XXI: Ayuda al prójimo.

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22 de abril de 2016

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22 de abril de 2016.
Domingo.

—Y de verdad me gusta —finaliza Camila con una sonrisa de oreja a oreja —, me trasmite tanta paz y puede ser yo misma con él. Me siento bien con él.

Dexter y yo nos miramos. Ambos sabemos lo que eso quiere decir... mi amiga se está enamorando. Después de casi un año vuelve a darse una oportunidad. Sonrío, feliz y emocionada por ella, algo me dice que este chico no es como el idiota de su ex.

—Pues aprovéchalo, Cam —habla Dex —, disfruta, y ya sabes a qué me refiero con eso —dice guiñándole un ojos.

—Estamos muy felices por ti, Cam —le digo con sinceridad.

Ella no ha dejado de sonreír en toda la tarde.—Sí, bueno, ahora solo faltas tú, Lauren —me aclaro la garganta ante el comentario de Dexter —, jamás te hemos visto idiotizada por alguien, ¿a qué esperas?

—¿Un hombre? —digo en tono obvio.

Camila ríe.—Ya sabes que Dexter es de proceso lento.

—Cállate, mojigata — dice Dexter con una sonrisa.

—Cállate, inútil.

—Cara de caballo — dice Dexter sacando la lengua.

—Gonorreico — sí, Camila suele utilizar palabras que no existen cuando esa peleando con Dexter.

—Piojosa.

—¡Lame culos, apestoso! — grita Camila.

Comienzan una guerra de insultos. Desde que los conozco han sido así, no pueden estar un día sin pelear y jugarse bromas.

—¡Juguemos! —exclamo para que dejen la pelea de un lado.

Ellos me miran con el ceño fruncido.—¿Estás bien? —cuestiona Camila.

Dexter me toca la frente.—No tiene fiebre —avisa. Aparto su mano de un empujón.

—¿Qué? — cuestionó con el ceño fruncido.

Dexter me mira.—Tú odias los juegos de mesa, Lauren.

Ruedo los ojos.—Bueno, ¿qué pasa si ahora me gustan?

—Has estado apagada —dice Dexter, estudiándome.

—Más de lo normal —le sigue Camila.

Me levanto de la cama.—No, no comiencen a analizarme —gruño.

—¿Qué pasa? Tienes unas grandes ojeras también — comenta Camila.

Me siento en un pequeño sillón.—Soy universitaria, tengo un trabajo y vivo sola, ¿eso dice algo? — digo con tono obvio.

—¿Te están llenando de tareas, cierto? —cuestiona Camila.

Dejo salir un suspiro.—Sí.

No es del todo mentira. El año pasado las tareas eran un poco más moderadas, ahora han ido subiendo poco a poco, sé que es la vida de un universitario, pero hoy es uno de esos días de crisis. Quizás por otro motivo también.

SilenceHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora