Refuerzos

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La puerta se abrió de golpe. Auron se coló dentro de la casa empujando a Samuel con fuerza para alejarlo de la entrada. El chico estaba furioso, pero al mismo tiempo se le veía consternado. Su expresión era de indignación pura.

- ¡HIJO DE PUTA, MENTIROSO, PSICOPATA DE MIERDA!

Samuel y yo estábamos descolocados. Nos miramos mutuamente por una fracción de segundo, pero yo sabía un poco más de lo que estaba pasando. Fingí demencia mientras me paraba a un lado de él para hacerle frente a Auron.

- Hey, Auron. Mejor controla esa boca si no quieres que te reviente la cara a hostias. ¿Que te está pasando?

La voz fría y serena que emitió me puso helado. A este punto no sabía si era más aterrador cuando gritaba o cuando no lo hacía. Volví a mirar a Raúl quien me observaba fijo. No con menos rabia, pero si con culpa.

- Rubius. ¿Estás bien? Ven aquí. Te ayudaré.

De Luque se giró encargando una ceja en desconcierto. Su confusión me dejó claro que Auron en ningún momento había hablado con él. La montaña que creí me sacaría de aquí, me estaba tirando una avalancha descomunal. Tenía que ser rápido si quería sobrevivir a ella.

Di un par de pasos hacia la puerta, sin dejar de mirar a Samuel del todo. Me sentía como un animal salvaje que quiere tomar alimento de tu mano pero no deja de mirarte a los ojos para comprobar que no vas a dañarle. Me sentía insignificante, fuera de balance y de control.

- ¿Qué haces, Rubius? ¿Qué sabes tú de esto?

Me giré al fin de frente para apresurar el paso hasta la puerta que termine por cerrar de golpe con los tres dentro. Auron me miró con sorpresa. Podía interpretar su mirada a la perfección. "¿Que coño haces, tío?".

Me mantuve con las manos en la espalda pegado a dicha puerta. Sabía lo que había afuera y no quería que entraran. No necesitaba de ellos ahora. ¡Todo podría estar bien pronto! Yo lo creía de fe, pero Auron abrió la boca.

- Vine el otro día acá, buscándote, pero no estabas. Solo estaba él, y después de un rato entendí que todo lo que me habías dicho sobre él era mentira, pero lo que me dijo de ti, no lo podía creer. - Auron comenzó a caminar por la habitación como un animal enjaulado. La situacion parecía ser demasiado.

Mi vista se fijó en Samuel, buscando una reacción de su parte, pero no había ninguna. Solo seguía observando a Raúl con atención. Aún si no decía nada, sabía que estaba furioso. Su cuerpo se notaba tenso y sus puños apretados. Su juez continuó.

- Dijo que él no había vivido antes contigo. Que estaba acá por qué tú así lo decidiste. Que lo trajiste acá en contra de su voluntad. Me habló de los aparatos desquiciados que pusiste en su cuerpo y peor aún, me mostró para que eran. ¿Que dices de eso, Samuel?

- Ridículo. - Contesto de inmediato - Rubius, cariño. Sabes que te amo, pero la verdad es que tienes la imaginación a tope. Eres increíblemente problemático. Mira lo que haz hecho. - Me miraba fijamente, con ese disgusto implícito en su voz. Me hacía temblar la idea de estar solos de nuevo.

Auron soltó un fuerte suspiro, acercándose más a Samuel. Apenas a unos pasos de distancia. <<¡Retrocede, gilipollas!>> Mi interior gritaba. Sabía que estábamos en un punto crítico y que aquel lobo podría despertar en cualquier momento.

- Samuel. No soy ningún idiota. Aunque te guste pensarlo, no lo soy. No habría venido aquí solo con sospechas. - ambos lo miramos con intriga esta vez. <<¿Pruebas? ¿De que habla?>> - Rubius no será uno de los youtubers más grandes que hay, pero tiene cierto reconocimiento. Una persona así, tiene amigos leales y uno de ellos se preocupó lo suficiente como para informar a la policía de su ausencia de ya tres días. Para cuando vine aquí, el reporte pasivo ya estaba hecho.

Happy ending / RubegettaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora