—Puedes. —musitó Kim Taehyung, contra los labios de Jeon Jungkook, una vez pudo acicalarlo entre sus manos.
Jungkook, con los residuos de su ternura en las manos por la miel que impulsaba su torpe declaración de amor, pasó el pulgar por el labio inferior del muchacho, amando sentirlo contra la punta de sus dedos, pero con sus ojos oscurecidos y fulminantes, ajenos cada vez más de intenciones inocentes.
—No soy bueno siendo suave. —musitó, contra su boca. Taehyung, al oír eso, sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—No tienes que ser suave. —respondió el peli-azul, mirándolo fijo—. Sólo mírame en cada segundo, asimila que estoy contigo. No soy uno de los chicos huecos que te tiraste antes.
—Jamás podría compararte con ellos, tonto. —musitó Jungkook, cada vez más abalanzado sobre él. La espalda de Taehyung se acercó hasta tocar el pequeño mueble donde hacía solo unos minutos habían confesado sus sentimientos—. Jamás te compares tú con ellos.
Taehyung llevó sus manos hasta la nuca del pelinegro y enterró los dedos en sus hebras, acercándolo más a él.
—Es irritante que seas tan lindo. —musitó, antes de jadear y besarlo. Besarlo fuerte, un poco más profundo que antes. Jungkook siguió su ritmo, dejándose besar.
Pero en un instante se separó para responder:
—Lo tomaré como un cumplido. Tú has... oh, joder. —maldijo, en el instante que Taehyung se quitó los lentes, que estorbaban un poco, y los dejó caer al suelo. Entonces ese par de mágicos ojos estuvieron al completo descubiertos para mirar a Jungkook, y acabar con él. El conjunto de esos ojos matadores junto su cabello fantasía y su boca húmeda de besos le quitaron el aliento. Sólo pudo admirar al Dios que tenía bajo suyo—. Olvidé lo que iba a decir.
Taehyung rió, haciendo que en sus bellos luceros se reflejara la pequeña alegría que las palabras de Jungkook provocaban en él, y alzó una ceja, divertido. —¿Que yo he...? —musitó, intentando ayudarlo a terminar la frase, un poco más bajo, suave. Entonces Jungkook sintió que tenía el tiempo contado en la tierra. Él en verdad lo sintió. Porque si antes ver a Taehyung, excitado por él a sus pies entre sus capas de timidez había sido hermoso; verlo de esta forma tan confiado de su belleza y sensualidad, destilando así una provocación tan perversa y preciosa, ahora superaba cualquier límite de etéreo en lo humano. Tuvo que tomar su carita con las manos para asegurarse que era real, y de carne y hueso.
—Que tú has estado torturándome por mucho tiempo. —dijo, al fin conectando el cable cerebro-boca—. Eres demasiado hermoso para ir por ahí meneándote por ello. Me tienes... muy mal y necesitado por ti, ¿puedes dimensionarlo? —y soltando aquella frase, agitado y sin aliento, se acercó a morder suave los pómulos del peli-azul, que se teñían tiernamente del rosa más bonito de todo el puto mundo, a opinión de Jungkook. Entonces mordió también su labio inferior, gruñendo. Taehyung gimió bajito en su boca—. Yo nunca he querido tanto a alguien como te quiero a ti. Te quiero. —volvió a morder—. Te quiero.
Taehyung, calentándose de la cabeza hasta los pies, se relamió los labios con hambre y tintes de ansiedad. Fue pura inercia cuando su cadera se levantó un poco para rozar y acariciar la entrepierna de Jungkook. Su cuerpo sólo aquejó algo, y fue a por ello. Disfrutó mucho cuando aquello le arrebató un jadeo a Jungkook, contra su boca.
—No soy el único que lo quiere, ¿huh? —lo besó corto. Taehyung no lo dejó alejarse cuando lo pretendió, así que volvieron a besarse. La fricción involuntaria volvió de nuevo, ambos se acariciaron entre sí, haciendo más notorios los bultos en sus pantalones, bajo la linda luz de los arreboles muriendo tras ellos—. Ugh, Taehyung.
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Enemigo «KookTae» ©
FanfictionHazme tu afrodita. Hazme tuyo, y el único. Pero no me hagas tu enemigo, Jungkook. «smut» Obra original. © Está completamente prohibida algún tipo de adaptación o copia. Esta obra se encuentra registrada en Safe Creative con todos los derechos res...
