Entonces, ¿Estás lista? -preguntó Lucía-
-Sí, estoy lista. Muy lista, hagámoslo-
-¿Estás segura Grace? -
Estoy que no sé qué hacer con mi vida en estos momentos, pero hagámoslo. -respondió ella dándole un último retoque a su peinado-
Finalmente el día había llegado, había llegado. Sí, el show de talentos para el que tanto me habían insistido.
¿Me pueden dar un pellizco?
¿Dónde está Leo? -preguntó Grace nerviosa caminando de un lado a otro-
-Debe de estar por llegar, me dijo que venía en camino.- respondió Ramiro.
-Grace, es tu turno- dijo Max, el organizador del show-
-Oh, diablos.- soltó ella caminando hacia el escenario-
¡Suerte linda! -gritaron Ramiro y Lucía-
Damas y caballeros, con ustedes. Grace Hernández, con "Qué bonito es querer"
Ese momento donde no sabes si detener el tiempo o continuar, así estaba yo. Sin embargo, no había marcha atrás.
Ahí estaban, los chicos. Mis papás, Cristóbal, mi abuela.
¡Pero dónde estaba Leonardo!
Leonardo:
¡Oh vamos, no podía dañarse el carro hoy!
Carajo, voy tarde. Muy tarde.
El carro de mi mamá se había dañado, estaba a unos quince o veinte minutos de la escuela, ya me había resignado a correr hasta la preparatoria Adams. Debía estar ahí para la chica quien, aunque a su manera obviamente, lo había estado cuando necesité.
Sí, qué buen look. Un Leonardo con saco y camisa de Spiderman todo sudado y con un ramo de girasoles en sus manos.
Finalmente, llegué. No sé de donde saqué tanta fuerza pero lo hice, es decir. Me gusta el deporte, pero tampoco soy Bolt.
Ahí estaba, con ese vestido negro y chaqueta de lentejuelas y, Dios. Estaba usando tacones, pero, con tacones, maquillaje o no. Era preciosa, era surreal. Era ella lo que tanto había buscado y sin darme cuenta, con una cachetada de por medio, la encontré.
Justo a la mitad de la canción, no sé porqué, decidí voltear y ahí estaba. Asquerosamente sudado, pero llegó.
"Qué bonito es querer y poder confiar, afortunado soy, de tener tu amistad"
Él era todo, mi amigo, mi confidente. El chico que al principio detesté logró robarse mi corazón. ¡Quién diría que le di una cachetada!
Era impresionante. Lo logré, me importaba un pepino si ganaba o no, pero había hecho algo que aunque para todos parezca cliché, tonto o como quieran decir. Significaba mucho.
Media hora después, el show había terminado. Quedé en segundo lugar, no importaba. Federica se lo merecía, esa chica sí que sabe moverse con Harry Styles de fondo.
Cuando iba a buscar mis cosas en el salón de papá, ahí estaban todos. Debo admitir que aunque no se vayan a dedicar a la música , tienen buenos, muy buenos pulmones.
-¡Felicidades!-
Gracias chicos, de verdad -contesté con lágrimas en los ojos-
En seguida todos se me abalanzaron y me abrazaron como no sé, de verdad que fue único.
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Con amor, Grace.
RandomGrace es una chica que tiene muchas cosas para decir al mundo, pero no sabe cómo decirlas de frente, así que decide escribir cartas para expresar cada situación. Pero no es un típico diario de una adolescente. Dejemos que las cartas hablen.
