Me parecía rara la insistencia de mi padre para que vaya a la constructora, más sabiendo que los días donde hacemos los eventos benéficos para recaudar fondos para el área de oncología infantil, es un caos sobre todo para mí que me gusta que este todo perfecto. De este día dependía por los menos los seis primeros meses de fondos que son destinados a todos los niños que necesitan su tratamiento, con Abby habíamos decidido hacer eso, hace años que nosotros contribuimos no solo con nuestros actos disfrazados de Capitana Abby y Capitán Dante, pero hace tiempo nos dimos cuenta que nosotros dos podíamos aportar más y eso hacíamos cada seis meses, estás cenas dónde invitamos a los personas más importantes del país para que nos ayuden en esta hermosa causa.
— ¿Amor? — dice mi esposa al verme entrar a su oficina.
— Preciosa — contesto con una gran sonrisa.
Abigail, mi linda esposa y la madre de mis hijos, es lo mejor que pudo pasarme en la vida, llevamos casados casi trece años, los cuales hemos tenido momentos de todo tipo, porque vamos a ser sinceros somos seres humanos y nos equivocamos, sumado al carácter explosivo que tenemos ambos nos hace pelear por algunas cuestiones, lo mejor de las peleas a su lado es el después, ese grandioso sexo de reconciliación no lo cambio por nada, pero a nuestra loca manera nos entendemos y nos hace amarnos día a día mucho más, nada tendría sentido sin ella y nuestros dos hijos.
— Mi papá me citó, quiere hablar conmigo — le cuento mientras la estrecho entre mis brazos y le robó unos fugaces besos.
— Dante, tengo una reunión — se ríe cuando la siento sobre su escritorio para comenzar a repartir besos en la curvatura de su cuello.
— También tengo una reunión — acoto sonriendo.
— Eres un caso perdido — comenta tomando mi rostro entre sus manos para mirarme con esos intensos ojos negros que me tienen enamorado y cautivados hace muchos años.
— Tu mejor caso perdido — afirmo logrando que las comisuras de sus labios se formen una enorme sonrisa.
— Te amo, mi Dante — murmura rozando nuestros labios.
— Te amo, preciosa — muerdo su labio inferior y ella jadea sobre mi boca haciéndome sonreír.
— Dante — me regaña.
— ¿Qué cariño? — cuestiono haciéndome el desentendido.
— Conociendo a tu padre se va enojar con tu impuntualidad y yo debo ir a una reunión con Juliana, luego reunirme con tu tía Fran para terminar de ver lo de la cena de esta noche — habla impidiendo que desabroche los botones de su camisa de seda color beige.
— Eres todo una tentación — aseguro.
— Dante — vuelve a regañarme.
— Iré a la reunión, pero necesito mi beso de despedida — pido haciendo un mohin que a ella le hace negar su cabeza divertida.
— Embaucador — murmura terminando de acercar sus labios sobre los míos para fundirnos en un demandante beso que me hace gruñir cuando nos separamos.
— Ve, retira a Bruno y Chiara de la escuela — me ordena mientras tira de mí para sacarme de su oficina.
Como un nene pequeño y caprichoso dejo que mi esposa tirando de mi mano me lleve a la oficina de mi padre, justo topandome con Demian, Sebas, Oli y mamá.
— ¿Reunión Salvatore? — inquiere Sebas frunciendo su ceño.
— Hola Abby — saluda mamá a mi esposa.
— Hola señora Izzy, chicos — comenta saludando a mi madre y mis hermanos.
— ¿Sucede algo con papá? — cuestiona mi hermana alarmada.
ESTÁS LEYENDO
Extras (SAI)
De TodoUn mundo paralelo dónde podemos saber un poco más de nos amados personajes de la Saga
