Me senté cerca de ellos por invitación de Samuel mirando la caja con atención, apenas pasando mi vista por ambos. Sonreían ampliamente, en especial el tal Auron.
- Espero que estén felices con el resultado. - soltó con calma los lazos que ajustaban cerrando su paquete.
Me incline sobre la mesa, para tener la primicia de lo que sea, estaba seguro no me iba a gustar. <<Al carajo. No estoy feliz en absoluto, ni un poco. ¡Eso debe ser cancer en caja!>> Senti como suavemente mi nariz se arrugaba en disgusto. Un suave aroma dulce llegó a mi con el movimiento del cartón.
- ¿Ya, que es eso? - habló mi impaciencia, poniendo una mano sobre la mesa aún más cerca.
Terminó de abrir la caja para dejar al descubierto una tarta. <<¿Un postre?>> Y además, decía "Bienvenido" escrito arriba con crema azul.
- ... ¿Qué es eso? - Repetí arrugando la nariz de nuevo, esta vez incrédulo. No sabía si sentirme bien o mal. <<Éstos dos se están burlando de mí>>
- ¿Nunca has visto una tarta? - Replicó Auron con sarcasmo sacando de la misma caja una bolsita que cubría una pala para servir.
- Bueno, tío, es obvio que es una tarta, ¡¿la pregunta es para que o por qué hay una tarta en la caja?!
Los dos me miraron con sorpresa por mi exaltación. Samuel con un aire de desaprobación apenas ligero, como una madre que reprueba la actitud de un niño.
- Le he pedido a Auron que haga una tarta para darte la bienvenida a casa.
- Hago repostería.
- ¿La bienvenida? ¡Lo dices como si hubiera estado de vacaciones!
Nuestro invitado se enderezó en su asiento, aproblemado pero también algo ofendido.
- Bueno, entiendo que has pasado días difíciles en tu proceso por causar problemas a la ley, pero no tienes que desquitarte con nosotros.
Mi cara fue de estupor total.
- ¿De que proceso me estás hablando? ¡¿Cuál puto proceso?!
- Le he contado a Auron de tu arresto domiciliario por tus problemas de ira, Rubius. Sé que no te gusta hablar de ello pero me alegra que estés en casa por fin.
<<¡Eres un hijo de puta!>> pero más bien, era manipulación. Descarada y sucia manipulación. Intenté hacer una pausa y era obvio que el único descontrolado era yo. Auron estaba apoyado en su sofá sosteniendo aquella pala con fuerza. Su cuerpo ya estaba levemente inclinado hacia la puerta de salida. Aquí, a ojos de cualquiera, yo era el del problema.
- ¡Yo no tengo problemas de ira, cabrón!
- Eso no dijeron en tu evaluación, Rubius. - Samuel me abordó de nuevo, levantándose suavemente de su asiento con sus manos hacia mí.
Parecía una escena de verdaderos problemas domésticos. Pero no era así. Samuel lo sabía, pero no traería a alguien con la verdad. Y con esa historia no me creería en éste estado. Quería lanzarme a ese tipo y pedirle auxilio. Decirle que todo esto era obra de éste psicópata, pero no podía. Era más probable que saliera huyendo.
- Está bien. Tienes razón. - me alejé de él con suavidad antes de tomar asiento, mirando la tarta en la mesa, y luego a Auron. -Lamento haberme exaltado, han sido días difíciles.
- Eso es, chiqui. No vamos a juzgarte, no es tu culpa. - con esa sonrisa, retrocedió para tomar un hombro de Auron, confortandolo. - Ya está bien. Comamos eso.
- Claro. Hostia, menudo tío tienes aquí. - ambos compartieron una mirada de resignación.
Sentía tanta rabia en ese instante. Cómo si el estómago se me saliera por el trasero. Mis manos se apretaron con fuerza en un puño que tan solo se abrió para recibir de mala gana mi trozo de postre.
- No te imaginas.
Mis palabras fueron apenas un murmullo. En mi mente apareció de nuevo el rostros de Fargan. Espero que ésto de seguir el juego no sea el tiro por la culata.
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Happy ending / Rubegetta
FanfictionEl amor. ¿Qué sabemos de él realmete? Sam siempre ha estado enamorado, profunda, pasional y violentamente. Siempre viendo por la ventana de sus sentimientos al hombre que irradia luz, que ilumina sus días aunque él no lo sepa. ¿Hasta donde eres capá...
