Estaba en mi cama.
Desearía que ella estuviera aquí, a mi lado.
Sosteniendo una botella de alcohol entre las manos, intentaba ahogar todo lo que me quemaba por dentro; últimamente, me había convencido de que la única forma de escapar de esta pesadilla era bebiendo.
Daba vueltas en mi cabeza a lo que le había dicho en la habitación del hospital. No era solo eso lo que quería decirle, y no podía borrar de mi mente ni un solo segundo de todo lo que habíamos vivido. Ya no podía con tanto peso. Mi vieja y oscura costumbre, esa que creía enterrada, volvió a asomarse: mi única forma de silenciar el dolor físico y emocional había sido cortarme. No lo hacía desde el día en que mis padres me escupieron su rechazo tras saber mi verdad.
Los pensamientos suicidas iban y venían como un visitante indeseado que conocía perfectamente el camino a mi mente. Pero la verdad dolía más: no quería morir. Lo único que quería, lo único que suplicaba con cada fibra de mi ser, era un poco de alivio.
Me levanté a tientas y busqué entre mis cosas un objeto filoso. Encontré una navaja. Lo único que cruzaba por mi cabeza era la necesidad urgente de liberarme de esta culpa, de este vacío, de este dolor que me asfixiaba el pecho.
Antes de hacerlo, tomé un bolígrafo y un trozo de papel. Escribí un último mensaje para Angie y lo dejé cuidadosamente sobre la cama. Luego, saqué el celular y le escribí a Luli.
Luli
Gracias por siempre estar para mí, perdón por ocultarte cosas que seguramente después te enterarás. (01:00)
Si Angie despierta, quiero que le digas que no podía aguantar todo lo que está pasando y que la quiero. (01:02)
Te quiero. (01:03)
No quería leer ninguna respuesta; no me quedaban fuerzas para sostener una charla. Apagué el teléfono por completo y me senté en el suelo, contra el borde de la cama.
Tomé la navaja con mano temblorosa. Los cortes comenzaron a abrirse, marcando mis muñecas, mientras mis nudillos se ensangrentaban al apretar los puños contra el suelo y me preguntaba, una vez más, por qué existía.
Sentía que no valía nada. Había intentado ser fuerte, me había esforzado tanto por aguantar, y al final simplemente no pude más.
La sangre comenzó a brotar sin control, manchando el piso. El frío me recorrió el cuerpo entero, la vista se me empezó a nublar y, en cuestión de segundos, todo se volvió de un negro absoluto.
Luli
El corazón me latía desbocado en el pecho y un presentimiento horrible me taladraba las sienes. Apenas leí los mensajes de Brisa, supe que algo terrible pasaba. No lo dudé ni un segundo: salí corriendo de mi casa, tomé un taxi y me dirigí a toda prisa a la casa de su abuela.
Al llegar, golpeé la puerta con desesperación hasta que la abuela abrió, extrañada y con el ceño fruncido por la hora. No me detuve a explicarle nada; pasé de largo, corrí por el pasillo y empujé la puerta de la habitación de invitados.
Lo que mis ojos vieron me congeló la sangre.
Brisa estaba ahí, tirada en el suelo frío, rodeada de un charco de sangre.
Las lágrimas rompieron de golpe, ahogándome un grito desgarrador en la garganta. Caí de rodillas a su lado, desesperada, tocándola, llamándola.
Y en ese instante, al fin lo entendí todo, pero ya era demasiado tarde.
FIN
¿COMPLICATED 2?
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COMPLICATED
FanficUna chica de cabello azul, un secreto que quema, una familia que rechaza y un amor tan complicado que duele respirarlo. Brisa y Angie están a punto de descubrir que la línea entre salvarse y destruirse es muy delgada.
