Capítulo 15

300 26 92
                                        

El dulce sonido del canto de un pájaro en la ventana anunció la llegada de un nuevo día instando al joven de ojos azules, que estaba enredado entre las sábanas, a que abandonara el mundo de los sueños.

Un pequeño quejido se escapó de sus labios, mientras estiraba levemente su cuerpo para desperezarse. Poco a poco, Karamatsu abrió los ojos para soltar un gran bostezo; hace días que no dormía tan bien y tantas horas seguidas.

Miro hacia la ventana donde los traviesos rayos del sol se colaban por la cortina; dentro de poco Choromatsu entraría a su cuarto con el desayuno y conversarían un poco para luego decirle que tenía que seguir descansando.

Soltó un suspiro sin poder creer todavía el giro de los acontecimientos que lo llevaron a que el detective se convirtiera en su enfermero personal. Con calma, se quitó las sabanas de encima para levantarse de la cama e ir al baño.

--Buenos días, mi pequeña bestia--

Fue como si su cuerpo se congelara en el instante que esa voz retumbó en la habitación. Rápidamente volteo la mirada para ver que dentro de su habitación estaba un sonriente Osomatsu, recorriendo su cuerpo con la vista sin pudor alguno con un brillo rojo inquietante en sus ojos.

¿Cómo demonios logró colarse hasta aquí? No, ¿Cómo es que no se dio cuenta de su presencia hasta ahora?

--Bastardo infeliz... ¿No te dije que no quería verte de nuevo?-- Gruñó con enojo al sentir su cuerpo tensarse.

A pesar de la clara amenaza, el oji-rojo siguió sonriendo mientras entrecerró sus ojos, disfrutando de aquella actitud tan desafiante --Me enteré de que... te atacaron, estabas herido...-- El tono burlón era claro y desdeñoso al despreciarle de forma sutil.

Las manos pálidas del florista se hicieron puños donde algunas venas sobresalían y su rostro tomaba un ligero color carmín en sus orejas, debido al enojo y la vergüenza de ser menospreciado por el mafioso.

Sus pobladas y perfectas cejas estaban fruncidas al punto máximo --¡¿Viniste hasta aquí solo para burlarte?!-- Su voz sonó más fuerte de lo que habría querido, por lo que tuvo que apretar firmemente los dientes para no elevar más tu voz y así despertar a todo el vecindario.

Tal parece que esa era la pregunta que Osomatsu había estado esperando, porque una pequeña risa que provocó escalofríos en el menor que salió de sus labios mientras daba un paso hacia delante. Sus ojos se mantuvieron en la figura del florista en todo momento.

El acercamiento puso en alerta máxima al oji azul, dando un cuidadoso paso hacia el costado intentando mantener la distancia con el bastardo carmesí.

--¿Burlarme?-- Pregunto con diversión --Estaba preocupado-- Esa sonrisa aseguraba malas cosas y más al dar un paso hacia la dirección del florista que se había quedado congelado por el aura dominante y atrayente --Vine a comprobar que tanto te habían lastimado-- La rojiza lengua se asomó para lamer su labio inferior con deleite, haciendo que el otro se olvidara de como respirar --Tengo que comprobar minuciosamente... tenemos tiempo de sobra, Karamatsu--

Ese tono de voz hizo latir el corazón del florista, su nombre fue pronunciado con tanto disfrute y cada palabra fue saboreada como el manjar más exquisito de todos; al escucharlo Karamatsu sintió que acababan de decirle la vulgaridad más erótica de su vida.

Su cuerpo reaccionó como una presa al darse cuenta del peligro, rápidamente se movió hacia la salida más cerca, intentó llegar al baño para encerrarse pero la velocidad de Osomatsu era superior. Su brazo fue capturado por aquella poderosa mano y su espalda sintió el brusco choque con la pared.

Sus ojos azules estaban más brillantes que nunca mientras levantaba el mentón intentando mostrar soberbia al enfrentar a su captor.

Acaba de ser arrinconado, sus dos muñecas fueron puestas por encima de su cabeza con tan solo una mano, el espacio era apenas existente entre los dos hombres.

SeiryūDonde viven las historias. Descúbrelo ahora