Centro de la ciudad de Nápoles: _____(Cal).
Sábado 13 de marzo. 13:55 p.m.
Y en ese momento, morí. O eso fue lo que sentí al ver la inevitable verdad.
Después de dar algunas vueltas alrededor de Nápoles y preguntarle a gente conocida si habían visto algo extraño o si conocían el paradero de Bucciarati, Camelia termino por lograr calmarme. Ahora, lo que debíamos hacer era buscar a ese tipo que menciono anteriormente, pero lo más seguro que podríamos hacer es mantenernos a salvo y a quienes amábamos. Por eso, comencé a guiarla hacia la casa de Bruno, encontrándome a alguien que no pensé que volvería a ver, o al menos, no bajo estas circunstancias.
Estaba cojeando y sangrante mientras las personas a su alrededor lo miraban con terror, pero lo único que pude pensar fue en ir a ayudarle, preocupada, por que aun que lo tratara mal, sentía que era una de las pocas personas que realmente valían la pena en este mundo de mierda. - ¡¿Dimitri?! ¡¡¿Pero qué mierda?!! - Dije mientras sostenía su pequeña figura en cuanto se tropezó por el peso de su propio cuerpo. - Tu voz es irritante, puttana, tengo un puto acufeno por culpa de una explosión; no me andes gritando. -
- ______(Cal) - Hablo mi hermana con suavidad mientras miraba como un montón de personas se juntaban alrededor nuestro. Ella por su parte invoco a su stand, logrando así que un árbol cercano comenzara a crecer y florecer por completo, recubierto de un arbusto de rosas tan rojas como la sangre que se estaba cayendo. Gracias a esa distracción logre invocar a mi stand, y sin dejar tiempo para que el otro enano de mierda objetara algo, Bad Things se lo comió por así decirlo. Ambas, utilizando nuestra transformación, logramos salir lo más rápido de allí sin ser vistas o al menos, eso espero.
Y finalmente cuando llegamos a la costa, fue finalmente que mi corazón sintió que se detenía por completo, me sentía muerta al ver aquel humo que comenzaba a llamar la atención de varias personas, puesto que logre escuchar sirenas de bomberos no muy lejos de aquí. Mis pies tardaron en reaccionar por aquella vista, de golpe, no solo sentía mi corazón destrozándose por imaginarme lo peor. Aquel recuerdo volvió a aterrar a mi mente, recordando con perfección aquel instante en el que comenzó el fin de mi vida. La sangre brotando al redor, el aroma de aquel sujeto de cabello rosado, el cómo intentaba callar a mi pequeña hermana bebe para intentar salvar nuestras vidas y la cabeza de nuestro progenitor rodando por el suelo, llegando hasta el armario en donde me había escondido, para luego sentir el calor abrazador de un incendio provocado para borrar las huellas.
Si no hubiera sido por el hecho de que vi a Camelia al entrar en aquel lugar en llamas, tal vez me hubiera quedado paralizada mucho más tiempo del que debería. Ahora no podía preocuparme del miedo latente que me hacía doler la cabeza, la vida de Carina y Haruno peligraba.
Buscando de un lado a otro sin tener respuesta alguna, comencé a sentirme desesperada; con todo este humo no podía encontrar su olor, mas, tengo suerte de que Camelia estuviera aquí, puesto que regreso con el pequeño bastardo mitad y mitad en sus brazos, pero ni rastro de Carina.
Con la ayuda de mi stand, dejé a Haruno en un lugar seguro, comencé a buscar como loca a mi pequeña hermana sin importarme estar quedándome sin aire. Ambas vimos como el agua comenzaba a caer en el agujero que había en el techo mientras que apagaba el fuego. Esa fue la señal de Camelia para retirarnos de la escena al ver que no había ni rastro de la pequeña y dulce niña que tanto amaba.
Sino hubiera sido por su rápida intervención, me hubiera quedado allí, hecha una furia mientras gritaba hasta casi desgarrar mi garganta mientras maldecía al hijo de puta de Benedetto. Ahora, ambas estábamos escondidas en un edificio en medio de su construcción, ella tratando las heridas de ambos muchachos mientras que yo miraba con insistencia hacia afuera, deseando que alguna ráfaga de viento piadosa lograra darme una pista de su paradero, pero nada, y así mi sangre hervía de la colera y mi corazón se achicaba del miedo. En un solo día había perdido a dos personas importantes para mí, todo porque soy una engreída egoísta.
ESTÁS LEYENDO
La sombra del zipper
LosoweBella, bella italia. Nápoles tiene a un asesino dentro de su territorio. Sujetos de diferentes mafias han sido asesinados y saqueados, nada importante hasta que atacaron a un escuadrón de Passione. ¡Bruno Bucciarati! Ese es el nombre del hombre que...
