7.- AU (Universo Alterno)

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Querido Dios del Aire:

Usted no me conoce a mi,
pero yo a usted si.
La verdad es que lo he estado espiando,
pero no sé asuste, no le haré nada malo.
Sus grandes ojos morados, son como dos bellas galaxias,
me llevan al cielo y me llegan hasta el alma.
Perdone mi atrevimiento al escribir esta carta,
por favor no la comparta.

Atte. El  Rey de los animales del bosque.

Samuel, mejor conocido como Vegetta (o Dios del Aire) no entendía el propósito de la carta, pero sí este era cautivarlo, logró cumplir su cometido.

El ojimorado regreso a su hogar en las nubes encontrándose con Fargan, su "hermano" o el Rey de los animales aereos.

—Hey, Vegetta, ¿Que hacías haya abajo?— dijo aterrizando en el enorme jardín causando una pequeña ventisca con sus enormes alas.

—Llego una carta— dijo sin más entrando a la mansión.

—Uh... ¿Y no es para mí?— su curiosidad era enorme, algo que le había causado problemas a Vegetta antes.

—No, no lo es— la puerta principal había sido cerrada en la cara del chico con partes de búho.

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—¿Crees que le haya gustado?— el castaño estaba más que nervioso.

—No tengo ni idea, su majestad— el pelinegro a su lado estaba igual de nervioso que el, pero sus razones eran diferentes.

—Vale... Mañana entraras al bosque, te daré otra carta— el de partes de oso se empezaba a retirar dejando al mortal algo atrás.

—Di-Disculpe...— llamó la atención el de ropajes azules.

—¿Si...?— el de la "realeza" había volteado sobre sus talones viendo de frente al ojiazul.

—Alex— completo a lo que el contrario asintió— ¿Cómo puedo llegar a Karmaland?— jugaba con sus manos nervioso.

—¿La aldea humana?— asintió —... Yo te llevo— dijo pasando a su lado.

De un momento a otro, el pelinegro ya no tenía a una deidad junto a el, ahora había un enorme oso en su lugar.

—¿Ru-Rubén?— su voz tembló, el oso se acercó y le mostró su lomo —¿Quiere que suba?— el animal soltó un pequeño rugido.

Alex no hizo más que obedecer, cuando ya estaba acomodado, el oso empezó a correr sobre sus cuatro patatas. Cuando ya estaban cerca del pueblo, en un pequeño bosque, Rubén paro a lo que el humano bajo de el, el animal se puso en dos patas y la deidad volvió.

—Listo, llegamos... Recuerda nuestro trato, te quiero mañana puntual— el castaño se empezó a retirar por el bosque, el ojiazul lo vio irse para después regresar a su hogar.

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—¡Su majestad! ¡Su majestad!— el pelinegro corría hacía adentro del bosque con una carta en manos buscando la casa del árbol donde habitaba el castaño.

Una vez encontró la casa del árbol, no espero ningún segundo y tocó con euforia la puerta.

—¿Que es todo ese escándalo?— la puerta había sido abierta, dejando a la vista a un albino de ojos verdes.

—... Que los Dioses supremos me amparen—Susurro el más pequeño— ¿Es usted...?— fue interrumpido por alguien más.

—¿Quien es Willy?— el castaño había llegado a la puerta notando la presencia del menor —Oh, Alex, llegaste más temprano, pasa— Rubén apartó a su hermano de la puerta y abrazo por los hombros al nombrado.

—Espera, ¿Lo conoces?— El mayor de los tres estaba confundido... Se notaba a su alrededor.

—... Sep...— el castaño estaba nervioso.

—¿Cómo?— el interrogatorio acababa de empezar.

—Ayer... —El albino seguía en silencio con los brazos cruzados esperando una mejor respuesta —Uno de mis animales se lo iba a comer y yo interviene... Y como le salve la vida el me debe un favor— termino con una sonrisa nerviosa.

—... Vale... Pero recuerda que es frágil, no lo pongas a hacer cosas pesadas— su hermano estaba más relajado por lo que las raíces del árbol ya no crujían —Willy, Dios de...— el humano lo interrumpió.

—De la tierra— Alex estaba fascinado, había conocido a un Rey y un Dios dos días seguidos.

—Si... Y no vuelvas a hacer eso, es de mala educación— el Dios se dirigió a la puerta principal —Voy con Luzu, no hagan nada malo— y se retiró.

—Luzu es el Dios del fuego, ¿Cierto?— el ojiazul veía entregado al castaño.

—Si... —se sentó en el sofá verde que había en el salón —¿Por qué llegaste tan temprano? Yo me acabo de levantar— lo veía curioso.

—Oh, cierto — metió la mano en su pequeña bolsa y de ella saco un sobre —Es de Samuel... El...— la deidad lo interrumpió.

—¿¡Contesto!?— Rubén se había levantado de un salto.

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Samuel caminaba de un lado a otro en su salón, preguntandose si lo que acababa de hacer estaba bien, después de todo eso era algo...

—¿Que sucede Sam?— el de partes de búho acaba de entrar a la habitación.

—Nada... Es solo que...— guardo silencio.

—¿Es sobre la carta de ayer?— continuo, se había recargado en el respaldo del sillón desde atrás de este.

—... Si... La contesté— se empezó a comer la uña del dedo pulgar, una muy mala costumbre de el.

—... ¿Puedo saber de quién era?— la mirada de Fargan se había vuelto sería.

—... Era de un Rey...— contesto nervioso.

—... ¿Que?— sin duda alguna estaba en problemas.

El Dios de el aire, contestando una carta de un Rey, y además la razón por la que fue escrita esa carta lo hacían algo... Ilegal.

Sin duda alguna se estaba arrepintiendo.

¿O tal vez no?
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Palabras: 899

Hola Mis Gatit@s cómo están? Espero que bien uwu

ME ENCANTO ESTE ONE-SHOT SIN DUDA ALGUNA.

Este es un Au de mi autoría, por esa razón tal vez no la hayan escuchado xd. No está del todo desarrollada, pero si quieren saber más de ella, puedo escribir la historia aquí y publicarla uwu.

¿Les gustó?

Yo ya me voy, que ya es un poco tarde xd.

Sin otra cosa por decir, denle ⭐ y comenten que yo los leeré.

Los quiero.
Chau~💜

#Rubegetta MonthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora