Capítulo 11

3.5K 183 3
                                        

Quedó bastante cerca de mí, y su mirada cayó de inmediato directamente sobre mis labios.

​¿Me va a besar?

​Se acercó un poco más, pero retrocedí de inmediato. Yo no soy como la chica de esa habitación; yo no soy el pasatiempo de nadie.

​—No soy como la mina con la que te acostaste en la habitación —le solté.
​Me miró sorprendida, con los ojos muy abiertos.

​—Eso fue un error, Brisa... solo necesitaba sacar a una persona de mi cabeza —se justificó.

​—¿No se te ocurrió una excusa un poco mejor? Además, me trataste como el orto —le reclamé, sintiendo cómo el enojo volvía a encenderse en mi pecho.

​—¿Celosa? —preguntó con una ceja alzada.

​—No, me da igual.

​¿Brisa, por qué tienes que mentir de esa manera? Soy una estúpida.

​—Okey —dijo suspirando, antes de volverse a sentar en el sillón—. ¿Me contarás lo de la otra vez? —preguntó, cambiando repentinamente de tema.

​Tomé aire, sintiendo que ya no tenía sentido seguir ocultándolo.

​—Soy bisexual —solté. Al parecer, mi respuesta la tomó por sorpresa—. Mi familia no me acepta... excepto mi abuela —añadí con un nudo en la garganta y una profunda tristeza en la voz.

​Angie se quedó callada unos segundos, mirándome con una sinceridad aplastante.

​—Déjame decirte que tu familia está muy equivocada. Pero también quiero decirte que tú estás mal por haber querido acabar con todo ese día, y de verdad agradezco haber estado ahí para salvarte —sonrió con una ternura infinita.

​—Gracias... por todo —murmuré, siendo completamente sincera por primera vez.

​El resto del día transcurrió sorprendentemente bien. Mi abuela, con esa hospitalidad que la caracteriza, terminó invitando a Angie a almorzar para conocerla mejor. Todavía no entendía muy bien cómo se había enterado de dónde encontrarme, pero ya le preguntaría los detalles más tarde.

​—¿Y cómo se conocieron? —preguntó mi abuela en plena mesa, haciéndome poner instantáneamente nerviosa.

​—Tenemos amigos en común —balbuceé, respondiendo con rapidez antes de que Angie pudiera abrir la boca.

Ella notó mi desesperación y me miró de reojo, conteniendo una sonrisa.

​La tarde pasó volando entre risas, la charla constante y las curiosas preguntas con las que mi abuela interrogaba a Angie con total confianza.

​Después de almorzar, Angie tuvo que marcharse porque tenía pendientes que atender. En ese momento caí en cuenta de que se me había vuelto a olvidar preguntarle lo más importante: ¿cómo consiguió la dirección exacta de la casa de mi abuela y cómo supo con tanta certeza que me encontraría aquí?

​Un par de vibraciones en el bolsillo me sacaron de mis pensamientos. Saqué el celular y vi los mensajes de Luli.

Luli

​Hola Bri. (19:23)

​Perdóname por lo de la fiesta. (19:24)

​Sé que soy una estúpida, pero por favor perdóname. (19:26)

​No lo vuelvas a hacer nunca más. (19:29)

T

ambién perdóname por darle tu número y la dirección de la casa de tu abuela a Angie. Insistió muchísimo. (19:31)

Ahora todo tenía sentido.

​Con razón sabía exactamente dónde encontrarme.

COMPLICATEDHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora