CAPÍTULO 8: MONITOR CARDÍACO

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—— MONITOR CARDÍACO ——

Alexander no dejaba de hablar rápidamente explicando lo que había descubierto sobre los de su especie

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Alexander no dejaba de hablar rápidamente explicando lo que había descubierto sobre los de su especie. Derek le miraba completamente confundido, mientras que Elara le hacía preguntas. En aquel momento realmente parecían dos hermanos mellizos que se entendían entre ellos.

—Espera, ¿rompiste la unión con él?— Derek le miró con los brazos cruzados.

—No, todavía no. Necesito hacerlo en luna llena.— Explicó él con tranquilidad.

—Es decir que la noche en la que te puede matar o puedes matar con él, es el único momento en el que te puedes separar de él.— Alegó su hermana mientras le miraba confundida.

—Sí, pero dudo que eso sirva del todo.— Aclaró él.

—Hay que matar al Alfa.— Los dos adolescentes miraron a Derek completamente sorprendidos. —Es la única forma de detener los ataques y de que Scott y tú dejéis de ser sus objetivos.— Explicó con tranquilidad.

—¿Matarle?— Elara le miró confundida.

—Sí, puedo ayudaros. Pero debéis de ayudarme a encontrarle y matarle. Es a vosotros a quien quiere, y os tendría vivos o muertos.— Alexander miró como su hermana rodaba los ojos y le miraba con desaprobación.

—Te ayudaré.— Aseguró Alexander justamente cuando su hermana recibía un mensaje de Stiles.

—A atacado en el instituto, en la reunión de padres.— Respondió la morena con indiferencia.

Derek y Alexander se marcharon, dejando en casa a Elara, la cual se encerró en su habitación mientras se disponía a hacer los deberes. Miró hacia el ejercicio, mientras se quedaba pensando. Sabía que aquello, lo de matar al Alfa, era con un doble propósito. Algo la indicaba aquello, Derek no quería ayudarles y ni sabía porque se habían besado, lo que confundía más a la morena. Ella debía de mantenerse al margen, ella era humana, no contaba con poderes ni habilidades mejoradas, lo único que podía hacer era estorbar. Pero la curiosidad era mayor que cualquier otra cosa, y para ella era imposible poder alejarse de aquel nuevo mundo que se abría ante ella.

Mientras hacia los deberes, Elara escuchó un ruido en la planta inferior, levantó la cabeza mientras se ponía de pies y salía de su habitación mientras cogía el bate de béisbol que estaba al lado de la estantería.

—¿Alex? ¿Eres tú?— Pero no hubo respuesta. Elara bajó las escaleras intentando hacer el menor ruido posible. Al llegar a abajo todo estaba a oscuras. —No tiene gracia, Alexander.— Aseguro la morena justamente cuando encendía la luz y veía una espiral roja en la pared del salón. Dejó caer el bate mientras retrocedía.

—Elara ya he vuelto.— Anunció Alexander justamente cuando se ponía al lado de ella y veía el símbolo. —Mierda.— Se puso al lado de su hermana, mientras escuchaba como sus latidos se aceleraban. —Esto es peligroso.— Aseguró.

① 𝐓𝐇𝐄 𝐒𝐔𝐍 {𝘋𝘌𝘙𝘌𝘒 𝘏𝘈𝘓𝘌} [𝘛𝘌𝘌𝘕 𝘞𝘖𝘓𝘍]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora