[Actualización lenta]
- ¡Deja de pretender que todo esto está bien!
- Dejaré de hacerlo cuando tú te des cuenta de que lo que siento por ti, lo que sientes por mí, está absolutamente bien.
Twilight fanfic
Segunda portada: Febrero 2022
Tercer portad...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¿Los vampiros juegan beisbol? Parece que sí. Así que, justo ahora, me embarga la curiosidad de ver cómo es que se lleva a cabo un partido vampírico, en medio del bosque y bajo la inminente amenaza de una tormenta eléctrica.
— ¿Estás emocionada?— me cuestiona Emmett, que maneja su Jeep entre el bosque, maniobrando para evitar cualquier accidente en el suelo rocoso. Lo miro, devolviéndole la misma sonrisa divertida que adorna sus labios.
— Bastante— admito sabiendo que no podré mentirle.
— ¿Y tú, Leah?— pregunta Emmett, viendo a mi hermana por el espejo retrovisor. Yo giro para verla y darme cuenta de lo tensa que está, refunfuñando por lo bajo. No se siente para nada cómoda, en especial porque se siente desprotegida de ir como humana dentro de un coche con un vampiro para reunirse con todo un clan de ellos. No la culpo, porque siento un poco de aquello, pero es más mi emoción y la adrenalina que corre por todo mi cuerpo.
— Lamento no estar de acuerdo con mi hermana— dice por lo bajo, haciendo que Emmett suelte una pequeña risa.
— Está bien— le responde Emmett con tranquilidad—. No esperaba algo distinto.
No pasa mucho tiempo antes de que veamos un claro, un enorme espacio del bosque que no tiene árboles, con un verde pasto, y que forma un perfecto lugar para convertirse en un campo de beisbol. Me doy cuenta de que el resto de los Cullen ya están ahí, esperando por nosotros. Cuando Emmett detiene el Jeep, desaparece, dejando una ráfaga, y reaparece de mi lado, abriendo mi puerta.
— Te ayudo— dice, pasando su cuerpo por sobre el mío para así desabrochar el complicado cinturón del Jeep. Para ese momento, mi corazón ya está latiendo a un nivel tal que podría sacarlo por la boca, sobre todo cuando escucho la risa nerviosa, y baja, de Emmett, junto con el casi imperceptible olfateo que me da antes de regresar a su posición y ofrecerme su mano, la cual tomo, con temblores en mi mano y casi puedo jurar que está sudada por el mismo nerviosismo—. Vamos.
Leah nos siguió detrás pero lo suficientemente cerca como para echarse encima de Emmett si fuera necesario. Refunfuña, una vez más, cuando vio cómo Emmett deslizó su mano entre la mía cuando la hizo chocar "accidentalmente" cuando se acercó demasiado a mí; no lo detuve porque eso me hacía sentir como una chica de esas películas cursis que mamá suele ver conmigo los sábados por la noche cuando Seth ya se ha ido a dormir y cuando Leah no ha soportado ver ni la primer escena; la entendía porque no soportaba esas cosas desde que Sam la dejó.
Cuando nos aproximamos a los Cullen, vi a Esme y Rosalie, sentadas en una lisa roca salediza, eran las que se hallaban más cerca de nosotros, a unos cien metros. Aún más lejos, a unos cuatrocientos metros, se veía a Jasper y Alice, que parecían lanzarse algo el uno al otro, al enfocar mi vista de lobo, percibí la bola yendo de un lado a otro. Parecía que Carlisle estuviera marcando las bases, pero ¿realmente podía estar poniéndolas tan separadas unas de otras? Las dos que se encontraban sobre la roca se levantaron cuando estuvimos a la vista. Esme se acercó hacia nosotros y Emmett siguió con la vista a Rosalie, después de echar una larga ojeada a su espalda; la vampiro se había levantado con gracia y avanzaba a grandes pasos hacia el campo sin mirar en nuestra dirección. En respuesta, mi estómago se agitó incómodo. No me gusta esa sensación, como si un alimento me hubiera caído mal, luego de notar el modo en que él la miró. Me encogí de hombros y, discretamente, solté la mano de Emmett para tocarme el pelo y después cruzar mis brazos sobre mi pecho. A él le pareció raro pero no lo miré, aprovechando la presencia de su madre.