rostro de Rubén sin encontrar alguna herida grave de la cual sentirse culpable. " Eres un beta, Miguel, se supone que debes rogar perdón a tu señor. " Razonó un poco, ¿por qué Rubén haría un escándalo por un simple rasguño? Y luego las palabras de Luzu hicieron eco en algún lado de su mente dándole más sentido al llamado de Rubén.
"¿Me está acorralando?" Miguel Ángel frunció su entre cejo viendo a Rubén con el brillo de la comprensión bailando en sus ojos ligeramente irritados.
-Tienes suerte de ser tú.
"Mi pequeño tesoro" Rubén se atrevió a tentar su suerte con ese peculiar sirviente que le resultaba bastante familiar y cada vez, se sentía más seguro de recordarle. Él rodeó la fina cintura de "Mangel" entre sus brazos tratando de seducirlo con su aroma, sitio y poco notable pero, útil a la hora de lograr tener a sus pies a cualquier omega o sirviente.
-Te dejaré convencerme de perdonarte tu ofensa.
En otra palabra, te acuestas conmigo o te corro, o eso entendió Miguel Ángel quién su lobo interior brincaba inquietó en busca de contentar a ese irritante cachorro de alfa pero, ¿debía a caso seguirle el juego? "Mangel" dudoso colocó sus manos cubiertas por sus gruesos guantes blancos en el pecho del joven alfa para el gustó del mismo.
"...¿Yo quiero seguirle el juego?"
-...¿Y sí te dijera qué no? - Cuestióno "Mangel" apoyando su frente contra el hombro de Rubén tratando de controlar a su lobo interior y los destellos de un par de ojos verdes oscuros verle con una sonrisa ingenua.
Rubén contuvo el impulso de reírse ante esa "locura" solo por el respeto que le tenía a ese peculiar sirviente.
-Cariño, nadie es capaz de resistir a mis encantos. - Contestó haciendo gala de su capacidad de irritar a "Mangel" con solo verle.
"¿Por qué te resistes tanto si tú también quieres?" Rubén vio ese par de ojos oscuros reflejarlo con duda más a diferencia de la noche anterior, él no inició él beso.
Miguel Ángel se abalanzó a los labios de Rubén de manera brusca encontrándose rápidamente con esa irritante sonrisa
en sus labios mientras apretaba su agarre en su cintura y él
se permitió llevar ignorando esa punzante sensación en lo más profundo de su mente porque por primera vez en mucho tiempo,
obedecería al instito de su lado omega.
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