Después de que se llevaran a Joaco, salimos a toda prisa del lugar para dirigirnos directamente al hospital y saber si había alguna noticia sobre Angie.
Al llegar, saludamos a sus padres y a su hermana Lucía, quienes se encontraban sentados en silencio en los asientos de la sala de espera frente a su habitación.
—Aún no despierta —nos informó el padre de Angie con el rostro cansado y sombrío.
—Solo puede pasar una persona por ahora, así que decidimos que entre alguno de ustedes —nos miró a todos con detenimiento—. ¿Quién quiere pasar? —preguntó Lucía.
—Brisa, ve tú —habló Mica de inmediato, y todos los demás asintieron en señal de acuerdo.
Caminé despacio hacia la puerta de la habitación y la empujé con suma delicadeza. Estaba aterrorizada; sentía que, con solo verla en ese estado, me iba a derrumbar en pedazos.
Entré y cerré la puerta sin hacer el menor ruido. La vi ahí, pálida y frágil, conectada a una red de distintas máquinas que mantenían su cuerpo con vida. Verla sumida en ese estado vegetal hizo que las lágrimas rompieran la represa, rodando sin control por mis mejillas.
—Angie, te necesito... por favor, despierta —supliqué con la voz rota. Me acerqué con pasos pesados, me senté en la silla de metal ubicada al lado de la camilla y le tomé la mano con suavidad—. Si me estás escuchando, quiero que sepas que no te quiero solo como amiga... te quiero como algo más que eso. Sé que fue un error mío huir aquel día sin decir nada, sin sentarme a hablar las cosas, pero la verdad es que estaba muy dolida —sollocé, apretando ligeramente sus dedos—. No sé qué hacer sin ti. No te quiero perder.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió con suavidad, dejando ver al doctor a cargo y a un par de enfermeras.
—Lamento interrumpir, señorita, pero necesitamos revisar sus signos vitales y requerimos que salga —pidió el médico con amabilidad.
Antes de obedecer, me incliné hacia adelante, le di un beso tierno en la frente y le susurré muy cerca del oído— Te quiero.
—Le aseguro que en unos días despertará —me consoló el doctor con una ligera sonrisa comprensiva.
Asentí en silencio con la cabeza y salí de la habitación, tallando desesperadamente mis manos contra la cara para limpiar las lágrimas que seguían brotando sin freno por mi rostro.
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COMPLICATED
FanfictionUna chica de cabello azul, un secreto que quema, una familia que rechaza y un amor tan complicado que duele respirarlo. Brisa y Angie están a punto de descubrir que la línea entre salvarse y destruirse es muy delgada.
