Vínculo

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—Bien, esto no está funcionando. —dijo Taehyung, con algo tenso y desagradable en la voz. Se detuvo en medio del camino de árboles, que en el centro de la ciudad, se acunaba junto a un calmo lago. El sol de la tarde, que usualmente no sentía encima por estar estudiando bajo el techo del instituto a esa hora, bañaba a ambos hombres, rubio y peli-azul, mientras, supuestamente; tenían una linda velada bajo los árboles de hojas maduras. Hablar. Se habían reunido, después de un par de llamadas caóticas, a hablar. Ambos se habían encontrado hacia una hora y media en la estación de buses —Taehyung había faltado ese día a clases por la petición que Park Jimin le hizo la noche anterior— y desde que se habían saludado en la estación, tensos, hasta aquella caminata tensa que no mejoraba por los refrescos que habían decidido comprar, el silencio había sido insoportable.

«Hablemos» había dicho Jimin, con mucha decisión. Pues vaya conversación. Él no había sabido como iniciar, y Jimin tampoco. «No seamos infantiles» ¿qué pensaba ahora?

El rubio, que por su abrupta pausa estaba un par de pasos más allá que Taehyung, se detuvo y lo miró, sobre su hombro.

La queja de Taehyung voló en el aire húmedo hasta él.

—Hace un lindo día, ¿no es así? —fue lo que respondió, como si Taehyung no hubiera dicho nada. Sin embargo, sus ojos angustiados lo delataron. ¿Qué era esto? El contrario exhaló con fuerza. ¿Ahora iba a ignorar lo que decía? ¿En qué clase de mentira quería meterlos?

Taehyung frunció el ceño, y negó con la cabeza. Se decidió en dar otro intento. No podía sólo sucumbir.

—Jimin. Ya. Admitámoslo. Esto no va a funcionar. —espetó en respuesta, con la ansiedad perceptible en su voz. Él no quería. No quería sentir más esa nueva distancia que tenían. ¿Era sólo obvio para él? En otro momento, Jimin habría abrazado su brazo y habría bromeado con él. De ese vínculo tan extraño, sólo quedaba una tensa ruptura entre ellos. En el fondo, en acumulación a todo, dolía. Claro que le dolía. Por eso no quería vivir ninguna mentira. Quería ser claro. ¿Por qué no podían ser claros? No importaba que esta reunión surgiera porque Taehyung necesitaba hablar con alguien. Ya no.

Jimin no iba a ser su amigo después de todo lo que le había hecho, después de todo lo que habían hecho. Era tonto. ¿Por qué había accedido en primer lugar?

Lo miró fijo, algo irritado por el silencio en el que se mantenía y suspiró. Jimin se veía bellísimo en aquella camiseta artesanal blanca sobre los jeans, que dejaba un pequeño hueco en el centro de su clavícula, de donde se desprendían dos pequeños hilos con bolitas afelpadas. Jimin era un chico tan hermoso y valioso. ¿Qué más le quedaba ahora, que disculparse, aclarar todo y largarse de su vida?

¿No era ése el mínimo favor que podía hacerle?

—Bien, no tienes que decir nada. —dijo, pasándose una mano por el cabello mojado de sudor. Que mala idea había sido vestir su suéter gris de cuello alto. Estaba prácticamente asándose dentro de la ropa—. No tienes, en verdad. Yo te pedí que habláramos, así que yo hablaré. —aseguró, cruzándose de brazos, con la botella de refresco aún en su mano, con aquella valentía cruda—. Lo siento. En verdad, perdón por todo. Nos metí en un rollo patético que terminó mal. No estoy muy seguro de las elecciones que hago, y te involucré en mi mierda cuando no lo merecías. Lo siento.

Quizás fue porque ya estaba siendo directo que el semblante de Jimin se endureció y se volvió más atento.

—Pero también te agradezco. —musitó Taehyung, con un vivo tornado viviendo en su mirada, cada vez más consternada—. Te agradezco por salvar mi corazón del jodido desastre. Por llenarme de fuerza. Por hacerme seguro de mí mismo. Gracias. Perdón. Es mi culpa. Sé que todo es mi culpa. No me molestaré si me culpas, puedes lanzarme todo a mí, encontraré la manera de lidiar con eso. —su voz se volvió temblorosa. Después de una noche de completo llanto sin dormir y sin comer, no se sentía con la energía de filtrarse adecuadamente. Él sólo quería acabar con todo de una vez y volver a su casa a seguir llorando. No quería nada más. Estaba cansado de todo. ¿Pensó que en Jimin encontraría la solución al lío de su cabeza? Pero que tonto—. Perdón por no acompañarte a casa. Prefiero dejar los límites claros, y dejarte en paz. Eso debí hacer desde antes. Vuelve seguro, por favor. Gracias por la bebida. —entonces se estaba dando la vuelta. Una brisa le peinó y refrescó momentáneamente. Las hojas del otoño cayeron entre ellos—. Y si nos cruzamos en la calle, no tienes que saludarme. Puedes ignorarme. —eso lo dijo más bajo, para irse. Él amenazó con irse.

Claro que Jimin lo impidió, con un nudo en su garganta, tomándole del brazo. Sus dedos se aferraron a su piel. Algo en Taehyung le dijo que lo haría, joder, algo en él quería que lo hiciera, pero a pesar de eso, no se dio la vuelta para encararlo.

—Sí, está bien. —musitó Jimin, por fin en su hilo, con la voz tensa—. Lo siento. Sé que no estoy siendo de lo más comunicativo. Quería que no fuéramos infantiles con esto, pero no estoy ayudando. Estoy cerrado. Estoy cerrado a la idea de que me digas que acabaron las cosas porque amas a alguien más. —Taehyung cerró los ojos. Dios, se sentía el peor ser humano de la tierra. ¿Por qué? ¿Por qué, hum? ¿Por qué no podía ser normal, adaptarse a Jimin y amar a Jimin? Apretó los párpados cuando su consciencia respondió por él. Porque desde un principio no quisiste algo normal—. Solamente quise caminar contigo, intentando fingir que todo estaba bien, solo por un momento. Es inútil, ¿verdad? —su voz sonaba agitada e inestable. Le apretó más el brazo, y refunfuñó—. ¿Puedes jodidamente voltearte y verme a la cara? Sé que todo esto es un desastre, pero no te vayas así. No. No así. A pesar de todo, me dije que sería tu mejor amigo, ¿o no? Tenías algo de qué hablar. Dímelo. Compártelo conmigo. Aún estoy lo suficientemente cuerdo para saber que quiero lo mejor para tí, porque esto no es tu culpa.

Taehyung obedeció a mirarlo, lento. La brisa volvió a confortar el calor de ambos. Sus ojos se encontraron.

Ambos, quizás demasiado sensibles para funcionar, tenían sus orbes encharcados de perlas salinas.

—No es tu culpa, tampoco. —musitó Taehyung en respuesta a todo eso. Dios mío. Perder a Jimin iba a jodidamente destruirlo—. Las cosas se salieron de nuestro control, es todo.

El rubio sonrió triste, y lo soltó del brazo. Entonces suspiró.

—Ven, sentémonos junto al lago. —le invitó.

Taehyung respondió con una sonrisa igualmente torcida y triste, y asintió con la cabeza.




💥🌹

Hola c: 

Me disculpo mucho por la tardanza en actualizar, fuERON LOS SEIS DÍAS MÁS LARGOS DE MI VIDA. En verdad lo siento, estuve entregando proyectos finales uno tras otro y apenas tuve un poco de holgura en mi tiempo. 

Extrañé tanto venir :c

Los extrañé mucho. Y yo odio extrañar porque me intranquiliza mucho, pero en fin...

VINE EN EL DÍA PERFECTO PORQUE TENEMOS SELCA Y LIVE VKOOK DESPUÉS DE 2017 Y 2016 RESPECTIVAMENTE, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

¿CÓMO ESTAMOS, TAEKOOK NATION? QUE BUEN DÍA PARA VIVIR. 

Seamos felices por nuestros pequeñitos c:

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Seamos felices por nuestros pequeñitos c:

PD: en un rato se publicará un nuevo OS, creo que el universo me dio inspiración para un día tan importante. :D ojalá me quieran leer. 

Ig: multumlilia 

¡Sarangheo!

Enemigo «KookTae» ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora