Hubo luna de sangre esa noche.
Nadie lo vio venir, incluso en los observatorios estaban anonadados.
¿Quién y por qué había hecho sonrojar de tal forma a la luna?
El césped húmedo fue el que recibió sus pies inestables. Su postura, temblorosa, pero en su cabeza divina, se irguió para mirar hacia el segundo piso de aquella casa, que ciertamente, no era la suya.
La música del club del que había salido aún retumbaba en sus oídos. Y bailando en su organismo con el alcohol, solo lograron hacerle sentir mareado. Pero él, ese hombre, estaba consciente. O al menos, lo suficiente para saber quién era, dónde estaba y qué quería hacer.
Aunque no pudiera controlarse.
La luna, desde el firmamento, miró al sol y con creciente desasosiego le pidió. Le imploró. Que cambiaran los lugares. Que la eclipsara, por lo menos. Que no tuviera que ver lo que sucedería. Ella, como luna, veía muchos corazones rotos hacer locuras, pero no pensó soportar esta. El sol entonces le devolvió la mirada con pena, ¿qué podía hacer él? Él no podía hacer correr el tiempo más rápido. La protagonista de las noches era ella, no él. Entonces se disculpó con la luna, mientras que millones de kilómetros abajo, en la tierra...
Jeon Jungkook inhaló profundo antes de...
Gritar.
Todo el vecindario pareció estremecerse.
Pero eso no sería todo.
—"¿En qué parte de mí lloras?"¹—exclamó, espetó, gritó. Quizás todas al mismo tiempo. —. "Cálido, inevitable sueño. ¡Como un regazo!" —sus pies parecieron fallar, pero logró mantenerse en pie. Su corazón, en su pecho, latió con ansiedad, acelerando su circulación, derrumbando sus delirios de grandeza peldaño por peldaño, y sólo logrando ponerle mal. Realmente mal—. "...¡Como un recuerdo de madre...!"
Las luces a lo largo del vecindario estaban ya encendiéndose.
Pero la de aquella casa en particular, seguía apagada.
Sin embargo, no es que todos estuvieran apagados dentro.
El primero en despertarse había sido Taehyung. Por supuesto. El grito lo había matado de un susto. Y la voz, maldita sea, esa voz. Temía, a ese punto, que podría reconocerla aunque estuvieran a kilómetros de distancia.
Entonces quizás su tensión, o su respiración pesada, o el latido fuerte y violento de su corazón hizo a Jimin despertarse. El hombre rubio, removiéndose entre gruñidos, levantó la mirada, con una ceja enarcada, como queriendo saber qué le ocurría. Pero el ruido fue identificable. Alguien gritaba fuera. Gritaba incoherencias. —más exactamente, fragmentos de poemas—. y eso tenía asustado a Taehyung. Debía ser solo eso, ¿verdad?
Por inercia se levantó, liberando el cuerpo de Taehyung, para buscar el origen del ruido. Estaba algo acostumbrado a despertarse por su culpa en la madrugada porque algún sonido le asustara. Taehyung tenía un sueño sensible, y la resistencia emocional de un pequeño niño a esa hora, así que él siempre iba a desenmascarar lo que sea que fuera ese ruido para, después de comprobar que no fuera un monstruo, volver a dormir. Pero estuvo más dormido de lo que pensó, cuando puso sus palmas en la ventana de la sala de estar y la figura que afuera, sobre el césped del antejardín se tambaleaba, le hizo sobresaltar con brusquedad.
Todos y cada uno de sus cables se conectaron en su cabeza, de golpe. Parpadeó rápido para terminar de aclarar su vista, y soltó un respingo, sintiendo los residuos de pesadez en el cuerpo disminuir deprisa.
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Enemigo «KookTae» ©
FanfictionHazme tu afrodita. Hazme tuyo, y el único. Pero no me hagas tu enemigo, Jungkook. «smut» Obra original. © Está completamente prohibida algún tipo de adaptación o copia. Esta obra se encuentra registrada en Safe Creative con todos los derechos res...
