Los secretos son volcanes que tarde o temprano harán erupción dejando destrucción, dolor, sufrimiento, pérdidas y heridas que quizás nunca cicatricen.
El volcán está apunto de hacer erupción, y quizás -sólo quizás- alguien logre sobrevivir al desas...
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24 de marzo de 2016. Sábado.
—¿Entonces como a qué hora estás aquí? —cuestiono mientras trato de recoger con cuidado el los cristales del vaso -o del que era un vaso- que se acaba de romperse contra el piso.
—Como a las 7:00, ¿saldrás? —cuestiona Jule.
Relamo mis labios, me incorporo y tiro los trozos de cristal a la basura.—Nop, es que alguien vendrá, tengo que hacer una tarea —le explico.
—¿Una tarea en grupo?
—Algo así, sólo quería saber para que luego no entrarás como loca hablando sobre tu obsesión con los chinos —bromeo.
–¡Son surcoreanos, Lauren! —exclama y yo comienzo a reír —, te obligaré a ver más vídeos conmigo.
—Pobrecito de Alex, no sabe con la loca que se metió —bromeo, camino hacia mi habitación y suelto un gemido al ver el desorden qué hay en mi cama. Son la 1:30 de la tarde y yo me levanté hace poco. Me dormí a las 3:00 de la mañana terminando mis tareas, aprovecho para hacerlas los viernes por lo general, pero ya que Bastián vendrá hoy, lo hice ayer para no atrasarme con ellas y luego terminar llorando porque siento que nunca las voy a terminar. Los fines de semana no me dan ganas de nada gracias a las visitas de Julieth.
—No, pobrecito el hombre que vaya a estar contigo. Tiene que soportar que hablas dormida, que te mueves como loca y a veces amaneces tirada en el piso cuando tienes calor, que te saques los mocos y los dejes pegados en la pared...
—¡Tú eres peor, Julieth! — la interrumpo tirándole una almohada, logra esquivarla y ríe —, mejor cállate porque no dudes que cuando nos presentes con tu amado Alex voy a contarme cosas y tú quedarás muy avergonzada.
—¡Yo soy la de los chantajes! —gruñe y yo sonrío —, como sea, algún día me podré vengar también.
—Nunca voy a presentarte a alguien, antes muerta — arrugo la nariz y sonrío con suficiencia.
Ella ríe a carcajadas.—Ya, lo mismo dije yo, Lauren —camina hacia el baño y yo me quedo acostada en la cama, escucho que se teléfono suena y poco después ella está hablando con alguien. Ella sale del baño, me tira un beso y yo hago una mueca de asco—, ya me voy. Deséame suerte —ni siquiera me deja responder y sale corriendo de la habitación dejándome sola.
Miro el teléfono que se encuentra en mis manos, estoy en una guerra interna entre hacer limpieza o ver mis redes sociales... muerdo mi labio inferior y suelto un puchero antes de dejar el teléfono en el mueble de noche que está en la esquina de mi cama.
Pongo manos a la obra para arreglar el desorden de mi cama. Comienzo escogiendo la ropa sucia de la limpia, luego doblando la ropa limpia y guardándola en su lugar, después recojo la basura que he estado acumulando a los lados porque le da pereza levantarme a tirarla, pensándolo bien y mirando toda la basura que saqué creo que quizás debería empezar a ser un poco más aseada.