Osomatsu bajo su mirada serena, el mayor de los hermanos había caído sobre sus rodillas para, inmediatamente, desplomarse completamente en el suelo alfombrado, podía adivinar lo que podía estar sintiendo, aunque su primera impresión fue extraña, él solo agarraba su pecho con sus párpados abiertos sin emitir una palabra.
Elevó sus orbes hacia el menor de ellos quien le fue a socorrer, pero ni siquiera pudo llegar a tocarlo cuando lo apuntó con su mano derecha.
--¡Hey, hey! ¿Qué crees que haces?-- Todomatsu le devolvió la mirada sorprendido. No hizo falta a que respondiera antes de que volviese a hablar --No te atrevas a tocarlo, si lo haces todo se habrá terminado para ustedes ¿Entiendes?--
--Pero nii-san...--
Apenas Karamatsu escuchó esto se giró hacia su gemelo e inspirando profundamente por su nariz recobró algo de fuerzas para contestarle. --N-no te preocupes... no es nada, solo... me tomó por sorpresa, pero puedo sobrellevarlo-- Le aseguró.
--Hmph, pues mejor si es así-- Dijo el mayor desde su sillón viendo su reloj de muñeca. --Veamos cuanto puedes durar de esa manera, ya han pasado un poco más de ocho minutos y se supone que ya deberías estar temblando--
--¡¿Podría callarse de una maldita vez?!-- Exclamó el oji-rosa angustiado, quizás... si hubiese sido otra persona una bala ya habría atravesado su cráneo de un extremo a otro, pero no era el caso, incluso por más que sus fieles subordinados quisieran darles una paliza, sabían que él no iba a permitirlo. No es como si reaccionara agresivamente ante insolencias rápidamente, pero no admitía ni una pizca de duda en su autoridad por parte de escorias, aun así lo dejó pasar, estaba más concentrado en las reacciones de la nueva víctima del temido veneno de Ankoku Ryu y, a decir verdad, tenía altas expectativas esta vez.
Pero tal como predijo, al cabo de unos minutos Karamatsu volvió a quejarse, esta vez un poco más fuerte, sus manos estrujaba su pectoral izquierdo con fuerza fingida y, finalmente, comenzó a temblar, notó también que su respiración se había acelerado y hasta podía intuir que era irregular, seguramente dicha sustancia ya debió haber comenzado a acelerar su corazón, pero aún no era todo.
Como si de pronto hubiese descubierto las mentiras de un niño, el menor se volteó hacia él con una expresión colérica, le hizo gracia que, incluso siendo gemelos, era mucho menos intimidante que su contraparte, pero bueno, no perdía nada "tomándole en serio".
--¡¿No que los efectos varían según la persona?!-- Reclamó.
--Así es, pero he visto el mismo patrón de inicio en todos... pero no el mismo desenlace, aunque me decepciona que no haya sido diferente, me sorprende que tardará en hacerle efecto-- Habló con naturalidad, como si no estuviera torturando a alguien en frente de sí, la indignación en el semblante del de rosa era evidente, pero no contraatacó con nada más, cada vez que su hermano soltó un jadeo involuntario se sentía débil, pronto se dio cuenta que por más que soportara, la ansiedad y el desespero se veían reflejados en sutiles muecas de dolor que trataba de ocultar a toda costa, su visión perdió un punto determinado y no vio más remedio que apretar sus párpados.
--Agh... m-maldita sea...-- Murmuró. Todomatsu sintió una alarma que le hizo desear chequear su estado, sin importar lo que le había dicho el oji-escarlata, ya no lo soportó y se acercó a él, pero en ese instante el oji-azul se obligó a levantarse y arrojarse contra un costado del sillón. --¡¡NO TE ACERQUES!!-- Gritó amenazante.
--Nii-san... ¿por qué...?-- Preguntó desconcertado, quiso volver a intentarlo, pero el contrarió retrocedió un poco al notar su intención.
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Seiryū
FanfictionLa florería es un bello lugar lleno de colores, aromas, relajación y belleza. Pero la máxima atracción y fuente de atención es sin duda el joven que trabaja allí. Un misterio se esconde tras esos preciosos orbes azules, el pasado es generalmente una...
