[Actualización lenta]
- ¡Deja de pretender que todo esto está bien!
- Dejaré de hacerlo cuando tú te des cuenta de que lo que siento por ti, lo que sientes por mí, está absolutamente bien.
Twilight fanfic
Segunda portada: Febrero 2022
Tercer portad...
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¡Capítulo por celebración de mi cumpleaños 27!
El consejo Quileute se ha encargado del resguardo de nuestro pueblo, de tomar decisiones difíciles que ayudarán a la Reserva y preservar la magia que convierte en lobos a los decendientes de Taha Aki, elegidos para proteger al pueblo de los Fríos.
Actualmente, el consejo está conformado por los ancianos de las familias descendientes aunque ninguno de ellos llegó a convertirse en lobo en algún momento de su vida, debido a que no había ningún frío cerca, no existía peligro alguno.
Tuve que enfrentarse al consejo, exponer yo misma la situación de mi impronta y escuchar los consejos y amonestaciones de mi caso:
· Emmett podía entrar a la Reservación pero no podría traer a ningún otro Frío, a menos que tuviera el consentimiento del consejo.
· Habrá vigilancia estricta cuando estuviera a solas con Emmett; un lobo, por lo menos, deberá estar cuidándome, más que nada porque se trata de un Frío.
· Yo no podía hablar nada relacionado con mi pueblo, cosas que los Fríos "podrían usar en nuestra contra".
· Emmett tenía que acudir, en algún momento, con el consejo para hablar sobre las reglas que debía seguir y obedecer.
· Paul no podía meterse entre Emmett y yo, y viceversa, yo no podía relacionarme con Paul más allá de nuestras actividades con la manada, hasta que resuelva su situación con su impronta.
Paso mi mano sobre el pasto, casi como un reflejo, pensando una y otra vez en las indicaciones dadas por el consejo Quileute. Quil Ateara, Billy Black y mi madre, Sue Clearwater, fueron amables conmigo pero contundentes en sus reglamentos.
Aunado a lo que Paul me pidió, con el trato que hice, no estaba del todo segura de si podría sobrellevarlo todo y, sobre todo, si podría decírselo a Emmett. Ya era de por sí extraño la imprimación, ahora el decirle que tiene que cumplir con las demandas de mi pueblo, era aún peor.
La verdad es que ninguno de los dos debería de estar pasando por todo esto.
Una flor rojiza, sostenida por una gran mano pálida, aparece en mi campo de visión. La tomo antes de mirar a un sonriente Emmett que parece estar feliz de encontrarme.
— Algo me dijo que estarías aquí— dice con voz profunda que cosquillea por toda mi columna. ¿Ese efecto era parte de la imprimación o era por él?
— Hola.
Sí, eso es lo único que puedo decir y la verdad es que parece que eso decepciona a Emmett.
— ¿Puedo sentarme?— cuando le asiento, Emmett se sienta junto a mí, aunque dejando un espacio considerable para no hacerme sentir incómoda—. ¿Qué tienes?