—Hey, Namjoon. —llamó Hoseok, viendo al hombre de piel acanelada guardar sus cuadernos con poca delicadeza en su maletín cuando terminó la clase—. Nam. Nam. Nam.
—¿Qué quieres? —espetó en respuesta, sin mirarlo, incorporándose y estirándose. Él era conocido por mantener una expresión neutra la mayoría del tiempo. Más que nadie, sus amigos lo sabían y se adaptaban a eso. Pero para Hoseok, él ya estaba siendo amargado.
Se cruzó de brazos, abultando su boca en un puchero enojado, y resopló. —¿Puedes dejar de comportarte como si tuvieras un palo metido en el culo y me pones atención?
—Estás siendo demasiado descarado para alguien que es mayor que tú. —respondió entonces, y lo miró con frialdad—. Soy tu hyung. Trátame con respeto.
Hoseok quedó frente aquel comentario, francamente, pasmado. Tuvo que organizar su boca para poder decirle algo.
—N-nunca te importó que no te llamara Hyung.
Namjoon suspiró, sosteniéndose el puente de la nariz, y volvió a mirarlo. Parecía conflictuado.
—¿Qué sucede, Hoseok? —le preguntó, sonando cansado. Hoseok, a ese punto más confundido que nunca en su corta vida, sólo alzó los hombros.
—Iba a preguntarte si querías ir a ver películas a mi casa, pero ya no estoy seguro de querer hacerlo.
Namjoon se le quedó mirando unos segundos, y soltó una risa.
—Perdón, Hoseokie. —exclamó, pasándose entonces una mano por el cabello. Volvió a suspirar—. Tengo muchas cosas en la cabeza, no te lo tomes personal. No quise sonar tan enojado. —entonces su tono conciliador había vuelto. Algo en los ojos de Hoseok se ablandó.
—Ah. —dijo, solo mirando. Entonces le sonrió—. ¿Entonces sí quieres venir?
—No puedo, pequeñito. El profesor Seokjin me citó, debo ir a... ver qué necesita de mí. —le dijo, sonriendo exageradamente, cerrando sus ojos—. ¿Pero y el viernes? ¿Qué tal el viernes?
El contrario ya tenía una ceja enarcada para ese instante. —Es aterrador cuando sonríes así. Además, ¿"pequeñito"? ¿Por qué me llamas así? ¿Qué soy? ¿Una de tus conquistas? No soy tu perra. Corta eso.
Namjoon carcajeó, tomando con más fuerza su bolso, y ladeó la cabeza.
—Morirías por ser mi perra.
—Oh. —exclamó Hoseok levantándose, tomando un libro en el camino para golpearle. Lanzó su brazo, Namjoon le esquivó—. Ya quisieras.
Entonces ambos rieron. Namjoon terminó de despedirse, y se fue del salón, dejando a Hoseok con una sonrisa tensa, volviéndose a sentar.
—¿Qué mierda tiene en la cabeza? —musitó, para él y Jungkook, en el puesto que tenía al frente—. Últimamente está extraño. Todo... buena persona y hoyuelos. Pensé que esa era la faceta que tenía para conquistar, pero ahora... —suspiró, hundiéndose más en su asiento—. En fin. Está raro, ¿verdad?
No recibió respuesta.
—¿Verdad? —volvió a preguntar, entonces moviendo la cabeza hasta dar con Jungkook. El pelinegro, desconectado del mundo, solo contemplaba el pedazo arrugado de papel con números que tenía entre las manos, cual tesoro. El enojo golpeó el pecho de Hoseok—. Ah. Claro, tú también estás perdido. Jódanse ambos. —espetó, levantándose, y yéndose—. Los mandaría a la mierda si no los quisiera, par de idiotas.
[💥🌹]
Cuando las puertas del despacho del maestro Kim Seokjin se abrieron, dejando pasar a Namjoon en una expresión enojada, el dueño del lugar soltó la pluma con la que hacía anotaciones en un trabajo y se quitó los lentes. Seokjin, mirándolo entrar, cual estampida, frunció la boca.
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Enemigo «KookTae» ©
FanfictionHazme tu afrodita. Hazme tuyo, y el único. Pero no me hagas tu enemigo, Jungkook. «smut» Obra original. © Está completamente prohibida algún tipo de adaptación o copia. Esta obra se encuentra registrada en Safe Creative con todos los derechos res...
