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Elara estaba en el taller mecánico, como era costumbre desde que se habían mudado a Beacon Hills, miró el reloj, apenas la quedaba una media hora para salir. Para poder ayudar a su hermano y poder enfocarse en lo que realmente importaba, la luna llena y el corazón roto de Scott. La morena levantó la cabeza cuando escuchó un ruido, negó con la cabeza. Estaba cansada de las bromas de Alexander o de Derek cuando la asustaban. Ella era humana. Nada de habilidades sobrenaturales.
Pero cuando escuchó un gruñido supo que no era ninguna broma, cogió su móvil mientras buscaba el número de su hermano, pero comunico, hizo lo mismo con el de Scott y paso exactamente lo mismo. Solo quedaba una opción y era arriesgado teniendo en cuenta que estaba en busca y captura, pero debía de hacerlo, finalmente llamó a Derek. También comunicó. Al no escuchar nada, Elara se relajó lo suficiente para ser consciente de que tal vez hubiera sido su imaginación.
Se dio la vuelta justamente cuando le veía frente a ella, con unos dientes largos y afilados, un tamaño descomunal y unos brillantes ojos rojos. De pronto su teléfono comenzó a sonar, haciendo que el Alfa se diera la vuelta y la rugiera. La chica descolgó el teléfono mientras le miraba fijamente.
—¿Lara, que pasa?— Preguntó Derek confundido.
—Esta aquí.— Dijo mientras observaba como la criatura se acercaba a ella, la morena comenzó a retroceder mientras sus pulsaciones se aceleraban.
—¿Lara, dónde estás?— Preguntó el hombre lobo alarmado.
—En el taller.— Respondió ella mientras salía corriendo. El Alfa salió de tras de ella justamente cuando la tiraba al suelo haciendo que soltará el teléfono, el cual cayó al suelo un par de metros más que ella.
El Alfa estaba sobre ella, pero Elara apenas podía moverse su brazo se había vuelto a romper, lo que hacía que sufriera en completo silencio. Se giró y golpeó al Alfa mientras se ponía de pies y salía corriendo, ignorando su teléfono y los gritos de Derek. La morena recorrió el lugar mientras se sujetaba el brazo, podía ver su propio hueso, lo que hacía que sus pulsaciones se incrementarán. Si sobrevivía de nuevo tendría que pasar por el quirófano, para reparar la placa que tenía en él. Pero cuando el Alfa la agarró de la pierna supo que aquello no iba a ser posible. Soltó un gritó de dolor justamente cuando sentía los dientes de él clavarse en su pierna, pero aquello no la detuvo, volvió a golpearle y el Alfa la golpeó, haciendo que cayera al suelo completamente inconsciente.
***
Derek entró en el taller mecánico mientras agudizaba sus sentidos. Olía a miedo y a rabia. También a sangre. Se acercó al pequeño charco de sangre que estaba al un lado del coche, estaba caliente. Siguió caminando mientras seguía agudizando sus sentidos. Llegó hasta un pasillo un poco estrecho y oscuro, solo necesito iluminar sus ojos para ver mejor y fue ahí cuando vio a Elara, sentada en el suelo a varios metros de distancia. Corrió hacia ella mientras se ponía a su lado.