Sabía que a mi hijo le estaba pasando algo, no todos los días está tan errático como lo ha estado estos últimos días pero como Cayden es un caja hermética dónde el único que ingresa es Demian ya que es el qué tiene mayor confianza porque a mí me cuenta lo mínimo siempre fue igual, lo entiendo pero no significa que no me duela cuando está de esa forma.
- ¿Cariño? - la voz de mi esposo me hace salir de mis pensamientos.
- Pensé que ibas directo a la constructora - digo al sentir sus brazos envolver mi silueta.
- Iba pero descubrí algo - acota dejando besos en la curvatura de mi cuello.
- ¿Qué? - consulto suspirando por sus caricias.
- Las niñas me dijeron que Cayden peleó con Bautista ese día que era el almuerzo que organizó tu mamá para Matheo - me cuenta.
- Pero Bau nunca llegó a ese almuerzo - comento con mi ceño fruncido.
- Según nuestras hijas todo fue por celular - agrega riendo.
- Me parece muy raro - murmuro.
- Mira conociendo a nuestro hijo y a tu hermano la pelea debe ser por una mujer - afirma mi esposo.
Suspirando me giro para observar su rostro, mis ojos se quedan en esos ojos de dos colores que me tienen enamorada hace miles de años, con Demian llevábamos casados casi diez años y somos padres de cinco niños, un adolescente de diecinueve años, tres niños de diez y una niña de nueve, teníamos de todas las edades y en diferentes etapas.
- Tendré que hablar con ambos - declaro pensativa.
- Creo que primero con tu hermano es el adulto y te contará la verdad después no sentaremos hablar con Cayden porque definitivamente no puede hablarnos como nos habló hoy - declara con su ceño fruncido.
- Tienes toda la razón, ¡qué difícil es ser padre de un adolescente! - exclamo abrazándolo.
Suelta una risa mientras sus brazos me reconfortan. - Espera cuando los cuatro niños que nos quedan tengan la misma edad, nos volveremos locos - asegura.
- Lo que nos espera con esos Salvatore - murmuro negando mi cabeza.
Ambos nos despedimos para separarnos rumbo a nuestros trabajos, soy psicóloga especialista en adultos y vaya que en estos años he escuchado de todo, nadie entiende a las personas que van a terapia ellos no están locos como se los catáloga son personas normales que no saben cómo expresar sus emociones muy dentro suyo, los que están locos son eso que subestiman a la psicología y la psiquiatra.
- Licenciada - me saludan cuando ingreso al consultorio.
- Buenos días - saludo con una gran sonrisa.
Mi día empezaba con la señora Reynolds, ella sufrió violencia de género por veinte años, le costó mucho salir de esa relación tóxica pero ella necesita expresar todo lo que vivió esos años, no hay mejor cura que hablar.
Después tuve la visita de la señorita Pierce que ella si generaba un gran trabajo porque no avanzamos en nada con su tratamiento porque tiene una extrema compulsión con ser flaca, está a nada de ingresar al pabellón de psiquiatría además de someterse a un intenso tratamiento para luchar con su anorexia emocional.
- ¿Jaz? - mamá ingresa a mi consultorio y en verdad me sorprendió verla.
- ¿Todo bien mamá? - pregunto algo preocupada.
- Si cariño - responde dándome un beso en cada mejilla. - ¿Tienes tiempo para un café? - pregunta algo nerviosa.
- Tengo unos minutos antes de mi próximo paciente - acoto dejando que tome asiento.
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Extras (SAI)
LosoweUn mundo paralelo dónde podemos saber un poco más de nos amados personajes de la Saga
